Fallece Albert Uderzo, cocreador de Astérix y Obélix

El dibujante y posteriormente guionista de la famosa saga sufría complicaciones cardiacas que le han costado la vida a la edad de 92 años

Pintura mural de Astérix y Obélix. Foto: Ferrán Cornellá

El mundo de la cultura francesa está de luto tras la muerte de Albert Uderzo (Fismes, 1927) el pasado día 24 de marzo. El cocreador, junto a René Goscinny, de esa pequeña aldea de la Galia que resistía a los conquistadores romanos fallecía en su hogar a las afueras de París debido “a unas complicaciones cardiacas, no relacionadas con el coronavirus”, como afirmaba su familia.

A pesar de su marcha, Uderzo deja para el imaginario mundial 39 historias de Astérix y Obélix: 26 cocreadas con Goscinny, ocho en solitario y cuatro firmadas por Jean-Yves Ferri y Didier Conrad, guionista y dibujante, respectivamente, quienes fueron elegidos por el mismo Uderzo, cuando este anunció su retirada, para continuar con su creación. Lo que comenzó como una serie de historietas en la revista Pilote ha pasado a ser un símbolo de la cultura francesa y global, con más de 380 millones de copias vendidas y traducidas a 111 lenguas, que incluyen el latín y el griego clásico. En 2013, el cómic Astérix y los Pictos se convertía en el más vendido del año en Francia.

La muerte de René Goscinny dejaba a los personajes huérfanos de uno de sus padres. Para el recuerdo de este momento quedan las viñetas del comic Astérix en Bélgica, en las que al dibujante se le anunció el fallecimiento de su compañero, y en la página que estaba preparando comienza a caer una lluvia fina, grisácea.

Páginas del cómic ‘Astérix en Bélgica’. Foto: Miguel Pelayo

Lo que muchos consideraron como el fin de las aventuras de Astérix y Obélix, no lo fue gracias al trabajo de Uderzo, quien decidió que asumiría el dibujo y la guionización de las obras. Además, fundó la editorial Albert-René, que se encargó de la edición y distribución de las aventuras galas.

«Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste, todavía y como siempre, al invasor».

Hijos de inmigrantes, tanto Goscinny como Uderzo buscaron reflejar en su obra esa condición y reversionar, de forma irónica, la historia francesa y europea. El uso de los tópicos o los anacronismos en sus viñetas reflejaba que tanto el galo como el romano, como el hispano o incluso el godo, no son distintos el uno del otro sino por las virtudes y tópicos que la patria les otorga. Así, para diferenciarlos, el sueco es vikingo y lleva cuernos en el casco; el español, embutido en una parodia de traje de luces, plaga sus diálogos de castizos «Olé» y amenaza con “freír a los enemigos en aceite de oliva” (sin olvidar tampoco las menciones a la Semana Santa y la tradición taurina); el belga —además de anacrónico al no existir una nación belga durante la ocupación romana de Francia— cuenta con los personajes de Hergé, Dupont et Dupond, o Hernández y Fernández en la versión española, como agentes de policía (“Julio César ha llegado a Bélgica”. “E incluso añadiré algo más: Culio Jésar ha llegado a Gélbica”); y el inglés hace alarde de su puntualidad e incluso se dispone a detener los conflictos si estos se dan a la hora del té.

Uderzo nunca pudo dar una explicación clara al éxito de sus personajes. “Es como si me preguntan por la receta de la poción mágica”, diría más de una vez. Lo que podría haber sido una historia más en el mar de la literatura mundial, ha quedado grabada en la memoria de todos esos niños que, ahora adultos, guardan en su memoria los recuerdos de aquella irreductible aldea gala y, mientras gritan el famoso “¡Por Tutatis!”, regalan a sus hijos las aventuras —tanto las nuevas como las clásicas— de dos galos que ven cómo “están locos estos romanos”. La última obra publicada de la saga La hija de Vercingétorix cuenta con una tirada inicial de más de cinco millones de ejemplares, lo que demuestra que, aún hoy, los personajes de Uderzo y Goscinny cuentan con una popularidad innegable.

Para el recuerdo queda la ya legendaria introducción a cada historia: “Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste, todavía y como siempre, al invasor. Y la vida no es fácil para las guarniciones de legionarios romanos en los reducidos campamentos de Babaorum, Aquarium, Laudanum y Petibonum…”, que ahora tendrá que seguir sin su creador.

La página oficial de Astérix se hacía eco de la noticia que ha causado que más de uno pensara que el cielo se nos cae encima, y ahora solo muestra un obituario en su memoria. La apertura resume un sentimiento general: “Merci Maestro”.