La UFV acoge una jornada sobre la justicia restaurativa y el perdón

- PENSAMIENTO - 19 de marzo de 2024
UFV
Tertulia "Perdón o segunda oportunidad. ¿Hablamos de lo mismo?", con Luis Carrasco, Florencio Sánchez L.C., Xabier Etxebarria, Miguel García-Baró y Maixabel Lasa. Mirada 21
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El Instituto John Henry Newman organizó, el 14 y 15 de marzo, una jornada sobre la justicia restaurativa y el perdón. Se desarrolló en el aula magna de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) y estuvo dividida en varias actividades. Este evento se enmarca dentro del Ciclo Horizontes de Razón Abierta, y celebra su segunda edición.

La bienvenida corrió a cargo de Clara Molinero, Esther Pascual y el padre Florencio Sánchez, L.C. A continuación, Álvaro Abellán presentó a Lourdes Pérez, subdirectora de El diario vasco, quien acudió como primera invitada para reflexionar sobre el papel de la comunicación en una sociedad herida. «¿Porque impactó tanto el Tercer Reich?, todo empieza con las palabras y con la cosificación de la víctima», aseguró Pérez.

Pérez reconoció que, desde su punto de vista, llegaron tarde a las víctimas. Sin embargo, le ofrecieron escribir un libro, y pensó que podría ser una buena idea entrevistar a la viuda del primer asesinado por la banda terrorista ETA. A pesar de haber realizado la entrevista, terminó avergonzada por su trabajo. «No le pregunté quién era ella, le hice una entrevista convencional y estaba avergonzada. No ahondé en la humanización de la mujer que tenía delante», confesó Pérez.

Lourdes Pérez responsabilizó a la falta de músculo social y a la inexistencia de una política de Estado que hiciese un edificio que cobijase todo el dolor y daño que ha generado ETA. «Euskadi es el país de los tabúes y de los secretos, tantos, que hay 300 asesinatos sin esclarecer. En Euskadi, se podía vivir muy bien mirando hacia otro lado», enfatizó Pérez.

«Euskadi es el país de los tabúes y de los secretos, tantos, que hay 300 asesinatos sin esclarecer», recalcó Lourdes Pérez.

Posteriormente, Isabel Urkijo, coordinadora de Gesto por la Paz, tomó la palabra para hablar sobre el sufrimiento de la lucha contra ETA, y los factores vitales como la etapa de Franco y el golpe de Estado de Tejero (1981) para la formación de una sociedad vasca radical.

También se proyectó el documental de Gesto por la Paz en el que aparecen imágenes de la época y testimonios directos de quienes lucharon contra ETA, en defensa de los derechos humanos. «Cuestionar a ETA significaba ser acusado de ser poco vasco», señaló Urkijo.

Maixabel y Luis Carrasco

Otro de los momentos de la jornada fue la conversación, moderada por Xabier Etxebarria, entre Maixabel Lasa, exdirectora de la Dirección de Víctimas del Terrorismo del Gobierno vasco, y Luis Carrasco, exmiembro de la banda terrorista ETA, quien asesinó al marido de Lasa, Juan Mari Jáuregui, en el año 2000. «No dudé demasiado a la hora de querer hablar con Luis. Todo el mundo merece una segunda oportunidad», afirmó Maixabel Lasa.

«No dudé demasiado a la hora de querer hablar con Luis. Todo el mundo merece una segunda oportunidad», afirmó Maixabel Lasa.

Luis Carrasco respondió a preguntas, algo que hasta ahora no había hecho. «Tenía una sensación de impotencia porque no podía transmitir lo que realmente sentía», declaró Carrasco. Para Maixabel Lasa, el hecho de que nadie sabía que se estaban realizando estos encuentros enriquece la posibilidad de hablar de ello ahora: «Que se conozca el pasado que existió y nos demos cuenta de que nunca debería haber existido». Carrasco estaba implicado en la política de una manera «muy radical» y se fue generando ese papel que termina en ETA, con acciones terroristas contra la sociedad y «contra la vida de personas inocentes».

«Sentía la necesidad de acercarme y transmitirle el resumen que yo hacía del daño que había generado en su vida», confesó Luis Carrasco.

«Aparentemente, era una persona con una vida normal, pero ejecutaba atentados», declaró Carrasco. Admitió también que en la cárcel tuvo mucho tiempo para pensar, concluir y hacer una relectura personal. Considera que hubo una evolución, y con la introspección y autocrítica lo vio cada día más claro. Allí asumió como prácticamente imposible el poder hablar con las víctimas. «Sentía la necesidad de acercarme y transmitirle el resumen que yo hacía del daño que había generado en su vida», confesó Carrasco.

Maixabel Lasa reconoció que estuvo tranquila antes del primer encuentro con Luis Carrasco. Pensaba que se iba a encontrar con la persona que más daño le había hecho, pero también que era una persona que había hecho un recorrido de autoevaluación personal. «Durante casi tres horas hablando, me encontré con una autoestima no muy elevada, que me repetía una y otra vez que era una persona mala, y si fuese una persona mala no estaría hablando conmigo aquí», pensó Maixabel Lasa.

«Saber de la trayectoria de estas personas me ha ayudado a seguir viviendo», admitió Maixabel Lasa.

Después del encuentro con Carrasco, Maixabel Lasa salió con una sensación de que iba a ser bueno para una futura convivencia, se había quitado un peso de encima y sabía que iba a salir de la cárcel sabiendo que era un traidor, por lo que sería difícil ponerse en su pellejo. Conocer la verdad es lo más sano porque se aprende a pasar de página, y es que hay muchos casos todavía sin resolver. «Saber de la trayectoria de estas personas me ha ayudado a seguir viviendo», admitió Lasa.

Las personas cambian y Maixabel Lasa no considera a Carrasco la misma persona que fue en el año 2000. Lo entendió en el momento en el que escuchando a la persona que le hizo daño intentó entender el porqué de las cosas, aunque no las comparta. Numerosas veces se han utilizado a las víctimas para diferentes propósitos, y en este caso son personas mayores que tienen criterio, y hasta que no les toca, no se sabe si van a ser capaces de actuar como Lasa. Ella, ante el perdón, prefiere hablar de «segundas oportunidades».

Perdón o segunda oportunidad

Al encuentro entre víctima y verdugo se sumaron el sacerdote Florencio Sánchez y el filósofo Miguel García-Baró. García Baró expuso las experiencias traumáticas de abusos por las que pasaron algunos de sus pacientes, y recalcó el papel de la libertad y la razón en el perdón: «Quien no ha conocido a una víctima de cerca no se da cuenta del dolor a volver a sentirse digno».

El padre Florencio pidió la iluminación del público porque consideró importante poder ver rostros. Su experiencia con más dolor fue acompañar a un grupo de padres que perdieron a un hijo por cáncer: «En el caso de Antonio, hacía un viaje desde Valladolid para quedarse callado en los encuentros. Un esfuerzo ejemplificado a la fuerza por la que tenía que pasar, para poder conversar. Hasta que un día dijo, ‘una putada’. Le pregunté, ¿quién te la ha hecho?, y me dijo, supongo que Dios, y yo le dije, si existe acógele y consúltalo con Él. Esa mochila es similar a la que se refería Luis antes de hablar con Maixabel».

Además, se realizó una dinámica impulsada por Sara Buesa, hija del vicelendakari Fernando Buesa, asesinado por ETA en el año 2000. Ella es psicóloga y es reconocida por sus actuaciones a favor de la convivencia en el País Vasco. Durante la actividad con espejos que organizó con los asistentes, Buesa explicó que la vida se construye a base de pequeñas cosas que llenan de sentido, aunque se conserve el recuerdo más duro.

La jornada concluyó, el viernes 15 de marzo, con una mesa redonda sobre la base teórica del trabajo del perdón en las cárceles, monitorizada por Francisca Lozano, profesora de Psicología de la UFV, David Roncero, profesor del Grado de Psicología y Criminología de la UFV, y Clara Molinero, directora del Grado de Psicología de la UFV y directora del Instituto del Perdón.

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