La Navidad está cada vez más cerca, y ya se deja sentir en gestos, actos y tradiciones que la anticipan. Los belenes vivientes forman parte del imaginario navideño de muchos pueblos y ciudades, donde cada año son representados por familias y amigos para transmitir luz y esperanza. Consisten en recreaciones al aire libre donde personas reales interpretan escenas del nacimiento del Niño Dios. Este acto permite que sus participantes se unan en su fe común para anunciar la noticia y transmitirla con alegría.
Belenes vivientes emblemáticos de Madrid
En Madrid existen varios belenes vivientes destacados por su magnitud y audiencia. Uno de los más emblemáticos, es el belén viviente de Buitrago del Lozoya, con decenas de escenas bíblicas representadas por más de 200 personas en el casco histórico amurallado del pueblo. Está declarado Fiesta de Interés Turístico Regional y recorre cerca de 1,3 km de ruta con artesanos, animales y escenas vivientes clásicas. También destaca el belén viviente de Pezuela de las Torres, que con una representación participativa es muy valorado debido a su ambiente familiar y tradicional. Se recrea en la gran autenticidad de sus escenas navideñas representadas por los vecinos y visitantes.
“Participar permite colaborar para transmitir fe, esperanza y alegría a quienes visitan el belén”, dice Javier Vázquez
Belén de la parroquia Santa Teresa Benedicta de la Cruz-Edith Stein
Además, hay belenes vivientes que, aunque no tienen la misma audiencia y protagonismo, dejan huella a través de su representación. Este es el caso del belén viviente de la Parroquia Santa Teresa Benedicta de la Cruz-Edith Stein (Madrid). Más discreto y menos conocido, sus actores lo llenan de significado, que lo convierten en una pequeña joya de la Navidad.
Este 20 de diciembre, en el parque Senda del Infante, los participantes de este belén representan los episodios más importantes de la vida del Señor para transmitir diferentes misterios de la natividad del niño Jesús.
Javier Vázquez, actor de San José, comparte que la experiencia personal de participar en el belén también genera sentido de propósito: “Participar permite colaborar para transmitir fe, esperanza y alegría a quienes visitan el belén”. Su objetivo principal como representante es que los niños y adultos que lo visiten disfruten y aprendan de la tradición. Además, fortalece la unión familiar y los momentos de calidad junto a seres queridos. “Ayudamos a los demás a transmitir esta buena noticia, con lo cual, para mí, personalmente, estar con mi familia, con mis hijos y con mi mujer es absolutamente maravilloso”, dice Vázquez.
Más allá de su carácter religioso, Javier Vázquez alude al valor cultural y humano que tiene el belén viviente, algo que puede tocar a cualquier persona: “Por supuesto que es religioso, pero también es algo tradicional y es extraordinariamente humano”. Los espectadores se llevan consigo no solo la historia del nacimiento de Jesús, sino también la sensación de esperanza, unión y gozo que pueden transmitir a su entorno. Así, participar y presenciar un belén viviente se convierte en una experiencia enriquecedora que conecta tradición, comunidad y emociones universales.
“Genera un ambiente de familia unida, hemos tenido momentos muy buenos (…), nos une como familia hacer esto juntos”, explica Candela Vázquez
Participar en un belén viviente es mucho más que interpretar un papel, es formar parte de una tradición familiar que une a las personas. “Empecé desde que era muy pequeña haciendo un papel de angelito que tenía que tirar confeti, se hace divertido, y luego pasé a ser narradora”, cuenta Candela Vázquez, actriz joven de este belén viviente. Destaca que, desde la preparación de disfraces hasta los ensayos de los papeles, se convierte en una oportunidad de aprendizaje y fortalecimiento de los lazos familiares. La experiencia genera recuerdos entrañables y permite disfrutar de la Navidad de manera única y participativa. “Genera un ambiente de familia unida, hemos tenido momentos muy buenos (…), nos une como familia hacer esto juntos”, explica Candela Vázquez.
Esta joven actriz transmite su visión sobre la verdadera vivencia de la Navidad desde dentro del belén con una perspectiva diferente a la que numerosos jóvenes tienen hoy. “Muchas veces se nos olvida y estamos más pendientes de los regalos, de las luces, de la felicidad y de los villancicos que realmente de lo que está pasando, que es que Dios ha nacido o Dios va a nacer”, comenta. De este modo, para ella, formar parte de la representación permite recordar el verdadero significado de la Navidad, la esencia de la celebración. Además, expresa que incluso las escenas sencillas, como la del taller de la Sagrada Familia, transmiten amor, humanidad… y muestran que lo extraordinario también puede encontrarse en lo cotidiano. “Dios ha sido una persona como nosotros, tiene una familia como todos. Vive en una casa y tiene un trabajo, y crece como todos, en sabiduría, en edad, en espíritu y en amor”, destaca Candela Vázquez.
