Guglielmo Marconi realizó, en 1899, la primera transmisión radiofónica de gran distancia, a lo largo del Canal de la Mancha, entre Dover (Inglaterra) y Boulogne (Francia). El 24 de febrero de 1906 se realizó la primera transmisión radiofónica en Norteamérica. Los barcos que navegaban por la costa pudieron escuchar la voz de Reginald Aubrey Fessenden, un inventor canadiense, cantando un villancico.
El 23 de febrero de 1920, Marconi realizó también la primera transmisión radiofónica pública. Desde Chelmsford (Reino Unido), emitió un recital de la cantante de ópera australiana Nellie Melba. Este fue captado en Francia, Noruega, Italia, Irán y en los barcos que se encontraban en alta mar en ese momento, sin necesidad, por primera vez en la historia, de utilizar cables para ello.
Desde aquel momento, la radio estaba destinada a revolucionar por completo la industria de la comunicación. Vivió su época dorada en la década de 1920, cuando se entrelazó de una vez para siempre con el mundo del entretenimiento.
Precisamente, en 1920 nació, de la mano de The Detroit News, la primera emisora regular de tipo informativo. Su nombre era 8MK, hoy convertido en WWJ. También, en 1922 se inauguró la British Broadcasting Corporation (BBC), conocida en el mundo entero.
Con el paso del tiempo, la radio fue poco a poco ganando popularidad y oyentes, y estableciéndose gradualmente en los países, adaptándose sin prisa a la forma de vida de cada uno.
De pronto, en torno a los años 50, la televisión, que venía desarrollándose desde principios de siglo, hizo gala de su enorme potencial frente a la radio, y amenazó con desbancarla y dejarla obsoleta. En ese momento, la televisión ya podía ofrecer una imagen nítida y a color, que aportaba una credibilidad y cercanía que no estaban al alcance de la radio.
Además, en 1983 llegó Internet, que modificó todos los esquemas anteriores. Trajo consigo un cambio radical en cuanto al tratamiento y consumo de la información, que llevó a la radio a vivir un declive entre los 80 y los 90. No obstante, exploró las nuevas oportunidades que este cambio le brindaba, y se amoldó a los nuevos formatos. Aparecieron las primeras radios digitales, transmitidas on line, y surgió el pódcast.
El pódcast
Según el Ministerio de Cultura, cerca del 35% de la población de entre 18 y 65 años suele escuchar la radio. Sin embargo, según el IV Informe del Observatorio iVoox, especializado en el estudio del pódcast, el 86% de los españoles de este grupo de edad consumen pódcast diariamente. Además, la media de escucha de pódcast se encuentra en 10 horas y media a la semana.
Este nuevo formato ha atraído al público de todas las edades, gracias a sus contenidos a demanda y su flexibilidad horaria. Sus posibilidades son infinitas: a través de unos pocos sonidos, es capaz de transportar a su oyente adonde desee: a otro país, otra época, otro mundo… Los géneros más expandidos son el de misterio y el histórico, dado el enorme poder evocador del que goza este modelo.
La radio informativa es más rígida. Es una rama de la comunicación radiofónica que lo exige, necesita rigor para existir, para poder transmitir a los espectadores credibilidad y para ser una fuente de información fiable. Sin embargo, el pódcast resulta mucho más flexible. Posee un margen mayor, en el que tienen cabida mucho más que solamente los hechos. Reflexiones, especulaciones, opiniones, preguntas o bromas, investigaciones y recreaciones de acontecimientos históricos, las ficciones sonoras, los testimonios…
Desde aquella primera emisión de Marconi, allá por el año 1899, la radio no ha dejado de evolucionar y transformarse. Ha sido el altavoz de muchos de los acontecimientos más importantes de la historia del mundo contemporáneo, y ha sobrevivido a la competencia que la televisión e Internet han presentado. A pesar de la aparente predominancia de la imagen en la época actual, el formato audio ha mantenido a lo largo de los años su posición en el mundo de la comunicación, y acerca a millones de personas a la cultura y a la ciencia en el día a día.
