La fotografía, protagonista de una nueva exposición en el Museo del Prado

- CULTURA - 27 de febrero de 2026
Fachada principal del Museo Nacional del Prado (Madrid) (Foto: Marc, flickr)
Fachada principal del Museo Nacional del Prado (Madrid) (Foto: Marc, flickr)

El Museo Nacional del Prado (Madrid), por primera vez en su historia, vuelve la mirada hacia sus propios archivos para rendir homenaje a la disciplina que permitió que sus obras maestras cruzaran las fronteras de Madrid: la fotografía. La exposición El Prado multiplicado: la fotografía como memoria compartida (2 de febrero de 2026 hasta el 5 de abril de 2026), comisariada por Beatriz Sánchez Torija, no es solo una muestra de imágenes antiguas, sino un análisis de cómo la cámara fotográfica construyó la identidad visual de la institución desde mediados del siglo XIX.

Beatriz Sánchez Torija destaca que la fotografía tiene una “función patrimonial”. Además, añade que en la exposición se le dan distintas lecturas a la fotografía, con la documental y la artística como principales, pues la dotan de la característica de patrimonio.

“Quizá cuando hablamos de fotografía no lo tenemos tan interiorizado como la pintura, pero la fotografía también tiene ese interés patrimonial, siendo considerada objeto de la exposición”, afirma Sánchez Torija

La comisaria cuenta a Mirada 21 que el Museo del Prado dispone de fotografía desde el siglo XIX, pero se encontraban dispersas por el museo. No fue hasta el siglo XXI cuando se recogieron y forman parte de la colección artística del Prado. “Quizá cuando hablamos de fotografía no lo tenemos tan interiorizado como la pintura, pero la fotografía también tiene ese interés patrimonial, siendo considerada objeto de la exposición”. Actualmente, tiene la misma consideración que puede tener cualquiera de pintura o escultura, por lo tanto, ese interés como obra artística está directamente relacionado con su interés patrimonial. “Para mí, la fotografía es patrimonio, y así también se muestra en la exposición”, añade la comisaria.

“Cuando una persona tiene contacto más directo con la obra, al final, la siente más suya”, dice la comisaria

Además, la exposición menciona el concepto de “memoria compartida”. Beatriz Sánchez considera incomparable la experiencia de que un individuo se enfrente a la obra de manera directa, sin embargo, lamenta que no todos tienen quizás la posibilidad de ello. “Cuando una persona tiene contacto directo con la obra, al final, la siente más suya”. Sin embargo, la fotografía permite que la obra traspase las barreras físicas del museo y puedan llegar a todas las personas interesadas en acceder a la obra de arte. La fotografía hace que esa memoria, que es una memoria patrimonial, se perciba más cercana, y se vuelva una memoria compartida de un conjunto de obras que pertenecen a todos los españoles y que son conocidas por formar parte de un museo público como es el Prado. Además, son ligadas en el imaginario colectivo directamente con este, aunque no se haya visitado el museo.

Esta exposición procura poner en valor la fotografía como objeto artístico, algo que socialmente es menos contemplado que la pintura o la escultura, por ejemplo. Además, la exposición, más allá de la reproducción de las pinturas, ofrece un valor documental incalculable sobre la fisonomía del propio museo. A través de una selección de 44 obras extraídas de un fondo de más de 10.000 fotografías, el visitante puede asomarse a un Prado que ya no existe

El Prado multiplicado invita a reflexionar sobre la fotografía no solo como un vehículo de información, sino como un patrimonio en sí mismo. La exposición demuestra que la memoria del museo no solo reside en el óleo y el lienzo, sino también en el papel fotosensible que, durante más de un siglo, ha servido de puente entre la institución y la sociedad.

 

 

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