La Conferencia Episcopal Española presentó en la Fundación Pablo VI, el 11 de diciembre, la Memoria anual de actividades de la Iglesia Católica durante el 2024. El lema de esta presentación fue, al igual que el del papa durante todo este 2025, el hashtag #SomosEsperanza, junto con el de #HacemosMemoria. El evento se centró sobre la idea de que, aunque se hayan recabado una gran cantidad de datos, detrás de todos ellos hay personas, caras reconocibles y únicas, que reflejan que la labor de la Iglesia es personal, y se centra en cada una de esas personas que necesita ayuda.
Los focos de la ayuda
A lo largo de la presentación, fueron pasando personas con testimonios que trataban de resumir los focos centrales de la ayuda de la Iglesia en España. En primer lugar, se destacaron catástrofes como la del volcán de La Palma, la Dana o los incendios del verano pasado en gran parte de la península. Es normal que, tras unas semanas, los medios de comunicación desvíen la atención a otros temas, porque siempre hay más de lo que hablar, pero frente a esa pérdida de interés, la Iglesia permanece allí donde se la necesita.
Canu es la coordinadora del centro que se puso en marcha tras la catástrofe de La Palma, y es testigo de que, además, la Iglesia se adapta para poder hacer frente a las necesidades que dejan catástrofes como aquella. Tres años después, la Iglesia sigue ejerciendo su labor. “Nuestro interés es seguir ayudando a personas que lo pasaron mal y que lo siguen pasando, porque esto es algo de largo recorrido”, expresó Canu.
“Nuestro interés es seguir ayudando a personas que lo pasaron mal y que lo siguen pasando, porque esto es algo de largo recorrido”, afirma Canu.
También conectaron con Antonio Martínez, coordinador de la Fundación Altius en Paiporta (Valencia), quien explicó cómo se sigue ayudando y acompañando a los afectados un año después. Comentó que en Valencia “sigue habiendo mucho dolor, mucho sufrimiento, pero también hay mucho agradecimiento”. Ellos, junto a un gran equipo de jóvenes voluntarios, siguen acompañando a las víctimas del fenómeno natural que arrasó varios pueblos de España, y que aún deja secuelas visibles en la sociedad valenciana.
¿Quién actúa?
Existen organizaciones como Cáritas o Manos Unidas que están repartidas por todo el mundo, y cuya función es invertir recursos en aquellas personas que lo necesiten. Un ejemplo de esto son las Obras Misionales Pontificias, que se encarga de ayudar a los misioneros repartidos por los cinco continentes y expandir la palabra de Dios. En el caso de Cáritas y Manos Unidas, tienen decenas de centros de ayuda por toda España, y se ocupan de cubrir las necesidades más básicas de las personas que lo piden.
También existen otros organismos que se encargan de visibilizar realidades que no tienen tanta voz, como la trata y explotación laboral y sexual de personas. Millones de personas sufren esta situación, y deja una huella difícil de borrar en ellas. Por eso, la Iglesia se encarga de apoyar el proceso de reinserción de aquellas personas que han sufrido estas realidades, para que puedan pasar página de la mejor manera posible.
El año de la esperanza
El evento estuvo acompañado en todo momento por Joire, el Joven Ensemble Interreligioso Español, que junta a músicos y cantantes de distintas creencias para expresar que la música puede ser un puente entre gente de todas las religiones. Esta música, junto con numerosos testimonios, expresó el objetivo último de la presentación de la Memoria de actividades de la Iglesia: dar luz en la oscuridad, y esperanza a aquel que no ve una salida. Y eso también era lo que el Papa Francisco, y posteriormente su sucesor, el papa León XIV, querían de 2025: un año entero dedicado a buscar la esperanza en todas partes. Y no hay lugar en el mundo como la Iglesia para encontrarla. Tampoco hubo mejor manera de cerrar el acto que con el auditorio entero acompañando a la orquesta, cantando el Himno a la alegría.
