Países como Bélgica o Alemania plantean estrategias e incentivos económicos para completar sus ejércitos, mientras que en España la vocación en torno a las Fuerzas Armadas atraviesa una crisis.
La alarma salta en Europa por la necesidad de personal. Bélgica ha enviado cerca de 150.000 cartas a jóvenes de 17 años, en las que se les incentiva a un servicio militar voluntario, de un año, a cambio de una remuneración de 2.000 euros netos mensuales. Siguiendo su ejemplo, Alemania ha acordado reintroducir un servicio voluntario y ha enviado un cuestionario obligatorio a los hombres de 18 años para evaluar su interés y aptitudes.
Estas medidas contrastan con la realidad española, ya que el Observatorio de la Vida Militar informa del creciente desinterés de los jóvenes por ingresar en las Fuerzas Armadas. La caída de un 8,5% de las solicitudes preocupa, pues compromete la operatividad y el relevo generacional en el Ejército.
Motivación y desinterés
Laura De la Mata Díez, perteneciente al Ejército del Aire, explica que su elección profesional se basó en la tradición familiar y la fascinación por la disciplina militar: “Siempre me ha gustado la vida militar y todo lo que la envuelve; es un entorno muy educado y siempre me ha llamado mucho la atención”. Al igual que valora la posibilidad de seguir estudiando y participar en misiones de paz.
Con respecto al desinterés, De la Mata apunta que “quizás ahora los jóvenes se sienten seguros y no perciben la necesidad de hacerse militar”. El salario y la continua disponibilidad son otros factores que dificultan también la decisión. Y comenta que “es un trabajo que exige estar disponible las 24 horas, los siete días de la semana y desplazarse en situaciones críticas, dejando a la familia atrás”.
Incentivos europeos y comparación con España
Tras analizar las iniciativas propuestas en Bélgica y Alemania, De la Mata considera que España no está preparada para ofrecer salarios similares. Sin embargo, subraya la existencia del programa voluntario de reservista de especial disponibilidad, que cuenta con la remuneración del salario mínimo interprofesional español. Aun así, no cuenta con la visibilidad necesaria para captar el interés juvenil de manera efectiva.
Bajo este contexto, afirma que este problema no se limita al salario o a la duración del servicio; también hay un factor cultural y de percepción social que influye en la escasa vocación. “Hay que tener en cuenta también la connotación histórica que hay en nuestro país […] todo lo que tenga que ver con el Ejército da un poco de reparo”, comenta Laura de la Mata Díez, refiriéndose al peso de la Guerra Civil, la posguerra y la forma en que la actualidad política española mantiene el debate sobre fascismos y comunismos.
De la Mata añade que esta percepción social incluso afecta en situaciones cotidianas: “De hecho, a mí me ha sucedido que he tenido que salir a la calle a hacer un convoy, vestida y armada, y la gente se asusta al vernos cuando salimos armados, como que alarma mucho”.
Motivación y propuestas
Para revertir esta situación, De la Mata propone una serie de medidas que van más allá de los incentivos económicos. En primer lugar, sugiere reducir el número de efectivos, lo que permitiría contar con personal más especializado, y a la vez ofrecer condiciones más atractivas que sean acordes con las nuevas formas de belicismo que se están creando.
Además, destaca la importancia de mejorar la promoción interna y el arraigo familiar, aspectos que actualmente limitan la continuidad y motivación de quienes ingresan en el Ejército. “La promoción militar no permite el arraigo familiar, por eso muchos optamos a irnos con 45 años a una reserva permanente y explorar otras opciones”, señala. El hecho de permitir a los militares desarrollarse profesionalmente sin tener que desplazarse durante años fuera de casa sería un incentivo muy valioso.
De la Mata resalta la necesidad de dar mayor visibilidad al Ejército y sobre todo a sus funciones. Para ella, es clave que la sociedad comprenda el papel operativo y educativo de la institución: “Hay que perder el miedo a este pasado que nos arrastra y dar más propaganda, y sobre todo mostrando todas las posibilidades que puede ofrecer el Ejército”.
Laura de la Mata Díez, asimismo, destaca la importancia de adaptarse a los nuevos desafíos bélicos y tecnológicos, preparando a los jóvenes para misiones especializadas donde la formación y la experiencia tengan más peso que la cantidad de efectivos disponibles.
Podría ser que España enfrenta retos históricos, culturales y económicos para atraer a los jóvenes a las Fuerzas Armadas. Expertos y militares coinciden en que una combinación de especialización, incentivos y mayor visibilidad podría se la clave para garantizar personal cualificado y comprometido para el futuro.
