El juez del caso Neurona, Juan José Escalonilla, imputó al cofundador de Podemos, Juan Carlos Monedero, por una transferencia de 26.200 euros que recibió de la consultora Neurona. Este pago fue justificado con una factura de 30.000 dólares por el concepto de “300 horas de consultoría presencial” que presentó el politólogo. El juez estima que esa factura podría ser falsa, pues esa información le ha trasladado la UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal). El caso comenzó tras la denuncia de un exabogado de la formación, José Manuel Calvente, quien denunció a Podemos por presuntas irregularidades en las finanzas del partido. La cúpula de podemos calificó el caso desde un principio como “acusación fake” basada en la “rumorología”.
Juan Carlos Monedero ha sido imputado por un presunto cobro de 26.200 euros procedentes de Neurona Consulting poco antes de su contratación. El profesor universitario ha facilitado una factura de 30.000 dólares que justifica la anterior transferencia. El juez del caso, Juan José Escalonilla, duda de la autenticidad de dicha factura. Según el informe de la UDEF, la factura fue confeccionada un domingo, el 30 de diciembre de 2018 y no consta el receptor de la misma, solo el emisor, Neurona Consulting. El juez señaló como “habitual emitir facturas falsas bajo el amparo de la presunta realización de servicios de asesoría, al tratarse de un servicio de difícil comprobación”. “Esa factura la tengo declarada a hacienda”, declaró Monedero que sostiene la validez de la misma y apunta que el juez no le ha pedido durante la investigación ninguna prueba de sus trabajos relacionados con la consultoría mexicana.
El magistrado también investiga si los trabajos por los que Neurona percibió 363.000 euros se prestaron. El Tribunal de Cuentas advirtió presuntas irregularidades en este pago. La fiscalía de Madrid respalda la investigación del juez y advirtió a Podemos en un comunicado: “Los hechos puestos de manifiesto en la denuncia en relación a Neurona, así como la documentación remitida por el Tribunal de Cuentas, no han sido desvirtuados a día de hoy y tras la práctica de diligencia. Y todo ello, casi siete meses después de iniciar las investigaciones sin que haya sido posible determinar que trabajadores tuvo Neurona ni cuánto tiempo trabajaron en España, si se desplazaron desde México y cuándo, así como donde se hospedaron, información de fácil acceso al ahora apelante que no ha sido facilitada”. Escalonilla también criticó a los dirigentes del partido. El juez les acusó en sus autos de “falta de compromiso con la cultura ética o cultura de cumplimiento de las normas legales”.
“Nos cesaron por meternos donde no querían que nos metiéramos”, defiende Calvente, exabogado de Podemos
La raíz del caso parte de una denuncia, en diciembre de 2019, de José Manuel Calvente, exabogado de la formación morada. Podemos despidió al abogado por un delito de abuso sexual. La acusación fue sobreseída y el despido se reconoció como improcedente. Calvente defendió que su despido fue una “represalia” por su investigación junto con Mónica Carmona, otra letrada también cesada, de presuntas irregularidades en las finanzas que habían conocido por el boca a boca en el foro interno de la organización. “Nos cesaron por meternos donde no querían que nos metiéramos”, sostiene Calvente. La denuncia del exabogado provocó el rechazo de la cúpula del partido desde el inicio. “No tienen nada, rumorología, pero contra Podemos todo vale”, escribió en Twitter el portavoz de Podemos en el Congreso, Pablo Echenique, tras la difusión de las declaraciones de Calvente. La formación trató de anular las actuaciones del magistrado Escalonilla. Se presentó un escrito en el que se acusó al juez de basar el caso en las “especulaciones”, “rumores” y “sospechas” del extrabajador y abrir una “causa general” contra Podemos. El líder del partido, Pablo Iglesias, se quejó del tratamiento que dieron los medios de comunicación por convertirlo en un “juicio mediático” con “acusaciones sin fundamento”. La denuncia del letrado alberga tramas que afectan al uso fraudulento de los fondos que voluntariamente aportan los miembros de Podemos, las obras de la sede, la contratación de la consultora Neurona para trabajos electorales o la subida de los sueldos de algunos cargos.