Ager Solabarrieta convierte la ceguera en determinación

- M21 TV - 20 de febrero de 2026

A veces, lo más extraordinario surge de algo frágil y aparentemente doloroso. Diagnosticado con una enfermedad degenerativa progresiva que le llevó a perder la visión, la vida de Ager Solabarrieta parecía derrumbarse. Sin embargo, esa condición contribuyó a que, un tiempo después, se convirtiera en tricampeón de tiro. Mirada 21 ha hablado con Solabarrieta en el primer episodio de Dejando huella, y llegado a una conclusión: La vida puede cambiar en un segundo, pero solo uno decide hacia dónde va a continuar.

El disparo de salida

Lejos de quedarse en casa, solo, Ager Solabarrieta encontró en el deporte adaptado, casi por casualidad, una nueva forma de avanzar. Tras un programa especial de utilización de apps, se quedó por recomendación de un amigo en una actividad de tiro. “Yo no lo elegí. El tiro me encontró a mí”, comenta Solabarrieta. Lo que empezó como una anécdota al acudir a un curso de la ONCE, acabó convirtiéndose en una carrera deportiva de élite.

«Yo no lo elegí. El tiro me encontró a mí», comenta Solabarrieta

Uno de los aspectos más interesantes de la entrevista es la explicación de cómo funciona el tiro adaptado para personas con discapacidad visual. Ager Solabarrieta dispara guiado por el sonido: una diana con luz infrarroja y una cámara en la carabina transforman la posición del tiro en tonos que se afinan cuanto más cerca está del centro. Precisión extrema: el 10 mide apenas 0,5 milímetros de radio a 10 metros. “Yo compito en dos modalidades: tendido y de pie”, señala el deportista, quien explica que esta última “es más complicada porque no tienes ningún apoyo extra, tú coges la carabina”. “En el tendido tienes una mesa en la que, en teoría, tiramos sentados, pero simulamos el tendido”, cuenta Solabarrieta”.

En el año 2022, Ager Solabarrieta se erigió campeón de Europa y, posteriormente, del mundo. “Me gusta mucho una frase que dice mi mujer,” cuenta Solabarrieta, “que es que no es una competición de 60 disparos, son 60 competiciones de un disparo. Ahí empieza la mente a ponerte zancadillas y tienes que saber gestionarlo”. Aunque uno diría lo contrario, Solabarrieta comenta que ni se da cuenta de que está en una competición de alto nivel y relevancia. “Entre las acreditaciones, los controles y el entrenamiento, estás tan concentrado que ni te enteras”, explica.

Las cosas sí se pueden hacer

Solabarrieta no compite solo. Es Maite, su mujer y compañera inseparable, sus ojos, su apoyo logístico, su guía en la línea de tiro y su sostén emocional. “Somos un tándem”, repite en varias ocasiones, “la mejor puntería que tuve es empezar con ella”. “Sin ella”, asegura, “no podría practicar este deporte”. La entrevista muestra con claridad que el éxito no es individual, sino compartido.

«La mejor puntería que tuve es empezar con ella», cuenta Anger Solabarrieta

Más allá del alto rendimiento, Ager Solabarrieta habla de su día a día, de cómo cocina, hace la colada o se organiza en casa, reivindicando la autonomía de las personas con discapacidad y rompiendo con la idea del “pobrecito”. Reconoce que todo lleva más tiempo, pero insiste: “Si hay ganas, se puede”.

El primer episodio de Dejando Huella también deja espacio para la reflexión vital. Ager Solabarrieta no idealiza su situación, pero sí la afronta con una filosofía clara: vivir el presente. “La vida te puede cambiar en un segundo”, repite. Por eso, su consejo final es: “no agobiarse, encontrar algo que te llene y compartir el camino con alguien que valga la pena”.

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