Santiago Sánchez explica su experiencia en una cárcel del régimen iraní

- ACTUALIDAD - 6 de marzo de 2026
Santiago Sánchez Cogedor a su llegada a Madrid (Via Instagram: santiago_sanchez_cogedor)

Estados Unidos e Israel llevan a cabo, desde el pasado 28 de febrero, una operación militar conjunta contra Irán. En los últimos días, el conflicto ha escalado rápidamente, y se produjo a su vez la muerte del líder supremo iraní, ayatolá Ali Jamenei. Mientras la atención internacional se centra en la escalada bélica en la región, se ha vuelto a poner de manifiesto la situación en la que llevan viviendo más de 36 años los ciudadanos iraníes y las personas que visitan el país. Es el caso de Santiago Sánchez Cogedor, un español que pasó 15 meses en la prisión iraní de Evin, acusado de espionaje y con la amenaza real de la pena de muerte. 

La condena injusta

En 2022, con la intención de llegar hasta Qatar a pie y ver a su equipo jugar la Supercopa de España, Sánchez fue detenido en Irán. Su delito: hacerle una foto a la tumba de Mahsa Amini, una mujer iraní que fue arrestada, torturada y asesinada​​ por la policía religiosa islámica por no usar su hiyab correctamente. Amini se había convertido en un símbolo de resistencia en el país, y su muerte trajo consigo una de las mayores revueltas que había sufrido el régimen. “Yo fui acusado de espionaje y con una posible condena incluso a muerte. Mi caso tenía un folio”,

“Fui acusado de espionaje y con una posible condena incluso a muerte”, cuenta Santiago Sánchez

Su relato vuelve constantemente a la arbitrariedad judicial del régimen. Para evitar que la sentencia se ejecutara, tuvo que reunir dinero para pagar a su abogado. En su libro, ¿Cómo sobreviví 15 meses entre rejas?, detalla el funcionamiento interno de la prisión y las acusaciones que, según sostiene, se repiten contra buena parte de los considerados opositores. “Si te condenan a 10 años por tomar una foto, que, según ellos, es espionaje u oposición al régimen, o por no hacer algo que el régimen quiere… imagínate cómo estará la mitad de la población”.

La situación actual

Sánchez habla ya desde España, pero reconoce que no ha salido del todo de la celda. Ahora, mira las cosas desde otra perspectiva: “Cuando veo ahora en lo que está la atención de la gente y los medios, después de lo que yo he vivido, digo: pero ¿será posible?, ¿esto es lo que les preocupa?”.

El estrés de Santiago Sánchez Cogedor no es solo el recuerdo de su propia condena, sino la situación de quienes dejó atrás. “Mi amigo Mohamed Reza”, cuenta Sánchez, “condenado a muerte por no creer en Dios, en Alá, en su Dios, consiguió escapar. Llevaba seis meses fugado en un campo de refugiados en Turquía. Intentó cruzar a Grecia por la frontera de Edirne, y ya lleva cuatro meses desaparecido”. La presencia de células de Hezbolá y de grupos iraníes en la región dificulta su búsqueda, aunque no descarta utilizar su pasaporte español para ir hacia allí.

“Ya lleva cuatro meses desaparecido”, cuenta Sánchez, al hablar de Mohamed Reza

Esta es una de numerosas historias silenciadas por el régimen iraní. En la actualidad, millones de personas están pagando el precio del conflicto entre estos tres países, y Santiago Sánchez apunta que, hasta ahora, en Europa nadie preguntaba por Irán: “El problema es que ahora la gente lo ve y le preocupa cuando pasan los bombardeos. Pero antes no. Antes era un país más”. Destaca que ahí se lleva viviendo con miedo varias décadas: “Ahí, derechos humanos, más bien pocos. La gente está sufriendo, es una realidad muy dura de la que no todo el mundo es consciente”.

Aunque ya ha pasado un tiempo, no vacila al afirmar que sigue sintiéndose un más de ellos: “Yo me considero iraní, es un país en el cual he vivido 15 meses. Sí, en una prisión, pero en esos 15 meses pude comprobar lo que significa y lo que es el pueblo iraní”. Con los bombardeos diarios y la caída de Jamenei, el país está patas arriba, y le es muy complicado comunicarse con ellos: “En algunas ciudades, como Mashhad o Gom, se han perdido las comunicaciones y no se puede saber nada. Por eso, estoy sufriendo mucho en estos momentos”.

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