Viajar para ayudar: una tendencia creciente entre los jóvenes

- ESPAÑA - 24 de abril de 2026
Algunos de los niños que estaban en Camerún con Eduardo

El verano ha sido, durante años, sinónimo de descanso, ocio y escapadas sin demasiadas preocupaciones. Sin embargo, algo está cambiando en la forma en que los jóvenes entienden este periodo del año. Cada vez son más los que deciden sustituir los viajes de placer por experiencias con un propósito más profundo: cruzar fronteras no solo para conocer nuevos lugares, sino para implicarse en realidades distintas y contribuir, de alguna manera, a mejorarlas.

Esta tendencia no es una percepción aislada. Según el Observatorio del Voluntariado, el 14,8% de los jóvenes en España, con edades comprendidas entre los 14 y los 24 años, participó en actividades de voluntariado durante el último año. Este dato resulta significativo, ya que implica que cerca de uno de cada siete jóvenes realiza labores solidarias, un porcentaje que supera al del conjunto de la población, donde el voluntariado se sitúa en torno al 10,5%.

Darse a los demás

Hay momentos en los que uno se pregunta por lo que puede aportar al mundo. Es el caso de Eduardo, un joven que, estudiando 1º de Bachillerato, decidió apuntarse a un campo de trabajo en Camerún que el colegio organizaba durante el mes de julio. Aunque el objetivo principal era construir una escuela, lo cierto es que también estuvieron acompañando a las personas que vivían ahí: “Estuvimos varios días atendiendo a los niños y las familias del sitio, conociéndolos y acompañándolos. Era duro porque veías a niños muy pequeños recorriendo kilómetros con un jarrón de agua en la cabeza, tratando de llevarlo a casa”.

«Me di cuenta de todo lo que se me había dado, y de que podía hacer mucho más por los demás», explica Eduardo

Aun así, Eduardo cuenta a Mirada 21 que la experiencia del trabajo duro y el acompañamiento le ayudaron a salir de sí mismo: “Fue un momento de cambio, me di cuenta de todo lo que se me había dado, y de que podía hacer mucho más por los demás”. Más tarde, estuvo en otro campo de trabajo, esta vez en Kenia, donde tuvo una experiencia similar ayudando a reformar edificios.  

Otro caso es el de Cova, una joven que, con 18 años, ha decidido pasar unas semanas de su verano en Tánger (Marruecos), junto a unas amigas. Su objetivo no es conocer otros países, sino otros entornos diferentes al suyo: “Me voy para conocer otras realidades y ayudar a personas que se encuentran en unas condiciones muy diferentes a las mías”. Nunca ha salido del país para hacer voluntariado, y busca ofrecer cariño y atención a quienes más lo necesitan.

Ella va a estar en un orfanato marroquí con niños que han sido abandonados por sus padres o que han vivido en la calle durante un tiempo. “Creo que es muy importante estar ahí para ellos. Quiero hacer que se sientan queridos, y que sepan que hay alguien que se preocupa por ellos”. Además, asegura que no busca solo una experiencia personal, sino dejar una huella positiva en los demás.

«Quiero hacer que se sientan queridos, y que sepan que hay alguien que se preocupa por ellos», cuenta Cova

En conjunto, estos testimonios reflejan una tendencia entre parte de la juventud que va más allá del ocio: el verano se convierte también en una oportunidad de compromiso. Estos jóvenes no solo viajan para conocer otras realidades, sino también para implicarse en ellas, aunque sea de forma puntual, y regresar con una visión del mundo más amplia y consciente.

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