La UFV presenta su manifiesto ‘Cuidar siempre es posible’

Con motivo de la aprobación de la ley de eutanasia en el Congreso de los Diputados, la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), desde su compromiso con el bien de la persona y de la sociedad, propone con este texto una reflexión sobre todos los elementos implicados en este complejo asunto.

A propósito de la aprobación de la Ley Orgánica de regulación de la eutanasia en España, la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) ha presentado, este jueves, su manifiesto Cuidar siempre es posible, en favor de toda vida humana, una mirada desde la antropología y la deontología médica, porque cuando ya no se puede curar, siempre se puede cuidar.

El documento lo han presentado María Lacalle, vicerrectora de Profesorado y Ordenación Académica de la UFV y profesora titular de Teoría del Derecho; Ricardo Abengózar, médico y profesor de Bioética; y Elena Postigo, profesora de Bioética y directora del Instituto de Bioética UFV. Durante sus intervenciones, los ponentes defendieron cómo la nueva norma apuesta por la eutanasia en lugar del cuidado del paciente, lo que supone «una solución que busca acabar con las vidas de las personas y con el cuidar».

La Universidad Francisco de Vitoria, desde su compromiso con el bien de la persona y de la sociedad, propone con este manifiesto una reflexión sobre la eutanasia y todos los elementos implicados en ella. El documento nace de la preocupación que surge de la propuesta de esta ley, y su busca, en palabras de Elena Postigo, «plantear el debate que desde el Gobierno se nos ha negado a la ciudadanía». El manifiesto está dirigido tanto a la comunidad universitaria como a toda la sociedad.

“Conscientes de que tras una solicitud de eutanasia subyace un complejo entramado de implicaciones humanas, éticas, médicas, legales y sociales; conscientes, sobre todo, de que la angustia y las hondas preguntas a las que nos enfrenta la muerte no pueden soslayarse, ni es propio de una sociedad madura cercenar el diálogo, especialmente en un asunto como este, en el que nos jugamos, literalmente, la vida”, se ha explicado en la presentación.

María Lacalle durante su intervención en defensa de la dignidad de la persona.

Durante la lectura y comentario del manifiesto, los ponentes lamentaron, en reiteradas ocasiones, la errónea relación que desde un sector de la sociedad habían establecido entre la dignidad de la persona y la calidad de vida, comprendiendo, de forma incorrecta, que cuando la segunda no era la óptima, se veía reducida o era inferior, la primera perdía su significado. Elena Postigo argumentaba al respecto cómo el ser humano no pierde la dignidad en los momentos finales de su vida, sino que esta «es una característica que forma parte del ser humano de forma ontológica» y que no le abandona en ningún momento de su existencia.

Desde la mesa, se propuso el acompañamiento como una de las formas de ayudar a paliar el sufrimiento que las personas que se encuentran en los últimos estadios de su vida padecen. También defendieron la recuperación de la búsqueda del sentido de la existencia como propuesta ante la vía de la eutanasia, ley que «va a descuidar y quizás acabar con la dimensión del cuidar y del acompañar». María Lacalle planteó cómo la sociedad y el estado deben buscar dar una solución a todas aquellas personas que sufren y que, en los momentos de dolor, sienten que son una carga para sus seres queridos. Sin embargo, lamentó que el Gobierno y el Congreso «habían escogido dar la muerte como solución».

Dentro del propio manifiesto, se reconoce que los profesionales de la salud deben buscar «que el enfermo no sufra y cuidarle hasta el final de sus días con toda la atención que necesite». Sin embargo, reiteran, en su profesión se encuentra la obligación de «eliminar el sufrimiento, no a la persona que sufre». «Esta ley transmite que hay vidas que deben ser vividas», lamentaba María Lacalle.

Los ponentes del manifiesto, de izquierda a derecha: María Lacalle, Elena Postigo y Ricardo Abengózar.

El doctor Abengózar criticó cómo se ha legislado para facilitar la muerte sin atender a otras vías, como el cuidado del paciente. Recordaba cómo la Sociedad Europea de Cuidados Paliativos recomienda un mínimo de dos unidades destinadas a este tipo de cuidados por cada 100.000 habitantes. España no llega a una, sino que solo dispone de 0,6. Además, recordaba cómo en el código ético de Medicina y la Enfermería se encuentra la obligación de no llevar a la muerte de un paciente, algo a lo que la nueva ley conduce.

El texto íntegro de ‘Cuidar siempre es posible’ se encuentra disponible en el siguiente enlace. Además, el manifiesto también realiza una propuesta de medidas para “la búsqueda de la protección integral y compasiva de la vida, la promoción de una cultura del cuidado, el respeto amoroso al enfermo frágil y vulnerable hasta el final de sus días”. Entre las propuestas, se solicitan una Ley de Atención Integral al Sufrimiento, incluyendo unidades hospitalarias y extrahospitalarias de control del dolor y el sufrimiento, formación de los profesionales que han de acompañar al enfermo y a sus familiares, la universalización de los cuidados paliativos y promover el cuidado de la persona que muere con una atención médica, psicológica, familiar y espiritual que permita humanizar el proceso de morir.