La comunicación se ha convertido en una pieza fundamental en el mundo actual, donde hay exceso de información y desigualdad. Comunicar permite visibilizar las injusticias existentes y promover el compromiso con la sociedad.
Marta Isabel González Álvarez, doctora en Periodismo, especializada en Comunicación para la Solidaridad y actual miembro del departamento de Incidencia política y Alianzas de Manos Unidas, defiende una comunicación que, a través de la verdad, la solidaridad y la profesionalidad construya un mundo más justo y humano.
El camino hacia su vocación
González Álvarez vivió un proceso hasta encontrar su vocación que ha podido hacer realidad a través de su trabajo profesional. Para ella, la inclinación nunca fue un asunto de prestigio profesional, sino de sentido: “Yo quería que mi trabajo ayudase. No me imaginaba una profesión en la que trabajas sin un propósito”. Al principio, González Álvarez quiso estudiar Medicina, pero pronto se dio cuenta que lo que quería era dedicarse a la comunicación. “Alguien habló de la importancia del periodismo y de contar la verdad para cambiar el mundo. De cómo los medios de comunicación pueden salvar vidas”, declara al recordar que ese fue el punto de inflexión para su elección vital futura.
Durante los años de carrera, descubrió dos de los tres elementos esenciales de su vocación. González Álvarez identifica tres ejes fundamentales en su vida profesional: el periodismo y la comunicación, la información internacional y la vocación de ayudar. En su recorrido, la periodista cuenta que no siempre estuvo en sus planes trabajar en una ONG, no obstante, descubrió una oportunidad clave para ejercer aquello a lo que estaba llamada: la profesionalización de la comunicación social.
Para profundizar más en lo que ya estaba viviendo profesionalmente y darle sentido académico, decidió hacer un doctorado en el tema que abarca toda su proyección laboral: la comunicación para la solidaridad. “No es solo comunicación para el desarrollo: es comunicación para que haya más solidaridad en el mundo y entre las personas”, destaca González Álvarez.
Finalmente, en 2012 la profesional descubrió una organización católica y profundamente comprometida con la realidad: Manos Unidas. Para ella, ese momento supuso un encaje total: “Aquí se juntan todas mis vocaciones: ayudar, lo internacional, el periodismo y mi fe”.
“No es solo comunicación para el desarrollo: es comunicación para que haya más solidaridad en el mundo y entre las personas”, destaca González Álvarez
Comunicar para transformar
Para la periodista, comunicar no debe solo informar, sino provocar un cambio. González Álvarez define: “Comunicar para que nuestros corazones sean un poco mejores”. Desde su experiencia, comunicar implica dos objetivos principales: denunciar la injusticia y mostrar la esperanza.
Marta Isabel González Álvarez destaca un principio irrenunciable: “La verdad tiene que estar por encima de cualquier cosa”, afirma González Álvarez. Esto supone algo que, según ella, hoy no es tan evidente. “Con las fake news y la inteligencia artificial, defender la verdad es hoy día más revolucionario que nunca”, dice.
Ser comunicador del mundo implica valentía. No se trata de confrontar por confrontar, sino de no callar: “Si no estamos hechos para decir lo que hay que decir, quizá no estamos hechos para este trabajo”, afirma González Álvarez. Sin embargo, González Álvarez cree que las ONG juegan un papel incómodo, pero muy necesario para que se hagan visibles las situaciones desagradables existentes. “Alguien tiene que decir que el mundo, en algunos aspectos, no está bien”, comenta.
“Comunicar para que nuestros corazones sean un poco mejores”, explica la periodista
Experiencias que cambian
“Hay cosas que no se pueden leer, hay que vivirlas”, explica González Álvarez, quien recuerda varias experiencias que le marcaron tanto en el ámbito personal como profesional. Proyectos en India, Kenia o la Amazonía la han cambiado profundamente. “Hueles, saboreas, te acongojas”, explica. Uno de los proyectos que más le impactó fue el de los niños olvidados en la estación de tren de Varanasi, en el norte de India. Estos pertenecen a familias numerosas tan pobres que cuando se pierden no pueden volver a por ellos y se quedan solos, en un camino sin rumbo. “Se te cae el alma a los pies”, cuenta González Álvarez. Esas experiencias refuerzan una de sus principales ideas: “No podemos ayudar desde la superioridad. Tenemos que ir con respeto, con delicadeza”.
Esperanza en la construcción de un mundo mejor
“Es imposible trabajar en esto si no tienes esperanza”, afirma Marta Isabel González Álvarez. El mensaje que quiere dar es que la esperanza no es opcional. Pero para ello, la periodista hace hincapié en la necesidad de ser conscientes de lo que sucede en el resto del mundo y actuar para ser solidario. “No es solo lo que dices, es lo que haces” afirma. Además, anima a los jóvenes a formarse, informarse y unirse a la causa solidaria.
La experta en comunicación solidaria no habla de grandes utopías, sino de algo más profundo: “Un mundo más humano”. Un mundo donde se recupere la conversación, la cercanía y la sensibilidad humana. “Lo que nos ha hecho humanos no son las guerras, es la capacidad de amar”, concluye González Álvarez.
