El Black Friday y la Covid-19 amenazan al pequeño comercio

De acuerdo con las previsiones de la Confederación Española de Comercio (CEC) del pasado mes de septiembre, el 30% de los negocios cerrarán a final de año

Los negocios que no han cerrado están en una situación límite. FOTO: Flickr

El Black Friday vuelve el 27 de noviembre. Regresa, un año más, el fenómeno comercial con el que se inaugura la temporada de compras navideñas, gracias a las ofertas, las rebajas y los descuentos que caracterizan a esta festividad.

Desde que se introdujo en España, hace ya casi una década, con la llegada del Black Friday se ha producido, año tras año, el conflicto entre las grandes superficies y los pequeños comercios. Mientras que las grandes compañías o las empresas multinacionales, como pueden ser Amazon, El Corte Inglés o Fnac, son capaces de adaptarse a la política de ventas y promociones propias del Black Friday gracias a su poder e influencia empresarial y comercial, las empresas minoristas y los pequeños negocios son incapaces de competir. Este hecho provoca que la brecha existente entre ellas, y marcada por la desigualdad en cuanto a medios y recursos, aumente. Además, los comercios de proximidad o de barrio -entre los que se incluyen pequeñas tiendas locales, negocios familiares o empresarios autónomos- han sido los principales afectados por el confinamiento y las medidas sanitarias producto de la pandemia del coronavirus. Las restricciones por la COVID impuestas en el sector, como el aforo limitado en los establecimientos o la implantación de horas de cierre de las tiendas, aparte de los ya normalizados protocolos de higiene y desinfección, provocan que muchos consumidores renuncien a las compras físicas y acudan a otras formas de compra más cómodas.

Los resultados del VII Estudio Anual de eCommerce, liderado por la Comisión de eCommerce de IAB Spain, afirman que el 72% de los internautas españoles, equivalente a 22,5 millones de personas, utilizan Internet como canal principal de compra. Además, señalan que el 59% de los consumidores on line espera momentos específicos y jornadas de descuentos, como el Black Friday, para realizar sus compras, y que un 10% recurre a Internet debido al cierre de tiendas por el coronavirus. Asimismo, el estudio Pink Friday, elaborado por la empresa financiera española Bnext, prevé que, durante este Black Friday 2020, aunque el poder adquisitivo de la población se haya visto reducido como consecuencia de la pandemia, las adquisiciones on line van a aumentar un 18% respecto al año 2019.

Bajo estas circunstancias y condiciones, los pequeños comercios y los negocios locales pasan a un segundo plano y ven reducidas sus ventas y beneficios, pues la mayoría de ellos no disponen de un portal web para la distribución y promoción de sus productos.

El movimiento #BlackFraude y el apoyo al pequeño comercio.
Según la última encuesta realizada por FACUA-Consumidores en Acción, el 80% de los consumidores cree que los descuentos del Black Friday son falsos. El año pasado, el periodista Rubén Sánchez escribió en la revista Consumerismo: “¿Cómo es posible que uno de los parámetros a vigilar sea si los establecimientos tienen un cartel a la entrada donde se indique el horario de apertura y cierre, mientras que casi nunca se verifica si los descuentos son reales o una engañifa?”.

Debido a la falta de transparencia de las grandes superficies a la hora de aplicar descuentos y a la desconfianza de los consumidores, se ha creado un movimiento en redes sociales, a través del hashtag #BlackFraude, en el que los usuarios comparten y denuncian las presuntas estafas que se llevan a cabo aprovechando el Black Friday. Las redes también se han inundado de mensajes y de diferentes iniciativas apoyando e incentivando el consumo en los pequeños comercios.