Vestida de blanco y con tacones rojos, Rosalía sorprendió a la capital de España el pasado 21 de octubre corriendo por las calles de la Gran Vía, dejando a su paso una estela de fans eufóricos que luchaban por conseguir un autógrafo. Mientras tanto, la plaza de Callao también se vestía de blanco y proyectaba en enormes pantallas lo que muchos ya sospechaban: LUX, el cuarto álbum de la cantante catalana, ya es una realidad.
LUX no es solo un disco. Es un mapa de emociones, un recorrido hacia lo más profundo del corazón humano, un diálogo entre lo terrenal y lo divino que plantea un interrogante tan sencillo como complejo: ¿qué llena tu corazón?
La luz que atraviesa las grietas
Inspirada en mujeres místicas de varias religiones —católicas, sufíes, budistas y judías—, Rosalía homenajea a estas figuras construyendo un espacio donde la vulnerabilidad y la imperfección humana se encuentran con la luz.
Para José María Alejos, profesor universitario y doctor en Humanidades, esta elección no es casualidad: «A través de lo humano, a través de estas grietas, es como la luz puede entrar dentro de nosotros».
«A través de lo humano, a través de estas grietas, es como la luz puede entrar dentro de nosotros», explica José María Alejos
Esta grieta es el punto de partida de este disco. En LUX, la herida no se oculta: se muestra, se magnifica y se convierte en una vía de acceso para llegar a algo que trasciende. Rosalía, lejos de esconderse bajo capas de ironía y melodías pop, abre la puerta a algo hasta ahora desconocido: la belleza de la fragilidad.
Un disco que nace del vacío
La propia artista lo reconoció en un pódcast previo al lanzamiento de su disco. Durante su propio proceso creativo descubrió que, para poder componer, debía «hacer vacío» dentro. Sobre esto, José María Alejos comenta: «Ese anhelo, esa falta, es el signo de que estamos hechos para Otro».
«Ese anhelo, esa falta, es el signo de que estamos hechos para Otro», comenta Alejos
Los vacíos están hechos para ser llenados, para mirarse hacia dentro y volverse hacia los demás. No son carencias, sino espacios. Un agujero que solo puede ser colmado por algo más grande. Incluso llega a expresarlo en uno de sus versos de la primera canción del álbum: «Quién pudiera vivir entre los dos / Primero amaré el mundo y luego amaré a Dios».
Berghain, el primer acercamiento con lo divino
El título del tema no es casual. Berghain alude a un mítico club nocturno berlinés rodeado por un halo de misterio, cuya entrada es algo casi imposible para muchos. Tras su lanzamiento el pasado 27 de octubre, las redes sociales y los medios de comunicación se han llenado de interpretaciones, teorías y debates sobre el simbolismo que encierra este single.
La lectura que propone José María Alejos es contundente: todo el vídeo es una exploración del corazón herido. Rosalía entra en una casa enorme, vacía, silenciosa. Pasa junto a un colgante en forma de corazón que ella misma ha pisado, acude al cardiólogo, y luego, desesperada, acude a un joyero. Nadie puede arreglar su corazón. José María Alejos lo resume en una frase: «El corazón roto no es músculo ni accesorio. Es el centro del ser».
«El corazón roto no es músculo ni accesorio. Es el centro del ser», afirma José María Alejos
La casa está llena de iconografía religiosa: vírgenes, una manzana mordida, posturas que evocan la crucifixión. Es el reflejo de la cotidianidad convertida en símbolo religioso.
La imagen final —una paloma que asciende— marca un punto de inflexión: la salvación no viene de uno mismo, sino de una intervención divina, de ahí el famoso verso de la canción: «La única manera de salvarnos es a través de la intervención divina».
¿Marketing religioso o reflejo de la actualidad?
Ante la inevitable pregunta que surge, José María Alejos responde: «Independientemente de la campaña, no se puede huir de la provocación que supone este lenguaje para hablar de lo divino». Incluso va más allá: «Estamos viendo un acercamiento sin prejuicios hacia la espiritualidad en la nueva generación».
«Estamos viendo un acercamiento sin prejuicios hacia la espiritualidad en la nueva generación», señala Alejos
Según el análisis de Alejos, no se trata de un retorno a lo religioso promovido por estrategias comerciales, sino de un cansancio cultural: tras décadas de rechazo automático a lo cristiano, los jóvenes se están permitiendo volver a esa religiosidad de la que antes renegaban.
Rosalía, reflejo de una búsqueda generacional
A través de LUX, Rosalía inicia una nueva etapa no solo como artista, sino como persona. La búsqueda de lo divino deja de ser algo meramente estético para convertirse en una necesidad vital. Rosalía sorprende, ilusiona. Lo ha vuelto a hacer. A través del misticismo y el espiritualismo ha logrado transformar lo cotidiano en símbolo.
Con LUX, confirma que sigue siendo una artista capaz de reinventarse sin perder su esencia. Una creadora que convierte la duda en motor y la fe en impulso. Una vez más, logra que el arte llegue donde las palabras no llegan.
