La violencia eclipsa la precampaña electoral en Madrid

Lo que comenzó como una protesta pacífica contra Vox en Vallecas (Madrid) finalizó con una batalla campal entre radicales y agentes de la Policía

Santiago Abascal increpa a los grupos de manifestantes que habían acudido a contraprogramar su acto en Vallecas. Foto: Andrés Pelayo Alfonso.

El acto celebrado, este miércoles, por la formación de Santiago Abascal en la Plaza de la Constitución de Vallecas (Madrid) terminó con altercados entre radicales y agentes de la Policía. Lo que había comenzado como una concentración pacífica, a la que vecinos del barrio habían sido citados, suma, al menos, 32 heridos y dos detenidos.

Vox acudió a Vallecas para comenzar la precampaña electoral de las elecciones autonómicas del 4 de mayo, en las que se decide la Presidencia de la Comunidad de Madrid. La formación de Santiago Abascal había escogido, de forma estratégica, este enclave, ya que es uno de los barrios en los que el partido espera conseguir mejores resultados. La Plaza de la Constitución, también llamada Plaza Roja, fue el lugar elegido por la entonces alcaldesa de la capital, Manuela Carmena, para cerrar la campaña electoral de 2019.

El ambiente, desde minutos antes de que llegaran los políticos, era tenso, aunque no se habían producido incidentes, lo que cumplía con la petición que, esa misma tarde, representantes de Podemos, PSOE y Más Madrid habían realizado a los que acudieran. Los asistentes se encontraban colocados en dos círculos: uno, interior, en el que se ubicaban los partidarios de Vox, y otro, más amplio, que rodeaba la plaza y en el que estaban los que protestaban por el acto. Los agentes de la Policía ejercían una barrera entre ambos para que no se rompieran.

Aunque el Ayuntamiento de Madrid había prohibido la concentración, al no haberse realizado la petición con suficiente antelación (el plazo mínimo exigido es de 15 días, y Vox la realizó con tres), la Delegación del Gobierno en Madrid la permitió, siempre que se cumplieran las condiciones de salud pertinentes, como la distancia y las mascarillas.

Numerosas personas del segundo círculo defendían que, al igual que Vox iba allí a exponer sus ideas, ellos podían ir también a defender las suyas. «Vox es una formación fascista, en Vallecas no queremos gente así, por eso estamos hoy aquí y defenderemos nuestra opinión de manera pacífica», argumentaba uno de ellos. Un simpatizante de Vox planteaba que la presencia de Vox en Vallecas no respondía a una provocación, sino al derecho que tienen todos los partidos «a hacer campaña» donde estimen conveniente. Todos los partidos políticos tienen derecho a realizar actos en el lugar que deseen, se llamen Vox, Partido Popular, Partido Socialista o Unidas Podemos. Por eso, los episodios que siguieron a lo largo de la tarde, no cuentan con justificación posible.

Los manifestantes de Vox se encontraban rodeados por la contramanifestación programada. Foto: Andrés Pelayo Alfonso.

Los primeros conflictos se vivieron a la llegada de Santiago Abascal, líder de la formación, escoltado por varios agentes, y quien fue recibido con gritos, empujones e insultos. En su camino desde los coches hasta el atril, donde Javier Ortega Smith y Rocío Monasterio le acompañarían, Abascal fue increpado con cánticos como «Abascal, ponte a trabajar», «fascistas fuera de nuestros barrios» o «en Vallecas no queremos mierda». Tras cruzar el círculo exterior, pasar el cordón y ser recibido con aplausos por los simpatizantes, el líder de Vox subió al estrado y comenzó a hablar. Sin embargo, a menos de 10 metros, a pesar de la megafonía, los gritos de los manifestantes no dejaban escuchar nada de lo que decía. En vídeos grabados del acto, Abascal criticaba la presencia de quienes habían contraprogramado su mitin y culpaba al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, de todo lo que les pudiera ocurrir a los simpatizantes del partido que habían acudido a la Plaza de la Constitución de Vallecas.

Fue en ese momento cuando la tensión estalló. Santiago Abascal denunciaba que el Ministerio del Interior no había permitido a la Policía hacer su trabajo de manera adecuada y bajó del atril «a contar los pasos» que separaban a los manifestantes de ellos. Abascal cruzó a través del público y los asistentes le siguieron, lo que provocó que se rompiera, por primera vez, el cordón policial. Ante esta situación, los agentes tuvieron que actuar, fruto de los primeros lanzamientos que se realizaban contra los miembros de Vox y la presión y los empujones. Ante el riesgo que suponía la situación, se produjeron las primeras cargas.

Imagen de la primera carga llevada a cabo por la Policía, tras las primeras acciones violentas de los manifestantes. Foto: Andrés Pelayo Alfonso.

En el parque colindante a la plaza, los grupos de radicales de izquierdas y los agentes se encontraban frente a frente cuando comenzaron los golpes. Los que habían acudido de forma pacífica a protestar quedaron eclipsados ante los grupos de violentos que se enfrentaron con la Policía. Dos personas atacaron a uno de los agentes y, a patadas, lo derribaron y continuaron con el ensañamiento hasta que fueron dispersados. Mientras, a unos metros, los policías repelían las piedras y botellas que les lanzaban. Tras la primera reyerta, un hombre comenzó a convulsionar en el suelo y fue atendido por los servicios de emergencias, presentes en todo momento. Mientras, un joven simpatizante de Vox sangraba tras recibir una pedrada en la cabeza.

Santiago Abascal volvió al atril, donde continuó con sus críticas, mientras, a menos de 50 metros, los violentos continuaban agrediendo a la Policía. Poco a poco, los agentes los dispersaron. Cuando alguno intentaba regresar, era bloqueado.

Al finalizar las intervenciones de Rocío Monasterio y Santiago Abascal, los políticos comenzaron el camino de vuelta a los coches. Escoltados por los agentes de la Policía y por miembros del partido, los vecinos del barrio contrarios a las propuestas e ideas de la formación increparon a los miembros de Vox, aunque, esta vez, no hubo actos violentos. El evento, además de los heridos y de los dos detenidos, dejó botellas de cristal rotas en el suelo, contenedores volcados y una precampaña electoral en la que la violencia sobrepasó a las palabras.