Grégoire Ahongbonon, de 73 años, se presenta como un hombre sencillo: usa chaleco de bolsillos, sandalias de goma con calcetines y vaqueros desgastados. En las manos lleva una cadena de acero acabada en grillete que, al golpear el suelo, produce un ruido metálico y atronador. La forma en la que la mira da a entender […]