¿En qué anda la derecha española?

Guillermo Vila, director de Mirada21.es y profesor de Periodismo Político en la UFV, analiza la crisis actual de los partidos de centro derecha, espacio político cuya división dificulta sus aspiraciones electorales.

La derecha española parece empeñada en tener más ego que votos. Si no, no se entiende el juego trilero de tuits, hastag y frivolidades en que han convertido el debate público. La razón ha dejado paso al espasmo. Esta semana Vox ha puesto de moda el antipolítico concepto de Ni un paso atrás. La frase la repitió Abascal en la tribuna del Congreso y, a continuación, el ejército de fieles humanos y algorítmicos lo repitieron en Twitter. Ruido y más ruido. Ya no se sabe qué fue antes: Si abascal dijo la frase y luego pensaron que podía funcionar en las redes o si diseñaron la frase pensando en Internet y a raíz de eso la colaron en el discurso. Da igual. En política hay que dar pasos atrás, y adelante, y, muchas veces, quedarse quieto. Decir ni un paso atrás es como decir que pase lo que pase, haga lo que haga Sánchez, o Casado o quien sea, seguirás firme en tus trece. ¿Y si estás equivocado? ¿Y si el otro tiene razón? ¿Y si el adversario logra convencerte en un razonamiento atrevido? Nada, da igual: ni un paso atrás. Yo a lo mío, que es el retuit y el zasca.

En el PP, mientras tanto, siguen sin querer entender que a los ciudadanos les da igual cómo se llame el partido, ni si la sede está en una calle o en otra, ni su tamaño; les importa que ejerza de portavoz de una mayoría de españoles que quiere el bien común, que busca grandes consensos, que quiere rescatar a la razón para el debate público. Pero a derecha y a izquierda, los dirigentes populares, que adolecen de una candidez casi patológica, hacen gala de sus complejos. Por un lado, están asustados con el mareo tuitero al que le someten los temas que Vox impone en el discurrir tecnológico, y, por otro, camina asustado ante el miedo a que la izquierda dominante le robe la merienda del progresismo social. Y tanto una cosa como otra, a los españoles nos importa un bledo.

Y Ciudadanos, camino del cementerio, está dejándose atrás las muchas razones que llegó a cosechar, los muchos logros que atesoró en sus heroicos años de lucha esforzada en Cataluña. Pero seamos piadosos y dejemos que el tiempo haga su trabajo en vez de recopilar leña de un árbol que ya no crecerá más.

Y en medio de este juego de palabras vacías, mientras todo lo que hay a la derecha del PSOE se desangra en juegos de niños, los ciudadanos asisten incrédulos al espectáculo gubernamental: España no es una democracia plena, los policías son los que agreden, ya pongo yo de asesor de RTVE al director de Mundo Obrero, dame los fondos europeos que los repartiré como me salga de la rosa, Bildu es uno más y España es plurinada. Y así todo.