El Erasmus impulsa una nueva forma de ver la vida y de conocerse

- ESPAÑA - 16 de abril de 2026

Cada año, millones de estudiantes dejan atrás su rutina universitaria para vivir la experiencia de formarse en otro país completamente diferente. Alejarte del hogar, de la familia y de los amigos durante meses para vivir un Erasmus es un salto a lo desconocido, un desafío que muchos aceptan para crecer, descubrir un nuevo entorno y conocerse mejor.

La vivencia del programa Erasmus

Irene Ortega, estudiante de Periodismo, se encuentra en Malinas, Bélgica, realizando su Erasmus en la Universidad de Thomas More. Ortega cuenta cómo desde un inicio se integró en un entorno universitario con gente nueva, diferente y agradable: “La verdad es que me sorprendió para bien, pensaba que iba a tener menos vida”. El miedo a lo desconocido es inevitable, es un lugar con lenguas ajenas, pero ella pretende poder encontrar ahí parte de su hogar. “Espero que esto en unos meses sea como mi casa, que esta ciudad me trate bien y que cuando me vaya me dé pena irme”.

“Los momentos complicados obviamente existieron y creo que es algo normal”, aclara Irene Ortega. Para ella, la despedida en España y el viaje hacia Bélgica fueron de los ratos más complicados, no sabía qué le depararía su vida en los siguientes cinco meses, y se adentraba hacia lo desconocido. Además, el proceso de adaptación también supuso cierta incertidumbre que afrontó con paciencia y calma. Otra situación que le costó a nivel emocional fue aquellos planes a los que no pudo asistir por vivir esta nueva experiencia: “La Semana Santa para mí es muy importante, siempre voy a las procesiones en Córdoba con mi familia, pero es algo que no he podido hacer por estar aquí; al final tomamos decisiones y la mía ha sido venir”.

Para Ortega, el cambio que se crea en una persona que hace erasmus es inevitable. El arrope familiar donde uno crece, le lavan la ropa, le hacen la comida y le limpian la casa ya no está y se tiene que interiorizar el vivir sin ello. “Me estoy dando cuenta de las personas que están conmigo y de las que no, de la gente que se preocupa por mí y de lo importante que es valorar a la familia”, explica.

Irene Ortega comenta la transformación de su mirada internacional debido a la convivencia con personas tanto de allí como de otros países. Las mentalidades son más abiertas, con ganas de mejorar, y sin tendencia a juzgar lo extraño. Esto permite una mayor aceptación de distintas culturas y personalidades. “Lo que más me ha sorprendido en los belgas, sin duda, es la visión revolucionaria que tienen hacia todo en la vida y que siempre quiere mejorar como sociedad”, dice Ortega. El convivir con otras culturas, como de Indonesia o de países balcánicos, ha supuesto algo fundamental para su enseñanza de vida. “Estoy adquiriendo mucho de ellos, de su forma de ver la vida y de que no solamente hay solo un camino hacia el futuro”, cuenta Irene Ortega.

“Estoy adquiriendo mucho de ellos, de su forma de ver la vida y de que no solamente hay solo un camino hacia el futuro”, cuenta Irene Ortega

Paula Arespacochaga, graduada en Filología Inglesa, vivió un año de erasmus en Irlanda durante su tercer año de carrera. “Mi experiencia Erasmus en general la definiría como completamente determinante para mi vida y en términos de conocerme a mí misma”, explica. Arespacochaga hace hincapié en el crecimiento que dio a nivel personal, al poder conocerse mejor; cultural, al tener la oportunidad de convivir con otras culturas; y espiritual. “No soy una persona distinta, sino que soy más yo gracias a esa experiencia, a las amistades que hice y a todo el camino que recorrí y descubrí”, aclara.

Además, Paula Arespacochaga cuenta lo mucho que se llevó de personas que conoció en Irlanda y que ahora son amistades muy importantes en su vida. “Es una relación muy especial que no depende ni del tiempo ni del espacio”, afirma. Sin embargo, también explica con dolor que hay veces que aquellas amistades no sobreviven a la distancia, y que ha vivido también alejamientos de amigos que consideraba hermanos.

En el ámbito laboral, Arespacochaga se ha visto bastante beneficiada por haber realizado este año fuera de España. Cuenta que vivir en un país angloparlante y estudiar para obtener buenos resultados académicos en una universidad de Irlanda han sido dos puntos a favor a la hora de encontrar trabajo.

Paula Arespacochaga expone lo agradecida que está de poder haber experimentado este aprendizaje en un país diferente, un viaje que le daba miedo en un principio, debido a la incertidumbre que suponía, pero que fue uno de los años más importantes de su vida. “Antes de irme, yo estaba pasando una época difícil en mi vida, y esto me hizo florecer, y sacó a relucir muchos aspectos de mi personalidad que hoy para mí son clave”, cuenta.

“Antes de irme, yo estaba pasando una época difícil en mi vida, y esto me hizo florecer, y sacó a relucir muchos aspectos de mi personalidad que hoy para mí son clave”, dice Paula Arespacochaga

Futuros Erasmus

“Yo he decidido irme de erasmus el año que viene porque siempre me ha llamado mucho la atención vivir una experiencia en el extranjero y no he podido tener esa oportunidad antes”, expone Ada Gonzalo, estudiante de Derecho, quien va a realizar el viaje en 2026 a Roma, Italia. Explica que los factores más importantes a la hora de tomar la decisión han sido sus ansias de conocer nuevos lugares, idiomas y a diferentes personas, así como independizarse y salir de su zona de confort.

También, aclara el presente miedo y preocupación debido a la incertidumbre de su primera experiencia fuera de casa. El irse a un lugar nuevo, sin conocer a nadie, con un idioma distinto, son cuestiones que todo el mundo se hace en el comienzo de este tipo de vivencias. “Estos miedos son completamente normales, y creo que me van a ayudar un montón a crecer personalmente y a afrontar todos los problemas que puedan llegar, así como a cogerlo todo con ganas”, cuenta Ada Gonzalo.

“Estos miedos son completamente normales y creo que me van a ayudar un montón a crecer personalmente y a afrontar todos los problemas que puedan llegar, así como a cogerlo todo con ganas”, cuenta Ada Gonzalo

Ada Gonzalo pretende que su futura vida allí sea activa, con viajes, amigos internacionales, nuevas experiencias y que tenga la oportunidad de aprender mucho de ella sin meterse en una burbuja de erasmus solo destinada a la fiesta. “Espero aprender a ser más independiente y a confiar más en mí misma”, dice. Además, aspira a que en el erasmus tenga la posibilidad de crecer especialmente como persona.

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