La aprobación social forma parte de las necesidades psicológicas básicas del ser humano. Al ser seres sociales, las personas buscan conectar con los demás para avanzar. Aunque, actualmente, este tema ha cobrado relevancia debido a las redes sociales, se trata de un fenómeno que ha acompañado al ser humano desde sus orígenes. Sin embargo, desde la irrupción de la tecnología y, de las plataformas digitales, por parte de la sociedad se ha concentrado en conseguir validación por medio de estos espacios virtuales.
La búsqueda del sentimiento de validación y aceptación por los demás es algo natural y fundamental para la supervivencia. Su función adaptativa resulta esencial, ya que permite la inclusión en determinados grupos y generar vínculos que ofrecen protección, progreso y bienestar compartido.
La influencia de las redes sociales
Hoy en día, las plataformas digitales han reemplazado en gran medida al contexto social inmediato en la búsqueda de aprobación. “Cada ‘me gusta’ o comentario positivo activa en el cerebro los mismos circuitos de recompensa que una caricia emocional, lo que hace que busquemos repetir esa sensación”, asegura Elena Daprá, psicóloga sanitaria y analista del comportamiento, experta en bienestar psicológico individual y en empresa, y directora del centro que lleva su nombre.
A esto se suma que, según un estudio realizado por Juan Carlos Ballesteros, del Centro Reina Sofía y la Fundación Fad Juventud, casi la mitad de los jóvenes (44,8%) utiliza de manera habitual entre cuatro y seis redes sociales con Instagram como la más empleada, con un 82,9% de uso a nivel nacional.
Las redes permiten a los jóvenes disponer de un espacio en el que “construyen su identidad y valor social”, de forma que pueden decidir qué mostrar de su vida y qué personalidad proyectar. “El contexto digital les permite obtener validación masiva sin exponerse emocionalmente de la misma manera que en un entorno cara a cara”, añade Daprá.
«Cada ‘me gusta’ o comentario positivo activa en el cerebro los mismos circuitos de recompensa que una caricia emocional, lo que hace que busquemos repetir esa sensación»
La globalización impulsa este fenómeno
La conectividad por medio de Internet ha permitido enlazar personas en todo el mundo. “Vivimos en una aldea global donde todos observamos, en tiempo real, vidas muy distintas a la nuestra. Esto genera una presión implícita por alcanzar estándares de éxito, belleza o felicidad que no siempre son reales ni alcanzables”, destaca Elena Daprá.
Este hecho ha transformado la búsqueda de aprobación, que antes se limitaba a círculos más pequeños (como el entorno familiar, amigos…), pero que ahora se extiende a una escala global y permanente. En consecuencia, la comparación entre individuos se ha intensificado.
«Vivimos en una aldea global donde todos observamos, en tiempo real, vidas muy distintas a la nuestra»
De este modo, la validación social se convierte en una necesidad que otorga reconocimiento y refuerza la identidad personal. No obstante, en las redes sociales solo se muestra una parte de la vida, aquella que se quiere enseñar, lo que puede distorsionar la percepción de la realidad.
