El suicidio, una realidad silenciada

- Desmarcar - 8 de abril de 2022

La psicóloga Rebeca Alcocer impartió, el 6 de abril, una conferencia en la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), cuyo tema principal fue el suicidio. En esta, se abordaron aspectos como: la definición del suicidio, consecuencias, mitos, datos sobre la conducta suicida, los factores de riesgo y protección, señales de alarma, consejos sobre qué hacer frente a una situación cercana de posible suicidio, actuación, recomendaciones para ayudar, el duelo del suicidio y los recursos de ayudas que existen. Los objetivos eran conocer síntomas, alertas y prevención.

El suicidio es un problema de salud pública que cuando se produce afecta en numerosos ámbitos. No existe una única causa por la que una persona decide suicidarse, sino que es multicausal. Antes de que una persona decida suicidarse, por lo general, se dice que pasa por una escalada: al principio empieza a tener ideas de suicidio, después planifica su plan suicida, realiza uno o varios intentos de suicidio y, por último, se suicida.

Los datos sobre la conducta suicida estudiados en los últimos años afirman que se producen 99.000 suicidios al año, mundialmente. Hasta el 50% de la población no clínica va a experimentar ideas suicidas. Se estima que hasta el 10 y 20% son suicidios, pero no son contados como tal. En España, el suicidio es la principal causa de muerte no natural, sobre todo en adolescentes entre 15 y 29 años. En 2019, se realizaron 14 suicidios de menores de 15 años. En 2020, se produjeron 3.241 suicidios (más varones que mujeres), consiguiendo así ser la cifra más alta desde 2019. Asimismo, los intentos de suicidio también hay que tenerlos en cuenta: hay 20 intentos por cada suicidio.

Rebeca Alcocer habló sobre los mitos que existen del suicidio, debido al desinterés de la sociedad, y desmintió alguno de ellos: “Una persona no habla sobre que se quiere suicidar para llamar la atención, después de un intento de suicidio la persona sí que puede recaer, no todo el que se suicida es un enfermo mental, el suicidio sí que puede ser prevenido, no todas las personas que piensan en suicidarse quieren morir (sino dejar de sufrir), el suicidio no se hereda, al hablar de suicidio con una persona que está en riesgo no significa que le estés incitando a hacerlo, las personas que atentan sobre su vida no son peligrosas para los demás, el que se suicida ni es un cobarde ni un valiente”.

Existen los factores de riesgo y los de protección. Los factores de riesgo son aquellos que no son producidos por una causa directa: un trastorno mental (bipolar, esquizofrenia), ser varón (ya que mueren más hombres que mujeres), la desesperanza, ausencia de apoyo social (dos caras: percibido o real), intentos previos, enfermedades varias, encarcelamiento, fácil acceso a medios, condición sexual, eventos vitales estresantes, factores sociales y ambientales y, por último, antecedentes en el entorno. Los factores de protección: habilidad de conflictos o problemas, tener confianza en uno mismo, habilidad para las relaciones sociales, presentar flexibilidad cognitiva, apoyo familiar y social, creencias, adoptar valores culturales y tratamiento integral.

Las señales de alarma para tener en cuenta son: comentarios que la persona pueda hacer (9 de cada 10 personas lo verbalizan, “no puedo más”, etc.), cambios bruscos de humor (tristeza, calma y paz), conductas de cierre que se produce cuando la persona ya ha decidido suicidarse (empiezan a dejar a cargo sus pertenencias, visitas inesperadas, autolesiones…), el descuido personal y la falta de ganas en hacer cosas en general e incluso cosas que le apasionaban.

Lo que se recomienda hacer si se cree que alguien está pensando en suicidarse es: apoyar, generar comprensión, escuchar, no interrumpir mientras se explica, no invalidarle las emociones que está sintiendo, aumentar los recursos de afrontamiento, orientar y no emitir juicios de valor ni generar conflictos.  Si se considera muy necesario, se puede contactar con un experto para facilitar la búsqueda de ayuda.

Cabe resaltar que no solo es duro el hecho de que una persona se suicide, sino también el duelo que sufren los familiares y contactos cercanos de la víctima. Es complicado ya que su primera reacción es la negación de lo ocurrido, los pensamientos intrusivos, entre otras reacciones. En estos casos, para darles consuelo después de una pérdida tan trágica se recomienda evitar la desautorización y mostrarse empático con la persona.

Existen varios recursos de ayuda para prevenir un futuro suicidio. Por ejemplo, el número de emergencias 112, el Teléfono de la Esperanza (Tel. 717003717), la Red Nacional Psicólogos Expertos en Suicidio Psicólogos Princesa (Tel. 679278988). Teléfono de Prevención del Suicidio de Barcelona (Tel. 900925555), la Fundación ANAR (Tel. 900202020) y la aplicación Prevensuic.

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