Carmena elige la vía penal para cerrar las discotecas que incumplan la ley

La vía administrativa supone un proceso muy lento que se podrá agilizar y así, evitar que los locales de ocio esquiven las multas y el cierre.

El Gobierno de Manuela Carmena ha aprobado el inicio de acciones penales para lidiar con los problemas de ruido de las discotecas madrileñas. Dos locales están incluidos en este nuevo procedimiento y 12, en el punto de mira.

Vecinos de Madrid llevan denunciando durante años a locales de ocio por los ruidos durante la noche. Es un problema habitual en el centro de la ciudad y, hasta ahora, no se les facilitaba una solución inmediata, ni a corto plazo. El ruido no es el único problema. Muchas discotecas superan la capacidad máxima y ponen en peligro a las personas que acuden al recinto.

A pesar de las multas que les llegan, no cesan su actividad y siguen incumpliendo las normas. Es una cuestión que solucionan mediante estrategias administrativas, se declaran insolventes y no se les embargan los bienes. El Ayuntamiento quiere, a través de la nueva táctica, evitar esto. Para ello, recurrirán a los informes de la Policía y la Agencia Tributaria para comprobar la veracidad de la insolvencia.

La portavoz municipal, Rita Maestre, ha explicado que “el Ayuntamiento actuará como acusación particular” después de comunicarlo a la Fiscalía y que la nueva forma de proceder ha sido “fruto de una reflexión de mucho tiempo”.

Decreto del Gobierno regional
Además, el Gobierno regional quiere aprobar un nuevo decreto que modifica el Catálogo de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas. En él se incluyen reformas que permiten, por ejemplo, que los restaurantes con terraza puedan tener equipos de música. Ahora no está permitido.

El Ayuntamiento de Madrid ha presentado 22 alegaciones para evitar el cambio. No creen que estas modificaciones favorezcan a los vecinos que llevan años denunciando la contaminación acústica proveniente de discotecas. También se permitirá que se lleven a cabo dos o más actividades diferentes en un mismo local (sala multiusos). Por todo esto, el Gobierno de Manuela Carmena afirma que las normas son “ambiguas” y que no tendrán las medidas posibles para controlar que las reformas se cumplan adecuadamente.

Decibelios máximos
Las discotecas tienen permiso para superar los 90 decibelios en su interior. Aun así, el límite también depende de la zona urbanística y puede aumentar a 110 decibelios. Los seres humanos pueden soportar hasta 120 dB, pero ese sonido continuado se convierte en algo dañino que puede provocar la rotura del tímpano e hipertensión.

El problema ya no solo afecta a los asistentes de esos locales, sino también a los vecinos de los alrededores. Los ruidos “molestos” pasan a ser un problema crónico, afectan al sueño y provocan insomnio, fatiga y mal humor.

España es el segundo país del mundo más ruidoso. Las comunidades más sancionadas por temas acústicos son la Comunidad de Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana, Andalucía e Islas Baleares.