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Irán ataca bases estadounidenses en países cercanos e intensifica el conflicto

- 6 de marzo de 2026

Irán ha vuelto a situarse en el centro de la atención internacional. El pasado 28 de febrero, recibió un ataque conjunto de Israel y Estados Unidos en el que, hasta la fecha, han fallecido más de 1.000 personas, incluido el líder Ayatolá Ali Jamenei. En respuesta, Irán ha bombardeado Tel Aviv (Israel) y numerosas bases estadounidenses en Oriente Próximo.

Irán en Oriente Medio

Albert Guivernau, doctor en Economía y director de la Fundación Civismo, analiza la situación geopolítica en Irán y su futuro a nivel internacional: “La situación de Irán ahora es como su escudo tradicional, un león que está herido y que en cierta manera le han dado donde más le duele”. Guivernau explica que la concentración del poder se centra en la religión y el ayatolá, que, para los chiitas musulmanes, es la base de su comunidad. Irán es un país teocrático donde no hay distinción entre religión y política, por lo que el gobierno, que controla el ámbito militar desde la Guardia Revolucionaria, también es religioso.

Guivernau asegura la figura central del país en los conflictos internos de Oriente Medio: “Irán es un agente que juega un papel clave, no tanto en el equilibrio de la región como en el desequilibrio de la región”. Uno de los problemas centrales que provoca esta desestabilidad en la zona es la necesidad del país iraní de unificar a los musulmanes en torno a él y a la ley islámica que representa. “Está muy presente la grandeza de ese imperio persa que fue en un pasado, y las aspiraciones de constituir una república teocrática en todo el mundo árabe”, explica.

“Irán era un riesgo para toda la región, e incluso para los países árabes de alrededor”, dice Albert Guivernau

El conflicto internacional

Guivernau asegura que el movimiento iraní de atacar las bases militares estadounidenses le está llevando a una confrontación internacional con los países cercanos: “Irán está consiguiendo que países árabes acaben alineándose curiosamente con Estados Unidos e Israel en su contra”.

Además, estima que Irán no ha recibido toda la ayuda que esperaba. Rusia y China se han pronunciado de forma muy leve, casi sin darle importancia, y, por supuesto, sin un apoyo contundente. “Puede haber alguna conexión con la situación entre Rusia y Ucrania, una posibilidad de un acuerdo en Ucrania, con lo cual Irán solo sería una pieza colateral en una negociación de un calibre superior”, dice Guivernau.

“Irán era un riesgo para toda la región, e incluso para los países árabes de alrededor”, comenta el experto. El programa nuclear iraní, que amenaza de forma directa a los países árabes y a grandes potencias como Estados Unidos, ha provocado un estallido inminente. De este modo, las manifestaciones del ayatolá, que buscan objetivos como la desaparición del Estado de Israel, han agravado la situación.

Uno de los elementos clave que controla Irán es el estrecho de Ormuz, que supone una pieza fundamental en la economía internacional. Es la región por donde pasa entre el 20% y el 30% del petróleo mundial de los países situados en el golfo Pérsico. Guivernau señala el encarecimiento de productos que derivan del petróleo o que requieren de su uso si se da el cierre del estrecho y queda bajo control iraní. La gasolina, el transporte, los viajes e incluso la agricultura son algunos de esos bienes y servicios que se verían afectados en caso de bloqueo.

“De cara al futuro, lo más probable es que Irán no tenga la capacidad militar para sostener un conflicto durante mucho tiempo”, dice Guivernau

La guerra a largo plazo

“De cara al futuro, lo más probable es que Irán no tenga la capacidad militar para sostener un conflicto durante mucho tiempo”, asegura Guivernau, quien hace una comparación con Venezuela y la actuación de Trump de hace dos meses: “Venezuela tenía un mando militar y un ejército muy débil. En cambio, Irán tiene un ejército más fuerte e incluso ha sido proveedor de tecnología para la guerra de Ucrania”. Sin embargo, también comenta que el tiempo juega en contra de los iraníes, y la posibilidad de aguante sigue siendo baja.

Asimismo, añade que Irán no va a dejarse controlar por Estados Unidos como lo hizo Venezuela, ya que el fanatismo religioso provoca una respuesta irracional en el agente internacional. Entre esto y la poca ayuda que está recibiendo de sus países aliados como Rusia y China, Guivernau no considera la existencia de un escenario de guerra mundial en el futuro.