La concienciación sobre el acoso escolar ha crecido en los últimos años, pero el bullying sigue afectando a miles de niños y adolescentes en España. Según datos de la Fundación ANAR, los casos de bullying y ciberacoso aumentaron un 12,3% el año pasado. Las principales víctimas son estudiantes de entre 11 y 14 años, y las formas más frecuentes de acoso incluyen las burlas, la exclusión social y la violencia verbal.
Los efectos del acoso escolar van más allá del ámbito académico. Expertos advierten de los problemas que pueden desarrollar las víctimas, como ansiedad, depresión o aislamiento, y que la falta de intervención a tiempo puede agravar la situación.
Por ello, tanto las familias como los centros educativos desempeñan un papel fundamental. Por un lado, los centros están obligados a aplicar el Decreto 32 de Convivencia, que regula los distintos tipos de faltas y establece el protocolo a seguir ante situaciones de acoso, autolesiones o pertenencia a bandas juveniles. Y por otro, las familias pueden detectar a tiempo estas situaciones y ayudar a leer las señales escuchando a sus hijos.
Un protocolo garantista
La directora de un centro madrileño, que prefiere mantener el anonimato, explica que en caso de sospecha, el protocolo se puede activar por denuncia del alumnado, las familias o el propio centro, y que el proceso se comunica de inmediato al equipo directivo, a la Inspección y a la Unidad de Convivencia de la Comunidad.
“Una vez abierto el protocolo, se designan dos personas para investigar de forma discreta. Se realizan entrevistas a la posible víctima, a los presuntos agresores, a profesores y a las familias para así determinar si se cumplen los tres requisitos que determinan el acoso: que sea reiterado en el tiempo, que exista una situación de desigualdad y que haya intención de hacer daño”, detalla la directora.
Si el caso se confirma, el centro lo comunica a la Fiscalía y aplica medidas correctoras para el acosador, que pueden ir desde trabajos en horario de recreo hasta la expulsión del centro, añade. Todo el proceso se lleva a cabo con la máxima discreción para proteger a los menores implicados.
A juicio de la directora, el protocolo es “bastante garantista”, ya que “protege tanto al menor acosado como al presunto acosador”, garantizando así un proceso confidencial y transparente. “Se establecen medidas de protección hacia la víctima desde el momento en que se abre el protocolo, pero también se respeta la privacidad del alumno señalado para evitar juicios anticipados”, añade.
Iniciativas para fomentar la convivencia
Además de la actuación ante casos de acoso, los centros educativos también apuestan por la prevención y la promoción de la convivencia para evitar o reducir los conflictos. En este mismo centro, se aplican programas orientados al bienestar emocional y a la educación en valores.
Entre ellos destaca el proyecto “Embajadores de Bienestar”, una iniciativa en la que participan alumnos voluntarios con el objetivo de favorecer la integración durante los recreos. “No se trata de vigilar, sino de acompañar a quienes están solos o intervenir si detectan un conflicto. Actúan como mediadores y, en caso necesario, avisan a un adulto”, explica la directora que, además, asegura: “Gracias a esta figura hemos notado una mejora muy significativa en el clima del patio”.
También desarrollan el proyecto SICE, que busca fomentar la salud mental dentro de la comunidad educativa. “Muchas veces los conflictos escolares están vinculados al bienestar emocional”, señala. “Por eso, a través de talleres socioemocionales impartidos por monitores externos, formamos a profesores, alumnos y familias interesadas en aprender a gestionar sus emociones y a comunicarse mejor”, añade la directora.
La formación del profesorado es un pilar fundamental en el plan de convivencia. Según la directora, en los últimos años el personal docente ha recibido una preparación más completa y específica en detección y gestión del acoso. “La formación ayuda a cambiar la mirada: te sensibilizas más hacia determinados casos y entiendes de verdad lo que implica el protocolo”.
