La sanidad pública en España se ha visto envuelta en protestas del personal médico contra el sistema actual. En ellas se advierte de una situación compleja donde problemas como la sobrecarga laboral, la falta de personal, el aumento de la demanda y la baja remuneración en proporción con las horas trabajadas cada vez están más presentes.
María Antonia de la Huerga Varela, enfermera de Atención Primaria con más de 35 años de experiencia y una década como responsable de enfermería, y José Eugenio López García, médico de familia con más de 40 años de ejercicio profesional, tanto en el ámbito rural como urbano, ofrecen una perspectiva del sistema sanitario público y una visión de los conflictos existentes.
“No se piensa en el número de horas que un médico tiene que estar de guardia, tratando de atender, del mejor modo posible, todos los problemas que los enfermos demandan”, dice José Eugenio López García
El sistema sanitario, desbordado
López García y De la Huerga Varela coinciden en una serie de factores esenciales que afectan de forma directa a la gestión de los centros y hospitales de la sanidad pública. La masificación de los servicios, tanto en atención hospitalaria como en atención primaria, el déficit de instalaciones y la demora en asistencia suponen problemas inminentes de los que luego surgirán consecuencias como la derivación de pacientes al sector privado.
La sanidad privada es adonde numerosos españoles necesitan acudir cuando la pública no es capaz de atenderles en tiempo y forma. López García cuenta que cada día acude un gran número de pacientes a los centros de servicio sanitario y quedan muchos en sus casas esperando la atención que tarda en llegar, con listas de espera que aumentan de forma constante. Sin embargo, la falta de recursos no es una excusa: “Hay recursos que se emplean en servicios y observatorios con escaso o nulo beneficio público. Y si hay que adelgazar otros sectores hipertrofiados de la Administración, no tan necesarios, que se reduzcan. Es posible que haya muchos puestos políticos (prescindibles) y pocos puestos de verdaderos gestores (necesarios). Lo primero es la salud, ¿o no?”.
Según el profesional, las causas se centran en el aumento poblacional (concentrado en un mayor número de personas en edad avanzada y con más necesidad de asistencia), en una carencia de recursos en infraestructuras (que conduce a la utilización de camas y recursos en entidades privadas para absorber el exceso de demanda) y en la escasez de personal. “Difícil ecuación es esta de demonizar la sanidad privada y utilizarla, sin remedio, porque no hay otro modo de dar salida a la demanda. A esto se le llama dejadez y demagogia porque es más adecuado hablar de lo público”, explica García López.
Sobrecarga y falta de personal
Los profesionales confirman la dureza actual de la carrera universitaria de Medicina y del examen MIR (Médico Interno Residente), con un número muy limitado de plazas, lo que influye en la incorporación de jóvenes trabajadores al mercado laboral. Además, De la Huerga Varela añade los años de incertidumbre hasta obtener una estabilidad laboral, que empiezan con la preparación de oposiciones, el tiempo de residente, de interino, los posibles desplazamientos de la plaza obtenida y la lentitud de la organización sanitaria.
“Habría que hacer un estudio de las necesidades reales donde más sobrecarga de trabajo y de funciones hay, para adecuar las plazas del MIR y aumentar las de medicina de familia”, explica Mª Antonia de la Huerga Varela
“Se habla de explotación laboral por parte de las grandes empresas y no se piensa en el número de horas que un médico tiene que estar de guardia, tratando de atender, del mejor modo posible, todos los problemas que los enfermos demandan”, dice José Eugenio López García. Los dos exponen una situación de horas de guardia que no se retribuyen con relación al tipo de trabajo que se realiza y la responsabilidad que conlleva, lo que repercute en los propios trabajadores. “La consecuencia es que el trabajo del día a día se convierte en una situación en la que no puedes atender a tu familia las horas que te gustaría, que trabajas con estrés y fatiga mental y física, lo que te lleva al desánimo, viendo que todo el esfuerzo que has realizado no solo no te ha compensado laboralmente, sino que te tiene sometido a un sistema laboral demasiado exigente donde no puedes descansar como el resto de ciudadanos”, cuenta De la Huerga Varela.
La enfermera de Atención Primaria explica que España se encuentra entre el tercer y cuarto lugar con relación a 26 países europeos en una ratio de médicos por mil habitantes, sin embargo, en la ratio de enfermeros por esos mismos habitantes, se encuentra en el puesto 22, 23. Esto puede hacer difícil la comprensión de la escasez de los médicos, sin embargo, María Antonia de la Huerga Varela sugiere la existencia de una errónea distribución de especialidades médicas y un posible exceso en las tareas de los médicos que podrían realizar los enfermeros. “Habría que hacer un estudio de las necesidades reales donde más sobrecarga de trabajo y de funciones hay, para adecuar las plazas del MIR y aumentar las de medicina de familia, que es donde empezaría a solucionarse el problema”, concluye.
