
La depresión es la principal causa de suicido entre los jóvenes.
La era digital se ha propuesto que, ante cualquier problema que se presente, la respuesta esté en la palma de mano, más concretamente en el dispositivo que posa sobre ella. Los smartphones han traído consigo la revolución de las aplicaciones móviles, un nicho que crece exponencialmente. Las apps no son solo ocio y entretenimiento, cada vez aparecen más creadores que apuestan por buscar con ellas un beneficio social y sanitario.
El doctor en Psiquiatría de la Universidad de Cincinnati John Pestian ha creado una aplicación que analiza el lenguaje de los jóvenes con el fin de prevenir y evitar una posible tendencia suicida. El suicido es la primera causa de muerte entre adolescentes de 15 a 19 años en España y en el mundo. La depresión es una de las razones principales por las que los teenagers deciden quitarse la vida.
La app pretende detectar los síntomas de estas tendencias, antes de que sea tarde. Para ello, Pestian ha estudiado cientos de notas de suicidio durante su trayectoria profesional antes de sacar a la luz SAM (nombre del programa), un software capaz de percibir, en las palabras, rasgos coincidentes con el lenguaje de un suicida potencial. Aunque no todo se reduce al uso de las palabras, también influyen la vocalización, la entonación, etc.
La aplicación está orientada principalmente para psiquiatras profesionales. Estos graban sus sesiones con sus jóvenes pacientes para que el programa analice parámetros como el espacio vocal (manera de pronunciar que hace el lenguaje más o menos inteligible), el tono en el que se expresan o el tipo de palabras que utilizan, entre otros. Tras el estudio de los datos, SAM muestra los resultados a modo de gráfico de barras, de tres colores: verde (persona sana), amarillo (persona con alguna clase de enfermedad mental) y rojo, el más peligroso, (persona con tendencias suicidas).
Pestian asegura que, con esta aplicación, “podemos utilizar la tecnología más avanzada para diagnosticar y tratar estas enfermedades mentales”, pero que no se debe dejar solo a las máquinas el diagnóstico de este problema social, que no para de crecer: “No sé si el aumento de los suicidios procede de nuestra incapacidad para valorar la depresión”, remarca el doctor, que lleva toda su vida centrado en el análisis de las enfermedades neuropsiquiátricas.