“El enamorado de Dios”, Carlo Acutis, fue canonizado en septiembre y se convirtió en el primer santo milenial de la Iglesia católica. Con motivo del Día de Todos los Santos, Mirada 21 pone el foco uno de los últimos jóvenes católicos que han sido canonizados. Acutis experimentó una fuerte presencia divina en su vida mortal y trató de compartirla con quienes lo rodeaban. Hoy, su ejemplo sigue inspirando a las personas, sobre todo a los jóvenes, y transmite un estilo de vida donde Dios está presente en todos sus ámbitos.
La vida del santo milenial
Carlo Acutis nació en 1991 en Londres, pero la familia se trasladó a vivir a Italia a los pocos meses. Fue un joven con una vida aparentemente común y ordinaria. Sin embargo, desde muy pequeño tuvo una profunda relación con Jesús, que le dio una madurez espiritual excepcional. De niño, cumplió con sus obligaciones como estudiante e hijo, pero al mismo tiempo dedicó su tiempo a ayudar a los demás, como, por ejemplo, enseñar catecismo y hacer voluntariado en comedores sociales. Además. disfrutaba de actividades propias de su edad, como jugar al fútbol y diseñar programas de computadora, entre otros.
“Estar siempre unido a Jesús, este es mi programa de vida”, escribió Acutis con solo siete años. Su conexión con Dios desde tan joven le llevó a recibir la primera comunión con siete años. Desde entonces, asistía diariamente a la misa, rezaba el rosario y pasaba largos momentos en adoración eucarística.
“Estar siempre unido a Jesús, este es mi programa de vida”, escribió Acutis a los siete años.
Para el joven santo, la eucaristía era su “autopista hacia el Cielo”, suponía el medio para alcanzar la santidad. Su vida se centró en los sacramentos, ya que los consideraba la virtud de fortaleza y misericordia de Dios. Acutis vivió cada momento de su vida, ya sea con familia, amigos o Jesús, como una oportunidad de manifestar el Evangelio. Su intensa fe le permitió enfrentarse a las dificultades con valentía y vivir con alegría su creencia cristiana. “Solo mirando a Dios se encuentra la verdadera felicidad”, dijo Carlo Acutis. En 2006, con tan solo 15 años, enfermó, gravemente de leucemia, y al poco tiempo falleció. Sin embargo, dejó un testimonio luminoso de amor, sencillez y fe en la vida cotidiana.
“Solo mirando a Dios se encuentra la verdadera felicidad”, dijo Carlo Acutis.
La canonización
La canonización de Carlo Acutis fue el 7 de septiembre de 2025 en la Plaza de San Pedro, en Ciudad del Vaticano. El procedimiento comenzó en 2020 con su beatificación. Esta fue concedida debido al reconocimiento de un milagro atribuido a su mediación, la curación inexplicable de un niño con una grave malformación congénita. Después, sucedió un segundo milagro que le llevó a la canonización: la recuperación de una niña con un trauma cerebral tras un accidente de bicicleta. La aceptación de estas señales divinas confirmó la intensidad con la que Acutis vivía su vida cristiana de manera auténtica y generosa, así como su especial cercanía con Dios.
Miguel, un joven de 19 años, contó a Mirada 21 su experiencia en la ceremonia de canonización de Carlo Acutis junto con Giorgio Frassati. En primer lugar, comentó que la jornada comenzó muy temprano y con una actividad importante desde las seis de la mañana. Entre los asistentes, había una gran diversidad de países y grupos de jóvenes, colegios y campamentos. “La celebración de la misa fue bonita y conmovedora”, cuenta Miguel, que además pone énfasis en la cercanía y juventud de Acutis, quien hizo que los jóvenes se sintieran especialmente identificados. Miguel lo llamó “revolucionario del siglo XXI”, con una vida inspiradora y ejemplo cercano para todos.
