La desaparición del opositor Javier Cisneros agrava la situación en Venezuela

- MUNDO - 6 de noviembre de 2025
Foto vía Instagram: @MariaCorinaMachado

El dirigente político Javier Cisneros, de 29 años, miembro del partido Vente Venezuela, fue sacado de su vivienda en Caracas por hombres armados sin identificación. Su desaparición refleja el recrudecimiento de la persecución política tras las elecciones presidenciales de julio de 2024, reconocidas como fraudulentas por parte de la comunidad internacional, pero que no impidieron que Nicolás Maduro se mantenga en el poder.

Un nuevo caso en lista de detenciones políticas

El pasado 24 de octubre, familiares de Javier Cisneros denunciaron su desaparición forzada. Varios hombres armados irrumpieron en su residencia en Caracas, forcejearon con su abuela, de 77 años,  y se lo llevaron sin orden judicial ni información sobre su destino.

Cisneros es dirigente del partido Vente Venezuela, fundado por la líder opositora y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, quien denunció el hecho en su cuenta en X (antes Twitter): Hoy fue secuestrado en su casa nuestro compañero Javier Cisneros, un joven extraordinario que fue un gran líder estudiantil en Monagas y un activista ejemplar por la democracia en Venezuela.

En Venezuela, los organismos de derechos humanos insisten en emplear el término “desaparición forzada” porque las víctimas son arrestadas sin orden judicial, trasladadas a lugares desconocidos y mantenidas incomunicadas. Las familias, además, se enfrentan a un muro de silencio institucional que les impide conocer el paradero de sus seres queridos.

La represión documentada por la ONU

Un informe reciente de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela, presentado ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, documenta graves violaciones de derechos humanos entre el periodo previo a las elecciones de 2024 y el 31 de julio de 2025.

El reporte describe un patrón de represión sistemática que incluye muertes bajo custodia, detenciones arbitrarias en régimen de incomunicación y aislamiento prolongado, privaciones de libertad en centros clandestinos, torturas y violencia sexual y de género.

Según cifras oficiales, más de 2.220 personas fueron detenidas en el contexto poselectoral. La Misión de la ONU señala que 218 de ellas eran niños, niñas y adolescentes, un hecho que agrava la responsabilidad del Estado.

La voz de los presos políticos: resistencia en medio del encierro

El testimonio de Mayra Castro, dirigente del partido Primero Justicia y ex-presa política, revela la dimensión humana de la represión. En una carta escrita desde prisión, el 29 de agosto de 2024, Castro relató cómo resistió al aislamiento: “Cuando apagan la luz, no dejo que la oscuridad gane; busco la forma de seguir escribiendo o leyendo. En este lugar, el silencio dice mucho más que las palabras. He aprendido a oírlo y me dice que allá afuera hay personas esperando por mí. Tengo claro que para Dios no hay imposibles; que los momentos más oscuros siempre tendrán luz; que las cadenas siempre se romperán y que las puertas siempre se abrirán”.

No hay cárcel para la libertad de las convicciones; el poder de creer en ti mismo te hace libre, expresa Mayra Castro en su carta.

Finaliza su carta con una frase que se ha convertido en símbolo entre los detenidos: “No hay cárcel para la libertad de las convicciones; el poder de creer en ti mismo te hace libre”. Castro representa la esperanza y la voluntad inquebrantable de los venezolanos, a pesar de haber vivido una detención injusta, sus palabras no expresan odio pero sí fe y confianza en la libertad.

Menores encarcelados: el caso de Mariana González

Entre los más de 200 menores detenidos, está Mariana González, una estudiante de 16 años que estuvo cinco meses en prisión, y cuya carta dirigida a su madre conmovió a la opinión pública: “Yo no soy terrorista, soy una estudiante y necesito mi libertad para estar contigo, mamita. No quiero hacerte sentir mal, pero si no puedo estar con ustedes, no quiero estar con nadie. Prefiero morir antes de seguir sufriendo”.

Esta carta, publicada por sus familiares, se convirtió en un detonante para que las fuerzas del Estado la excarcelaran después de meses de reclusión.

Según sus reportes, la represión en Venezuela tiene un doble propósito: neutralizar la disidencia política e infundir miedo en la población civil.

Los casos de Cisneros, Castro y González forman parte de un patrón de persecución que organizaciones como Provea y Foro Penal han documentado durante años y que mantiene tras las rejas a 866 personas. Cisneros continúa desaparecido así como otras 38 personas, cuyas familias viven entre la incertidumbre y la resistencia.

Comments are closed.