La Fundación Lilliy junto con Fundación Ortega-Marañón presentaron, el 11 de diciembre, un nuevo número de la Revista de Occidente, una revista cultural e intelectual histórica en España. Se trata del número 535, que lleva por título Humanos mejorados y está dedicado a la ciencia, y en concreto a la humanidad en transformación de sí misma. Como recordó durante el acto José Antonio Sacristán, coordinador del número: “La ciencia tenía que ser parte, como es, de la cultura y siempre estuvo presente en sus páginas”. Es una idea que conecta este número con la tradición intelectual de la revista.
El evento no fue solo un lanzamiento editorial, sino también un espacio de reflexión y debate, donde participaron científicos, médicos, filósofos y humanistas. Además, se subrayó la importancia de que una revista en papel, en un mundo dominado por lo inmediato y lo digital, siga teniendo presencia. El número supone una apuesta por pensar con profundidad en los posibles futuros, y reúne diferentes cuestiones actuales, que van desde la posibilidad de mejorar la genética hasta el impacto de la inteligencia artificial en la medicina o en la cultura.
La reflexión de Humanos Mejorados
La cuestión de los humanos mejorados surge como una continuación natural de números anteriores que analizaban los grandes progresos científicos y tecnológicos actuales. En el evento, se marcó la diferencia de este nuevo número: ahora existe una revolución científico-tecnológica sin precedentes. Esto conlleva un proceso de modificar el entorno a transformar al propio ser humano. “Estamos en una fase de salto cualitativo en la que el ser humano logra transformarse a sí mismo”, explicó José Antonio Sacristán.
“Estamos en una fase de salto cualitativo en la que el ser humano logra transformarse a sí mismo”, explicó José Antonio Sacristán
El diálogo sobre el número
Los participantes del evento comenzaron debatiendo sobre las dos grandes revoluciones tecnológicas que ya suponen una preocupación en la actualidad: la biología genética y la inteligencia artificial.
Durante el acto, se explicó cómo la biología molecular ha avanzado de forma espectacular. Tecnologías como CRISPR permiten editar genes, lo que ya está sirviendo para curar algunas enfermedades poco conocidas. Esto significa que aparecen posibilidades que antes parecían ciencia ficción.
La Inteligencia Artificial ocupó un lugar central en el diálogo de los ponentes. Se destacó la pregunta de si llegará una inteligencia artificial general, comparable a la humana. Esta llevó a un sentimiento común de percibir un cambio monumental en la sociedad: hoy, la IA no es solo una herramienta, puede cambiar la forma de pensar y vivir de un ser humano. “La tecnología somos nosotros, por tanto, la inteligencia artificial es nosotros puestos en un formato digital”, destacó Julio Mayol, catedrático de Cirugía y especialista en Innovación Médica.
Uno de los puntos más decisivos del discurso fue el contraste entre el avance científico y el retroceso del pensamiento crítico. Se planteó la posibilidad de que ciertos valores, como la duda, la autocrítica, la tolerancia o el rechazo al dogma estén perdiendo fuerza. Esto crea un peligro: tecnologías muy potentes en una sociedad poco preparada para comprenderlas. “Los avances de la ciencia contrastan con el retroceso del pensamiento científico en la sociedad”, comentó José Antonio Sacristán.
Además, se mencionaron dos reacciones muy comunes frente a la tecnología, la franquefobia (miedo y rechazo) y la franquefilia (fascinación acrítica). José Antonio Sacristán las definió: “Son sentimientos contrapuestos que conviven en nuestra sociedad”. Ambas posturas simplifican el debate y lo alejan del análisis racional.
“Los avances de la ciencia contrastan con el retroceso del pensamiento científico en la sociedad”, comentó José Antonio Sacristán
Tras estas definiciones, surgieron dos términos fundamentales en el diálogo. El transhumanismo, que defiende usar la tecnología para mejorar al ser humano, alargar la vida y aumentar capacidades. Se presenta como algo gradual y, en parte, alcanzable. Y, el poshumanismo que va mucho más lejos. Este sostiene que el ser humano tiene la obligación moral de maximizar el mejoramiento, aunque eso suponga riesgos extremos o incluso la desaparición del hombre tal y como se conoce. La diferencia está en el límite, hasta dónde se está dispuesto a llegar.
El propósito final
Este número de la Revista de Occidente propone una lectura lenta, reflexiva, que combine ciencia y humanismo. No se trata de decidir hoy cómo será el futuro, sino de aprender a pensarlo mejor. Se invita a meditar sobre si ciertas ideas son realmente posibles y qué consecuencias tendrían en términos éticos, sociales y políticos. Este número no pretende convencer ni dar respuestas cerradas. Su objetivo es ordenar el debate en torno a la ciencia. “Que predomine la visión científica en el análisis de nuestro futuro”, dijo José Antonio Sacristán. El verdadero reto no es mejorar al ser humano, sino entender qué significa mejorar.
