Los satélites SpainSat revolucionan la tecnología aeroespacial en España

- ESPAÑA - 13 de enero de 2026

España lanzó con éxito, el pasado 23 de octubre, el SpainSat NG II a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX, lo que consolida así la constelación junto a su gemelo, el SpainSat NG I, lanzado el pasado 30 de enero de 2025 y operativo desde agosto. Estos nuevos satélites poseen una tecnología dual militar y civil que garantiza conexiones seguras.

Este proyecto representa un avance significativo en la capacidad tecnológica y la soberanía industrial. En España, ya se centran en proveer servicios de comunicaciones militares seguras a través de Hisdesat, que es el operador nacional de servicios de comunicaciones gubernamentales, con el Ministerio de Defensa y la OTAN como algunos de sus principales clientes. El proyecto SpainSat NG consiste en la fabricación y puesta en órbita de satélites geoestacionarios, ubicados a unos 36.000 kilómetros de altitud y diseñados para una vida útil de más de 15 años.

Ignacio Jiménez, ingeniero de Thales Space España, fue el responsable técnico de dos de las tres cargas útiles que conforman la misión SpainSat NG. La carga útil es la parte del satélite destinada a cumplir las misiones de comunicaciones seguras. Jiménez subraya la magnitud del salto tecnológico comparado con los satélites enviados al espacio en 2005 y 2006. «El satélite, en cuanto a masa, no es muy distinto respecto a los que se lanzaron en 2005 y 2006, pero en capacidad a lo mejor lo multiplica por 20», afirma. Además, la capacidad de comunicación de estos dos últimos satélites se ha incrementado de una forma exponencial respecto a los enviados entre 2005 y 2006.

“El satélite, en cuanto a masa, no es muy distinto respecto a los que se lanzaron en 2005 y 2006, pero en capacidad a lo mejor lo multiplica por 20”, afirma Ignacio Jiménez

Influencia en la soberanía nacional

En el último lanzamiento, la industria española tuvo una participación mucho mayor que en las misiones anteriores; casi la mitad de la participación correspondió a la industria española. Este control a nivel local aporta soberanía industrial, lo que permite a España no depender de comunicaciones externas, aunque sean de aliados, lo que es un aspecto fundamental en el ámbito militar. «Fabricar este tipo de cargas útiles da oportunidades a la industria española de crear satélites para otros países», sostiene Ignacio Jiménez. Los satélites SpainSat NG son los primeros satélites geoestacionarios de telecomunicaciones en los que ha habido una participación tan importante de la industria española a este nivel. Asimismo, la experiencia y el conocimiento adquiridos en la fabricación de las cargas útiles abren oportunidades para la industria española en otros países.

“Son los primeros satélites geoestacionario de telecomunicaciones en los que ha habido una participación tan importante de la industria española”, cuenta Ignacio Jiménez

Desafíos y complicaciones en la elaboración

La elaboración de estos dos satélites llevó más de cinco años de diseño y fabricación, debido al enorme desarrollo tecnológico, que cuenta con componentes innovadores para la industria. Además, una vez enviados, no están operativos inmediatamente, sino que tardan unos cinco meses en llegar a su órbita definitiva, mediante propulsión eléctrica. Durante este tiempo, la carga útil permanece a una temperatura de unos 20 grados bajo cero y se mantiene apagada; sin embargo, una vez llega a su destino, el satélite recupera su temperatura nominal de operación y los equipos se activan para realizar las últimas pruebas antes de la entrega al cliente. La experiencia y el conocimiento adquiridos no solo sirven a España, sino que abren puertas comerciales a nivel internacional.

Uno de los principales desafíos a la hora de diseñar un satélite es la vida útil del proyecto, ya que al estar a 36.000 kilómetros de distancia no se puede cambiar ninguna pieza una vez que el satélite emprende el viaje. En este sector, no existe opción de reparar, lo que incrementa significativamente las exigencias de diseño. Dado que no hay posibilidad de reparar ninguna pieza, el riesgo de una misión fallida es enorme, especialmente en términos económicos. Esta necesidad de buscar la perfección hace que los componentes sean muy caros. Sin embargo, los diseños electrónicos no siempre son distintos a los terrestres; su coste se dispara debido a que la clasificación y las pruebas deben ser exhaustivas.

La hostilidad del entorno espacial

Los equipos deben estar diseñados para funcionar en un territorio muy hostil, que requiere de especificaciones muy exigentes para los componentes y equipos «Todo ese tipo de requisitos son necesidades específicas de lo que es el entorno espacial, que es un entorno bastante hostil, y que yo tengo que darles a mis suministradores también», afirma Ignacio Jiménez. Los equipos deben operar en el vacío y en rangos de temperatura muy amplios, que van desde los -20 grados hasta los 65 o incluso 80 grados de temperatura, según los equipos. Además, otro factor que los ingenieros deben tener presente es la radiación cósmica: por ejemplo, un “ión pesado” puede cambiar el estado de la memoria de un microprocesador, hecho que llevaría a errores de ejecución del software si no es mitigado de alguna manera. Para contrarrestar este efecto de la radiación cósmica, los diseños implementan mecanismos de redundancia de las memorias, que protegen al equipo de este tipo de errores, y garantizan que el sistema funcione correctamente en el entorno espacial.

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