La Iglesia española y la europea se unen contra la trata de personas

- ESPAÑA - 4 de noviembre de 2025
Mujer rezando

Con motivo del Día Europeo de la Trata de Personas, el 21 de octubre, se celebró en la Fundación Pablo VI (Madrid) La Esperanza que Libera, una conferencia sobre este fenómeno. El evento abordó el tema desde una perspectiva humanitaria, espiritual y social, y se centró en la respuesta de la Iglesia católica a esta realidad. El encuentro fue organizado por el equipo Intereclesial Tejiendo Redes contra la Trata. El foco principal de la conferencia no estuvo solo en las cifras, sino en las historias de vidas marcadas por la violencia y la vulnerabilidad.

Jesús Avezuela, director de la fundación, destacó que el acto tuvo como objetivo concienciar y sensibilizar acerca de este problema. Además, apeló a los jóvenes presentes a implicarse y no ser indiferentes. A su vez, aportó datos alarmantes: según la Unesco y la ONU, la trata y la esclavitud moderna han crecido hasta un 47% en los últimos años, y afectan sobre todo a mujeres, niñas y trabajadores explotados laboralmente.

El papel de la Iglesia

En primer lugar, el obispo auxiliar de Barcelona, monseñor Javier Vilanova, enfatizó en la lucha unida contra la trata como un acto de esperanza y amor. Recordó que la Iglesia tiene la misión de acoger, acompañar y liberar a las víctimas, y citó las palabras del monje Miguel Estrada: “La esperanza es creer en el amor”. También, subrayó de nuevo la importancia de los jóvenes, no solo como portadores de la fe, sino como protagonistas capaces de transformar vidas. “Este encuentro dará frutos desde la acción conjunta y el compromiso con los más vulnerables”, concluyó Vilanova.

“Este encuentro dará frutos desde la acción conjunta y el compromiso con los más vulnerables”, dijo monseñor Javier Vilanova

La Iglesia española

Las entidades eclesiásticas españolas hacen una labor fundamental en la erradicación de la trata de personas. Cruz Blanca, Oblatas del Santísimo Redentor y Adoratrices trabajan desde la proximidad y la humanización para acompañar a las personas que sufren explotación. Leticia Escutia, responsable del Programa de Mujer, Prostitución y Trata de Cáritas Española, contó cómo dentro del territorio español estas organizaciones brindan atención que abarca salud física y mental, inserción sociolaboral y acompañamiento emocional. Sin embargo, hacen un énfasis especial en la reconstrucción de la dignidad tras experiencias de violencia, cosificación y vulnerabilidad social.

El trabajo de estas organizaciones trata de crear un hogar familiar donde las víctimas se sientan valoradas y escuchadas. Para ello, utilizan herramientas como la cercanía, la empatía y la oración. En el transcurso de la charla, se dejó claro que esta batalla no se reduce a leyes, sino que se construye con humanidad, compasión y compromiso. De este modo, se ofrece una respuesta esperanzadora que restaure vidas y fortalezca la autonomía y el bienestar de las personas afectadas.

Organizaciones religiosas europeas

En el ámbito europeo, se encuentran varias redes de ayuda y apoyo a este problema continental. Entre estas se encuentran Renate (Religious in Europe Networking Against Trafficking and Exploitation), una red que coordina la prevención, el apoyo económico y la formación en varios países europeos.

La religiosa rumana Adina Bălan presentó la dimensión espiritual y comunitaria del programa Talitha Kum, y destacó que su “corazón” está en caminar junto a las sobrevivientes. Durante su intervención, citó el testimonio de una mujer liberada: “Las hermanas me enseñaron que yo era más que lo que me había pasado”. También afirmó que las redes eclesiales europeas trabajan actualmente en colaboración y que no son estructuras burocráticas, sino espacios humanos de encuentro, acompañamiento y dignidad. Dejó claro en todo momento que el objetivo de la organización es mostrar la movilización eclesial a través de redes internacionales.

Bălan hizo un análisis de la situación y remarcó tres factores claves que agravan el problema en Europa. Por un lado, las migraciones y conflictos, como el desplazamiento masivo desde Ucrania debido a la guerra. Además, comentó el uso de ciertas tecnologías para captar y controlar nuevas víctimas. Por otro lado, habló de la diversificación de las formas de explotación e incluyó los nuevos métodos de explotación digital.

La hermana Rosa María Venturelli presentó el trabajo de la Red USMI contra la Trata de Personas, que se encuentra hoy activa en Roma y en la región del Lacio. La red organiza conferencias, encuentros de recapacitación y campañas de sensibilización. Venturelli comentó que su método de trabajo consta de una combinación de formación bíblica, acción pastoral y prevención social. Por último, propuso una actitud de vida para frenar el conflicto: “Ser pequeñas gotas de humanidad, pequeños granos de arena que atascan la maquinaria de la trata”.

“Ser pequeñas gotas de humanidad, pequeños granos de arena que atascan la maquinaria de la trata”, subrayó Rosa María Venturelli

Renate

Begoña Iñarra presentó la labor de Renate, la red europea fundada en 2009. Su objetivo primordial es combatir la trata de personas a través del acompañamiento y la rehabilitación de las víctimas. La coordinación transnacional es su mayor fortaleza, lo que permite unir esfuerzos entre países. Contiene varios grupos especializados para formar el sistema laboral de la red; entre ellos se encuentran el de la legislación, la casa de oración o el de desarrollo y sostenibilidad. Cada uno desempeña un papel fundamental para la organización que, con el equipo adecuado, ayuda a construir una sociedad solidaria y más justa.

Desafíos

A lo largo de la charla, se expusieron una serie de desafíos que se encuentran actualmente presentes en el combate contra la trata. La hermana Bălan hizo referencia a las políticas europeas aún desiguales y fragmentadas. Según ella, estas deben enfocarse en el fortalecimiento de los sobrevivientes, no solo en perseguir a los tratantes. Asimismo, habló de la falta de reconocimiento de las nuevas formas de trata.

Además, se expuso una serie de nuevos problemas que se han añadido en los últimos años. La pandemia, ha aumentado la vulnerabilidad mediante la digitalización masiva. La hermana Venturelli denuncia la cantidad de mujeres embarazadas y menores en Italia que son víctimas de violencia o maternidad forzada. También se hizo hincapié en los matrimonios obligados y en la necesidad de formar al personal sanitario para detectar señales de trata en los hospitales.

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