Actualmente, instituciones y organizaciones no gubernamentales trabajan por un mundo inclusivo, donde se dan las mismas oportunidades a las personas, sin importar sus diferencias. Sin embargo, en la práctica todavía queda trabajo por realizar.
Origen de la discapacidad
La discapacidad es impredecible. Unos la tienen desde el nacimiento y otros la adquieren en un momento determinado de su vida.
Francisco Espinosa, profesor de lenguaje de signos del centro cultural Santa Petronila (Villaverde bajo, Madrid) afirma: “Yo nací sordo al igual que mis otros dos hermanos, pero hay mucha gente que le pasa debido a inyecciones o enfermedades, como puede ser la meningitis”. Generalmente, cuando una persona se queda sorda a partir de los tres años, ya conoce el idioma y puede hablarlo aunque no oiga. Si la sordera comienza antes de esta edad, no sería así.
Al mismo tiempo, no todas las discapacidades tienen el mismo grado de gravedad. En el caso de Francisco Espinosa, pese a ser sordo de nacimiento, puede escuchar las sirenas de policía y las vibraciones de un sonido muy fuerte cuando está cerca. Asimismo, de tanto leer los labios, puede pronunciar algunas palabras y conoce, aunque sea poco, el idioma español.
Consecuencias de la discapacidad
Al padecer de una discapacidad, el día cotidiano se vuelve diferente, extraño, y hay que adaptarse para poder entenderse con las demás personas. Estas diferencias comienzan nada más levantarse, al sonar la alarma. Ellos, al no poder escuchar un sonido, deben ponerse un reloj vibrador debajo de la almohada, acompañado de una luz. Después, al ir a un bar a desayunar deben usar la mímica para poder entenderse con el camarero. Estas son algunas de las dificultades que sufren en su día a día cotidiano.
A su vez, si se tiene una discapacidad intelectual, por ejemplo, suele costar mucho relacionarse con las demás personas. Eneritz Gordo, una monitora del campamento de verano True Friends, del año pasado, cree que estas personas “pueden ser tus amigos como una persona más”. Para Gordo, no deben existir diferencias entre una personas y otras: “Al fin y al cabo, todos somos únicos y diferentes”.
Otras de las principales consecuencias es la falta de trabajo. Les cuesta encontrar un empleo que quieran o que les guste, y generalmente suelen adaptarse a lo que toque. Francisco Espinosa cree que esto se debe a que “las personas con discapacidad tienen que trabajar más”. Actualmente dentro del mundo laboral se están tomando medidas contra esta situación, como, entre otras, subvenciones a aquellas empresas que contraten a estas personas. Asimismo, Francisco Espinosa es optimista ante el futuro y cree que “sí se va a conseguir la igualdad laboral”.
Cualidades positivas
Las personas con discapacidad desarrollan cualidades para hacer frente a su situación. En el caso de los sordos, se potencian los otros cuatro sentidos, y la vista es el más completo. En el día a día de Francisco Espinosa, tiene una visión de 180º que le permite una mejor observación como por ejemplo en Bellas Artes, carrera que estudió.
Asimismo, las personas que tienen otro tipo de discapacidades también poseen grandes cualidades. “Su máxima virtud es la paciencia que ellos tienen con nosotros, no les importa repetirte lo que te han dicho varias veces”, destaca Eneritz Gordo como una de sus máximas virtudes. “También suelen ser muy creativos y amables”, señala Gordo, quien añade que “el libro Living in the Abyss escrito por una de las personas de ahí, es una muestra de lo creativo que pueden ser”.
“Su máxima virtud es la paciencia que ellos tienen con nosotros, no les importa repetirte lo que te han dicho varias veces”, comenta Eneritz Gordo
Las personas con discapacidad, con esfuerzo y trabajo día a día, demuestran cómo es posible convertir aquello indeseable en un impulso para mejorar en otros campos de su vida y poder destacar en lo que se les da bien, independientemente de los factores externos de la vida.
