La Fundación Telefónica convierte los derechos digitales en una conversación urgente

- ACTUALIDAD - 31 de marzo de 2026
Exposición: 'Hoy es un buen día para hablar de Derechos Digitales'

En el mundo actual, la mayoría de la sociedad utiliza constantemente internet: acepta cookies, sube fotos, comenta en posts casi de forma mecánica, pero ¿realmente se conoce lo que implican todas esas acciones sistemáticas? La Fundación Telefónica en la Calle de Fuencarral 3, Madrid, acoge hasta el 3 de mayo, la exposición Hoy es un buen día para hablar de Derechos Digitales, con el objetivo de dar a conocer la huella que dejan las prácticas en Internet y cómo afectan de forma directa a los derechos de cada individuo. El recorrido situado en todo momento fomenta un uso de la tecnología seguro, responsable y creativo, a través del humor y de diferentes ejemplos dentro de la vida cotidiana.

La muestra no solo se centra en enumerar derechos, sino que, además, narra cómo la rutina digital impacta en la integridad de la persona. En el recorrido se ve cómo los usuarios suelen actuar ante internet en un “modo automático” y no son conscientes de las consecuencias de todos sus clics. De este modo, se advierte de que estos “robots con wifi” necesitan despertar en ese mundo analógico que ignoran.

El recorrido de la exposición

El colectivo de Domestic Data Streamers y la Fundación Telefónica han colaborado para organizar y dirigir la exhibición y han puesto como punto de partida la Carta de Derechos Digitales de 2021. Esta supone una guía ética que define y busca garantizar los derechos y deberes de los ciudadanos en el entorno digital. A partir de esta referencia, la exposición se estructura en siete ámbitos clave: Libertad de expresión e información veraz, privacidad, identidad, trabajo digno, derecho al olvido y a la herencia digital, acceso a Internet y la decisión humana frente a la inteligencia artificial (IA).

Estos siete escenarios plantean un recorrido que va desde la lucha contra la desinformación y las fake news hasta la protección de la intimidad de las personas frente a la vigilancia constante. La exhibición profundiza en la construcción de la identidad digital y los nuevos desafíos del trabajo digno, así como también aborda el rastro que dejan los usuarios (incluso después de fallecer) a través del derecho al olvido y de la herencia digital. Asimismo, se subraya la importancia del acceso universal a la Red y la garantía de una decisión humana y crítica frente a los algoritmos de la inteligencia artificial.

Además, para introducir de forma personal al espectador, se utilizan ejemplos de su día a día: la aceptación ciega de términos, acción que se hace constantemente sin conocer las consecuencias; la exposición constante de la privacidad, por ejemplo, en simples stickers por WhatsApp; la seguridad deficiente, el uso de una contraseña varias veces y el intercambio desigual, en algunas páginas donde se dan datos personales para acceder a otras.

La muestra señala riesgos reales como la infoxicación, el ciberacoso y las filtraciones de datos. Sin embargo, no se queda solo en la denuncia; ofrece herramientas como el Data Detox Café, donde se dan claves para un uso consciente de los datos, y el Data Detox Kit, que supone una guía práctica para que el visitante aprenda a proteger sus derechos digitales.

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