Los costaleros se preparan para cargar con el peso de la Semana Santa

- CULTURA - 25 de marzo de 2026
Imagen del paso de la hermandad Nuestra Señora de Angustias, Almería.

La Semana Santa es un buen momento, no solo para rezar, sino también para descubrir algunas de sus tradiciones. Esta festividad trae consigo procesiones, ofrendas florales, pasiones vivientes y un tiempo de recogimiento y de preparación para la muerte y resurrección de Jesús.

En el corazón de la Semana Santa se encuentran los costaleros, figuras anónimas que, gracias a su esfuerzo, hacen posible uno de los espectáculos más sobrecogedores de la tradición. Son ellos quienes cargan el peso del paso, apoyándolo sobre el cuello, casi sobre el hombro, en un esfuerzo físico que exige resistencia y entrega.

Labor del costalero

Paco, un joven costalero de Almería, cuenta a Mirada 21 cómo se preparan para las procesiones: “Nosotros estamos bajo la parihuela, que es la estructura de madera que tenemos en el cuello, y está adaptada a cada uno para que no esté descompensado”. Paco explica los distintos roles que pueden adquirir bajo el paso: “Están los fijadores, que están a los extremos, y son los que se encargan de guiar al resto. Los costeros están en los extremos y los corrientes, en las filas interiores; todos trabajan en equipo para que el paso salga adelante”.

«Todos trabajan en equipo para que el paso salga adelante», explica Paco

El trabajo del costalero también implica disciplina y coordinación. Bajo las órdenes del capataz, los costaleros deben moverse al unísono para mantener el equilibrio del paso y ejecutar levantás y marchas con precisión, y es necesaria mucha práctica. “Tenemos el primer ensayo en enero, y vamos practicando hasta la mudá, que es cuando trasladamos el paso sin la figura encima hacia la casa de la hermandad”, cuenta Paco. Este esfuerzo colectivo genera un fuerte sentido de hermandad entre los participantes, ya que todos dependen unos de otros para cumplir correctamente su misión.

La hermandad no solo es cosa de llevar el paso en Semana Santa; es algo más. Paco cuenta cómo, desde pequeños, uno suele formar parte de la cofradía de su parroquia o de su colegio: “Muchos de los penitentes o nazarenos que van delante del paso son alumnos del colegio. Muchos se meten por devoción o fe, aunque a otros les viene de familia”.

«En las hermandades están desde los niños hasta los abuelos, es algo de todos», cuenta Paco

En un plano más cultural, los costaleros son parte esencial del patrimonio vivo de la Semana Santa. Su forma de andar, el ritmo de los pasos y la estética del movimiento forman parte de una tradición que se ha transmitido durante generaciones. “En las hermandades están desde los niños hasta los abuelos, es algo de todos y de hace mucho”, cuenta Paco. Así, el costalero no solo sostiene físicamente un paso, sino también el peso de la historia, la identidad y la emoción de toda una comunidad.

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