Javier Cascón construye esperanza a partir de un techo donde vivir

- PERSONA - 15 de enero de 2026
Javier Cascón y su libro, 'Amen sin tilde'

Más de 1.800 millones de personas carecen de una vivienda adecuada en el mundo. En España, existen entre 30.000 y 40.000 personas sin hogar, y más de cuatro millones en exclusión residencial. Javier Cascón es un joven que ha hecho de estas inquietudes un proyecto de vida. Desde el voluntariado hasta la compra de viviendas, ha inspirado a cientos de personas con su ejemplo y dedicación a mejorar la vida de todos aquellos a los que alcance su proyecto.

A los 13 años, tras una conversión personal y de la mano de la fe, Javier Cascón comenzó a participar en comedores sociales y actividades de voluntariado con su grupo de amigos, pero pronto notó que sus inquietudes crecían. “Sentía que no estábamos cambiando nada y que las personas seguirían bajo el puente mientras yo volvía a casa, y por eso busqué hacer más”, cuenta Cascón.

«Sentía que no estábamos cambiando nada y que las personas seguirían bajo el puente mientras yo volvía a casa, y por eso busqué hacer más», cuenta Cascón.

Más tarde, ya en la universidad, fundó junto a otros alumnos un proyecto donde hacían arte con personas sin hogar. Cascón explica:”Ese fue el segundo paso, ya que pasamos de ir ocasionalmente a comedores a comprometernos semanalmente con una organización”. Posteriormente, trabajó en la Fundación Lázaro, donde también vivía en las casas algún fin de semana. Esta experiencia le hizo resonar la idea de que el modelo de “vivir juntos” podría ser el camino.

Cuando vio que aquella fundación muchas veces estaba llena, decidió dar el salto y comenzar su propio proyecto: “Mi objetivo era comprar un pequeño piso para que vivieran allí personas que lo necesitaran”. Combinó varios trabajos y consiguió comprar una vivienda y, nada más hacerlo, le surgió una oferta de otra más en Carabanchel (Madrid). “No tenía nada del dinero que pedían, pero me pareció una buena oportunidad que no quería dejar escapar. Justo antes de firmar arras, di un testimonio en una parroquia, y una señora, en el día de la Inmaculada, me dijo que tenía esos 5.000 euros que yo necesitaba y quería donarlos a mi proyecto”, cuenta Javier Cascón.

«Mi pensamiento era que, si no salía, lo peor que podía perder era dinero, que al final no es nada, pero si salía, personas en una situación muy compleja ganarían una casa», cuenta Cascón.

Entre el préstamo del banco, algunas donaciones y los beneficios de su libro Amen sin tilde, consiguió pagar su segunda vivienda. Actualmente, el proyecto cuenta ya con tres pisos propios y una propiedad en Barcelona, pero no es lo único que hacen. Otro de sus objetivos es dar trabajo en, por ejemplo, un fotomatón para bodas o un quiosco de prensa en Madrid, además de conseguirles a esas personas ofertas de otras empresas independientes.

El objetivo principal del proyecto es construir un hogar, no solo ofrecer un techo. “Intentamos que las personas se relacionen con otras socialicen, busquen trabajo y se muevan. Creemos que esto les ayuda a tener más relaciones con gente buena, conseguir trabajos y salir de la marginación”, explica Cascón

Estos logros no se consiguen sin tiempo, dedicación y, a veces, miedo, pero Javier Cascón tiene claro lo que le mueve: “Lo que me inspira es la confianza en Dios. Para mí, es clave. Muchas veces, cuando no veo las cosas claras, tengo que saltar y confiar. Nos apoyamos muchas veces en Él, porque sabemos que solo con Él salen las cosas”.

Cascón sabe que su proyecto es una manera de ayudar, pero, a largo plazo, no le importaría si fracasa, porque querría decir que habría otras maneras de hacerlo mejor. “Tenemos claro que, si el proyecto cae, que caiga, porque eso significaría que no es de Dios o que hay otra manera mejor de ayudar. Nuestra prioridad es Dios, luego la familia y después los proyectos. Lo único que nos interesa es hacer bien, y si conseguimos hacerlo de otra manera, lo haremos”, comenta Cascón.

«Nuestra prioridad es Dios, luego la familia y después los proyectos», expresa Javier Cascón.

Aunque Javier Cascón pide, sobre todo, oraciones, hay numerosas formas de colaborar con su proyecto, desde donaciones económicas o de mobiliario hasta una visita a alguna de las propiedades para pasar un rato con las personas que viven allí. Para él, “cualquier idea loca es bienvenida”. Su historia es un testimonio de cómo la confianza, el trabajo arduo y el apoyo de una comunidad pueden convertir un sueño en una realidad tangible, y ofrecer no solo un techo, sino también oportunidades de trabajo y un verdadero sentido de hogar.

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