El estrecho de Ormuz hace tambalearse la economía mundial

- MUNDO - 28 de abril de 2026
Fuente: Terski (pixabay)

El estrecho de Ormuz es uno de los pilares clave del conflicto entre Estados Unidos e Irán, que comenzó el pasado 28 de febrero. En las últimas semanas, este paso estratégico ha pasado de una reapertura temporal durante una frágil tregua a un escenario de bloqueos, ataques y decisiones políticas contradictorias que han devuelto la incertidumbre a los mercados globales. Carlos Arenas, doctor en Economía, ha hablado con Mirada 21 para explicar cómo esta incertidumbre afecta al mundo.

Importancia del estrecho

El estrecho de Ormuz se ha consolidado como uno de los puntos más críticos del sistema energético mundial. No se trata solo de una ruta marítima más, sino de un auténtico cuello de botella del que dependen los flujos globales de energía. Tal y como explica Arenas, “se estima que el 20% del petróleo mundial pasa por el estrecho de Ormuz”, una cifra que por sí sola evidencia su relevancia estratégica. En el caso del gas natural licuado, el porcentaje es prácticamente equivalente, del 19%.

Además, este flujo energético está concentrado geográficamente, lo que incrementa el riesgo sistémico. “Más o menos, el 93% de las exportaciones de gas natural licuado vienen de Catar, y el 96 %, de Emiratos Árabes Unidos”, subraya Carlos Arenas. Este nivel de concentración convierte cualquier alteración en la zona en un problema global inmediato. No todos los países dependen directamente del estrecho, pero sí lo hacen indirectamente a través de los precios.

Factores económicos importantes

La crisis actual no responde únicamente a una escasez física de recursos, sino a una combinación de tensiones reales y percepciones de riesgo en los mercados. Arenas lo resume: “Los mercados reaccionan siempre con una cosa que se llama sobrerreacción porque son muy emocionales en el corto plazo”.

Este comportamiento amplifica los efectos de cualquier amenaza sobre el estrecho. Incluso sin interrupciones completas, el simple riesgo provoca aumentos de precios. “Al hacerse un cuello de botella en la oferta, tiende a subir el precio mundial tanto del gas como del petróleo”, explica Carlos Arenas. El impacto va más allá del combustible. Los fertilizantes, por ejemplo, también se ven afectados: “Esto hace que los precios de la materia prima encarezcan todos los derivados del petróleo, como la gasolina, así como los fertilizantes, clave en la agricultura española”. Esto genera un efecto en cadena que termina trasladándose al consumidor final, para el que los alimentos se han encarecido mucho.

«Al hacerse un cuello de botella en la oferta, tiende a subir el precio mundial tanto del gas como del petróleo», explica Arenas

Además, Arenas introduce un elemento clave en el debate económico: el efecto sobre el gasto público. “Las pensiones están indexadas al IPC, de tal modo que si suben mucho los precios, el gasto que vamos a tener en pensiones va a subir mucho”. En un escenario severo, la inflación podría alcanzar el 5,9%, lo que supondría “un gasto en pensiones adicional de 13.500 millones de euros cada año”. En este contexto, también se identifican ganadores y perdedores. “Los principales beneficiados son precisamente los exportadores”, afirma, señalando especialmente a Estados Unidos y Rusia como los grandes ganadores de la situación.

España y Europa, una situación de dependencia

Europa se encuentra en una posición vulnerable, y en parte se debe a su modelo de aprovisionamiento. “Europa, por desgracia, es una de las economías más dependientes de la energía exterior”, señala Carlos Arenas, “lo que explica por qué los mercados europeos reaccionan con mayor intensidad ante este tipo de crisis”. Frente a esta situación, las alternativas existen, aunque son limitadas. En el corto plazo, España está diversificando su suministro: “La principal alternativa es el gas natural licuado que viene en buques de Estados Unidos, además del gas procedente de Argelia”.

Sin embargo, estas soluciones no eliminan el problema de fondo: el impacto en los precios globales seguirá presente. A medio y largo plazo, Arenas plantea una opción controvertida, pero estratégica: la energía nuclear. “España tiene bastante uranio. Si pudiésemos enriquecerlo a través de centrales nucleares, sería una energía síncrona y estable que aportaría muchísimo al país”, destaca.

«Si pudiésemos enriquecer el uranio a través de centrales nucleares, sería una energía síncrona y estable que aportaría muchísimo al país», afirma Carlos Arenas

En cuanto a las energías renovables, Carlos Arenas advierte de sus limitaciones actuales: “No puede hacer mucho más con las renovables” en términos de estabilidad del sistema, aunque sí propone su uso en sectores específicos de alto consumo energético.

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