El `deepfake´ de Lola Flores crea debate sobre el uso de esta técnica

Esta tecnología abre la puerta a que la ficción se parezca aún más a la realidad y que sus consecuencias, para bien o mal, afecten a la sociedad

Proceso de formación de la imagen de Lola Flores. Foto: Cruzcampo.

Redactado por Cristina Camacho y Yago Vázquez.

Cruzcampo publicó, este jueves, la campaña de publicidad Con mucho acento para promocionar su cerveza. El vídeo fue tendencia en las redes sociales debido a que en ella aparece Lola Flores, quien falleció en 1995. 

“El acento no entiende de razas, ni de fronteras, ni de estatus social. Ni falta que le hace. El acento es nuestro tesoro. Y en lugar de esconderlo, lo vamos a celebrar”, explica la marca de cervezas. Esta publicidad ha sido aplaudida por la idea de vender el producto y por el trabajo que ha llevado realizar el deepfake, e incluso ha conseguido los halagos de las dos hijas de Lola Flores, Lolita y Rosario Flores. Sin embargo, la campaña también ha generado críticas por, precisamente, revivir a una persona fallecida. 

El concepto deepfake está formado por las palabras en inglés deep learning (aprendizaje profundo) y fake (falso). Es una creación audiovisual que consiste en sustituir la cara de una persona por la de otra, de forma que parezca realista. Esta denominación surgió cuando las actrices Emma Watson y Gal Gadot salieron en la plataforma Reddit protagonizando vídeos sexuales. El contenido era falso y eliminaron la publicación. Sin embargo, los últimos desarrollos de esta inteligencia artificial hacen que las tecnologías evolucionen y adquieran capacidades nuevas.

Victoria Hernández, profesora de Tecnología Web y su Uso para las Humanidades en la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), asegura que hay que tener clara la finalidad del deepfake. En el anuncio de Cruzcampo, el objetivo es promocionar el producto, y, para ello, han jugado a crear más impacto con el uso de esta técnica que con el resultado. 

Hernández explica que los publicistas podían haber elegido a Rosario o a Lolita Flores, o en caso de buscar a alguien emblemático que represente la figura de España, haber escogido a Julio Iglesias o a Raphael, pero lo que querían era llamar más la atención con la técnica. “Al fin y al cabo, lo que se hace es inventar y crear una simulación de la realidad. Recuperar a un personaje famoso ya fallecido toca los resortes de los sentimientos del espectador, y eso siempre es un reclamo”, expone Hernández.

La profesora señala que tener como finalidad impactar con el deepfake está bien porque explican cómo lo han hecho, pero no sería “un juego limpio” sacar el anuncio sin detallar nada. Esta técnica puede traer cosas positivas, pero también muy perjudiciales, por ello, la profesora asegura que todo depende de la intención. “Si se pretende crear belleza, es muy lícito. El problema viene cuando las tecnologías se utilicen para fines que no sean buscar la verdad o la belleza”, aclara Hernández.

“Con el mal uso de la tecnología, podemos crear monstruos”, señala Hernández.

Con respecto a los diferentes usos que se le puede dar al deepfake, la profesora de la UFV explica que existe un pacto con el receptor, es decir, si el que elabora el vídeo tiene intención de engañar al usuario, las finalidades pueden ser varias. El pacto se rompe cuando la gente es engañada y no sabe que lo que está viendo es ficción.

La diferencia entre la imagen generada por computadora (CGI) y el deepfake se encuentra en que este último está más elaborado. Hernández explica que lo que se hace es cargar el programa con muchas imágenes de la persona a la que se quiere simular digitalmente, y la aplicación crea una “una película” dividiendo todos los fotogramas y gestos de la cara.

Proceso de la imagen para que la actriz de convierta en Lola Flores. Foto: Cruzcampo.

Con respecto a la legalidad del uso del deepfake, Hernández cuenta que en Estados Unidos sí está regulado y penado. En España, hay una legislación al respecto de la utilización de la imagen, y es muy restrictiva, por lo que parece bastante controlado.

La reencarnación en Hollywood
Disney estrenó, en 2016, Star Wars: Rogue One, considerada como una de las mejores películas de la saga. En ella, salieron actores ya fallecidos como Peter Cushing y Carrie Fisher, quienes interpretaban al Gobernador Tarkin y a la princesa Leia. Debido a que este spin off sucedía entre el Episodio III y el Episodio IV, utilizaron a un actor, que interpretó su papel, para captar sus movimientos. A través de la creación digital y el molde de Cushing que tenía Industrial Light & Magic, lo pudieron representar en la cinta.

Hernández explica que este concepto se usó de forma parecida en la película Forrest Gump, pero sin ser deepfake, pues Tom Hanks apareció al lado de Nixon y de John Lennon.