Disfrutando del sol propio del otoño madrileño, Jesús Marchamalo pasea tranquilamente por la calle Padilla. Marchamalo, escritor y periodista de RTVE, ha dedicado toda su carrera a la radio, la prensa y la difusión cultural. Según lo acordado, entra en una cafetería, y pide cortés un café con leche. A los pocos minutos, una joven periodista accede al establecimiento, y Marchamalo se prepara para responder con paciencia a todas las preguntas que esta pueda hacerle. Para empezar la entrevista, hace memoria de sus primeros años de universidad. Él lo que quería era «ser escritor, ser gente interesante». Quería escribir, y así acabó en la carrera de Periodismo. Sin embargo, nunca finalizó estos estudios, porque su verdadera escuela fueron los periódicos: «Con 19, 20 años yo ya colaboraba en informaciones en Pueblo y en Radio 3». Después de haberlo vivido de primera mano, ha visto cómo «el periodismo es un oficio, y se aprende ejerciéndolo». También ha descubierto hasta qué punto «la formación es importante». «Yo he intentado parchear mi falta de formación universitaria leyendo, haciendo cursos, aprendiendo, formándome de otras maneras. Por eso creo que es muy importante saber de todo». «Si volviera a poder hacerlo, terminaría la carrera», destaca Marchamalo.
“El periodismo es un oficio, y se aprende ejerciéndolo”, cuenta Jesús Marchamalo
Con todo, se ha convertido en un referente del periodismo cultural. Hace ya más de 40 años que empezó a trabajar en RNE y en TVE. Tanto tiempo ha dejado en él una profunda convicción acerca de la radio pública, de la que se considera un verdadero entusiasta. Cree fundamental que esta sea una radio «que oriente, que difunda, que apoye la cultura». Todos los ciudadanos tienen derecho a que sus intereses sean atendidos por la radio pública, más allá de la política, y por eso «en ningún caso, en ninguno, la audiencia puede justificar un programa». «La radio pública se mueve siempre en ese territorio difícil donde tienes que cumplir con unos servicios públicos, que deberían exigir la ciudadanía y el Parlamento, pero yo creo que es una trampa justificar un programa en una radio, una televisión pública por la audiencia. (…) ¿Cuánta gente justifica un programa? O sea, si hay un programa sobre, por ejemplo, la discapacidad, ¿cuántos discapacitados escuchan el programa? ¿Cuántos son suficientes para que eso se haga? Habrá programas que se escuchen más, programas que se escuchen menos, pero nunca la medida puede ser que lo oiga mucha o poca gente, sino la función social que este tipo de programas ejerce», destaca Jesús Marchamalo. Cree en el periodismo público como ventana, como puente hacia la cultura, que otorga a este trabajo una «infinita responsabilidad».
El secreto de una buena entrevista: aprender a escuchar
Ha dejado su firma en programas como La estación azul, El ojo crítico, Cuentos, No es un día cualquiera y Al habla, entre otros, donde ha demostrado dominar el arte de la entrevista. «A cualquiera que me digas, le he entrevistado. Es una fortuna ser testigo de primera mano de lo que es tu mundo literario. (…) He entrevistado a Vargas Llosa, he entrevistado a Pérez-Reverte, he entrevistado a Celorio, premio Cervantes… De muchos de ellos he terminado siendo amigo: de Luis Mateo Diéz, de Gonzalo Celorio, de Manuel Longares, de Zuñiga… haber conocido a Carmen Martin Gaite, Emilio Lledó, Luis Landero, Peridis…». Al pedirle un consejo sobre esto, no lo duda: «Aprender a escuchar. Es la clave. Escuchar a quien estás preguntando. Yo siempre procuro —a veces me sale, y otras no— dejar claro que el protagonista es aquel al que estás entrevistando. Tú estás para que hable la otra persona».
“El mundo, nuestro mundo, es un mundo de palabras”, afirma Marchamalo.
Este estrecho contacto con tan prestigiosas plumas le ha dado una visión excepcional sobre el uso del lenguaje. Encuentra aquí la herramienta más esencial de cualquier periodista, con la que este debe tener siempre «un compromiso de honestidad a la hora de elegir la palabra adecuada». «Si escribes, tienes que elegir palabras. Si hablas, tienes que elegir palabras. (…) El mundo, nuestro mundo, es un mundo de palabras. Explicas el mundo a través de las palabras. Construyes el mundo con palabras. Entonces, las palabras son… lo que tienes para definirlo. No hay manera de explicar el mundo si no es con palabras. De explicar lo que sea. No hay manera de entenderte si no es con palabras. No solo para el periodista, para el género humano. El mundo está construido con palabras. La palabra es la clave» enfatiza Jesús Marchamalo.
Cruzar todo Madrid para grabar cinco cortes: el periodismo de trinchera
Una de las partes esenciales de su trabajo es «el periodismo de trinchera, el periodismo de hacer una entrevista, el periodismo de hacer un reportaje». «Yo hacía para el El ojo crítico una pieza de cinco minutos grabada. Entonces, iba a grabar con alguien que hubiera escrito o publicado un libro, y en la pandemia descubrimos que no tenía sentido quedar con alguien y cruzarte todo Madrid para grabar cinco cortes de 30 segundos. Dices “joe tío, pues se los pido, me lo graba por WhatsApp y me los manda, ¿qué sentido tiene perder una mañana para conseguir cuatro cortes de audio?” Pues yo me acabo dando cuenta de que tiene sentido. ¿Tiene sentido cruzarte todo Madrid para grabar en persona cinco cortes de audio? Sí. ¿Por qué? Porque estás, ves a la persona, te surgen otras cosas en las que no había reparado, etcétera. Quiero decir, que yo soy de esa escuela de hacer las cosas y las cosas que sigo haciendo, las sigo haciendo», destaca Marchamalo.
Siendo esto así, ¿por qué eligió el periodismo cultural? Al ganar el Premio Nacional de Periodismo Cultural en 2023, Jesús Marchamalo afirmó que afirmó que «la cultura es el legado» que se deja como humanidad. «Lo que a mí me importa es esta parte de nuestro mundo que va a prevalecernos». «¿Cómo prescindir de las humanidades en un mundo donde todo está completamente trastocado, trastornado, donde no entiendes absolutamente nada? Pues te digo, lo único que a mí cada vez me interesa más y que me provoca más curiosidad, que me lleva más tiempo, es todo eso que tiene que ver con la cultura, en el más amplio sentido de la palabra», añade Marchamalo.
“¿Cómo prescindir de las humanidades en un mundo donde todo está completamente trastocado, trastornado, donde no entiendes absolutamente nada?”, se pregunta Jesús Marchamalo
Ante esta situación, su norte es la literatura, y la prensa escrita, su brújula. En el fondo, Jesús Marchamalo es «un escritor que ha tenido que trabajar de periodista». «Me gusta muchísimo escribir, muchísimo». Escribiendo en los periódicos, ha podido «disfrutar de tiempo para hacer las cosas, para seleccionar la palabra adecuada. Trabajar con palabras, seleccionar el término preciso, es la manera elegante de explicar una situación». Pero con todo, jamás ha podido evitar que el encanto de la radio le atrapase: «es el mundo de la calidez, la improvisación, la voz y la sugerencia (…) Tiene que ver con el misterio, con la magia. Con unos pocos elementos sonoros, puedes llevar a alguien a donde quieras».
Pudiera parecer que vive en la nube de la cultura, apartado del resto del mundo, pero nada más lejos de la realidad. Conoce bien los retos a los que se enfrenta el periodismo, y siempre ha tratado de hacerles frente: «El deterioro de prestigio que ha sufrido este oficio es algo que a los jóvenes os debería preocupar. A los mayores nos preocupa y estamos como de salida. Yo jamás, jamás, he trabajado gratis en un periódico o para una revista, porque parece que estamos ayudando a que se deprecie este trabajo». Sabe que puede ser un trabajo muy precario, y que tiene partes duras, pero, incluso ahí, disfruta del periodismo. Y tal vez nunca se haya dedicado a los informativos o a la actualidad pura, mas no cabe duda de que sabe lo que hay ahí fuera. Comprende que a pesar del romanticismo que puede ir ligado a este trabajo, en ocasiones requiere aspereza. «Tienes que explicar las cosas con lealtad. A veces, no hay que explicarlo bonito; tienes que explicarlo con lealtad, con sinceridad y con verdad, y eso puede exigir ser áspero también» reconoce Jesús Marchamalo.
Hitos de una carrera: el reconocimiento a su trabajo bien hecho
A lo largo de su carrera, Jesús Marchamalo ha recibido varios premios, como por ejemplo el Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes en 1999 o el Premio Internacional de Radio, Montecarlo en 1991. Finalmente, su carrera fue reconocida en 2023 con el Premio Nacional de Periodismo Cultural. «Que tu país reconozca que algo interesante has hecho trabajando me parece muy bonito. Fue un premio precioso del que presumo muchísimo. Hay veces que nuestro trabajo tiene repercusión, pero hay muchas veces que parece un trabajo invisible». Cuando le preguntan qué cree que ha aportado su trabajo, reconoce que lo máximo a lo que puede aspirar es a hacerlo bonito. Como dice Landero. Haberlo hecho bonito. Haber dicho: «Voy a hacerlo lo mejor que sé hacerlo y chimpún, que sea lo que Dios quiera en el futuro».
