Vinilos, discos, cintas VHS, auriculares con cable, cámaras Polaroid. Lo retro está de moda. Para quienes crecieron con ellos, es un regreso cargado de memoria. Para los más jóvenes, en cambio, es un descubrimiento: las anécdotas que contaban sus padres y abuelos se convierten ahora en objetos tangibles, en un espejismo que, por unos instantes, les permite vivir un tiempo que no fue suyo.
Más que una tendencia pasajera
Con el auge de las plataformas como Spotify y Apple Music, así como otros servicios de música en streaming, se creyó que los discos y los vinilos habían quedado relegados al pasado. Sin embargo, los datos confirman lo contrario. Según Promusicae, en el año 2025, el mercado del vinilo experimentó un incremento del 31,6%, respecto a los 31,67 millones de euros recaudados en 2024. En la actualidad, las ventas de productos físicos suponen el 12,1% de las ventas totales de música, frente al 87,9% de las digitales.
Según Promusicae, en el año 2025, el mercado del vinilo experimentó un incremento del 31,6%
Los vinilos son el producto estrella. De acuerdo a esta misma fuente, los álbumes de Rosalía (Lux), Taylor Swift (The Life of a Showgirl) y Aitana (Cuarto azul) han sido los más vendidos en soporte físico. Cabe destacar, en este sentido, el público joven al que suelen estar dirigidas estas artistas.
Tres generaciones
Detrás de este auge no hay un único perfil de consumidor. Para algunos, es un ejercicio de nostalgia, mientras que para otros representa una forma de distanciarse del consumismo y la desmaterialización de la era digital.
“Escuchar música en vinilos y CD te obliga a prestar atención”, afirma un joven aficionado a coleccionar discos desde hace dos años. “Es volver a lo que hacían nuestros padres y abuelos. Al final, con otras plataformas de música en digital puedes saltar canciones. En cambio, aquí tengo la sensación de que escucho el álbum tal y como fue concebido por el artista”, añade.
“Escuchar música en vinilos y CD te obliga a prestar atención”, cuenta un joven
Frente a esa visión, los que crecieron con estos formatos de música en su infancia y adolescencia comentan esta tendencia: “Para mí, no es una moda, ha sido la forma que yo he tenido de escuchar música desde que era pequeña”, explica una mujer de 52 años. “Ahora, resulta extraño ver cómo se recuperan costumbres que eran tan cotidianas para nosotros como alquilar una película en un videoclub o esperar a que rebobine una cinta VHS. Me alegra ver que los jóvenes se interesan por recuperar estos símbolos de nuestra generación”, añade.
“Me alegra ver que los jóvenes se interesan por recuperar estos símbolos de nuestra generación”, afirma una mujer de 52 años
No hay un único motivo por el que los jóvenes estén tratando de volver a lo retro. Detrás de ello se esconden aspectos como el hecho de que lo retro se asocia con frecuencia a una experiencia más pausada, tangible y, en cierto modo, más auténtica. Las cámaras analógicas o instantáneas han recuperado protagonismo frente a la fotografía digital. “No puedes hacer cien fotos y elegir la mejor. Cada imagen cuenta una historia. Es única e irrepetible”, comenta una joven que ha decidido abandonar la cámara del móvil para tomar sus fotos con una Polaroid.
“No puedes hacer cien fotos y elegir la mejor. Cada imagen cuenta una historia. Es única e irrepetible”, comenta una joven
La nostalgia como refugio
Más allá de la estética o de una simple tendencia de consumo, la vuelta a lo retro parece responder a una necesidad más profunda. En un contexto marcado por la rapidez, la hiperconectividad y el consumo inmediato, estos objetos ofrecen una experiencia distinta: obligan a detenerse y a prestar atención.
Escuchar un disco completo, revelar una fotografía o rebobinar una cinta son gestos que contrastan con la inmediatez digital. Frente a la posibilidad de tener acceso instantáneo a miles de canciones, imágenes o películas, lo retro introduce una nueva forma de aproximarse a la cultura y la realidad que muchos jóvenes valoran, precisamente, por su carácter pausado y tangible.
Así, el resurgir de estos formatos conecta a distintas generaciones desde perspectivas diferentes. Para los mayores, supone reencontrarse con parte de su memoria; para los adultos, observar cómo objetos cotidianos de su juventud se convierten en tendencia. Para los más jóvenes, es una forma de aproximarse a un pasado idealizado a través de experiencias materiales.
Lo retro vuelve, sí, pero no como una réplica exacta del pasado. Más bien, regresa reinterpretado por una generación que busca, entre vinilos, cámaras instantáneas y cintas VHS, una manera distinta de reencontrarse consigo misma en plena era digital.
