BBVA y Banco Sabadell retoman las negociaciones de fusión

Ajustes de plantilla y cierre de oficinas, las principales consecuencias.

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El BBVA no desiste ante las negociaciones de compra del Banco Sabadell. El consejero delegado de la entidad catalana, Jaime Guardiola, ha confirmado que las negociaciones «van a buen ritmo y el resultado se verá en las próximas semanas». Sin embargo, esta fusión desembocará en una reducción del 11% de plantilla, lo que implica 5.000 despidos aproximadamente y el cierre de 1.300 oficinas.

La pandemia de la Covid-19 ha afectado económicamente al mundo bancario y el nuevo BBVA-Sabadell, con 596.000 millones en activos, se quedará a 30.000 millones del CaixaBank-Bankia. El cierre del 30% de la red en España supondrá el fin de 4.240 sucursales.

Hasta el momento, se plantea un acuerdo entre las dos entidades, en lugar del cierre de una de ellas. Sin embargo, los banqueros del sector confirman que «el camino será largo y la negociación no se cerrará hasta junio o septiembre de 2021». Este acontecimiento sucede paralelamente al pago por la filial del BBVA en Estados Unidos, vendida al PNC por 9.700 millones de euros. En los planes del banco comprador no se encuentra mantener la actividad en Reino Unido, debido a la incertidumbre causada por el Brexit. La solución, según se prevé, es vender la filial británica del grupo de origen catalán, el TSB.

El País Vasco y Cataluña serán las regiones más solapadas, siendo esta última el origen del Banco Sabadell. Además, se deberán destinar en torno a 900 millones de euros solo en la reestructuración de los gastos. Sin embargo, la Comunidad Valenciana también sufrirá consecuencias ante esta fusión, ya que el Banco Sabadell mantiene la sede social en Alicante y es el principal activo de la comunidad. Este hecho contrasta con lo que sucede en el resto de la península, pues es el BBVA el banco prioritario.

Al desprenderse de Estados Unidos, hay automáticamente un incremento del peso de las economías emergentes (México, Turquía y Sudamérica, por orden de importancia) en la cuenta de resultados de BBVA. La futura entidad tendrá 4.240 oficinas (2.521 de BBVA, más 1.719 de Sabadell) y 46.365 trabajadores (29.475 de BBVA y 16.890 de Sabadell). Si la operación finaliza como se espera, sería la tercera absorción de una entidad catalana que lleva a cabo el BBVA. Sin embargo, esta decisión no cuenta con el apoyo de los sindicatos, que consideran «imprescindible» que se mantengan tanto los puestos de trabajo como las condiciones laborales.

Este proceso se llevará a cabo principalmente para fomentar la concentración bancaria en Europa y así alumbrar a las entidades más potentes. Si, finalmente, la fusión se produce, BBVA y Sabadell ocuparían el segundo puesto de la clasificación por activos en España, solo por detrás de la nueva CaixaBank y con poco margen para adelantarla. El Banco Santander, mientras tanto, ocuparía el tercer puesto.

El estallido de la crisis de 2008 supuso importantes recortes en el sector bancario, entre ellos, el cierre de numerosas oficinas. Sin embargo, la digitalización es actualmente el motivo por el que las sucursales ponen fin a su actividad presencial.

Los nuevos cambios tras la fusión

Esta operación conllevará novedades. Entre ellas, el código IBAN de las cuentas corrientes podría cambiar para adaptarse al código bancario de la entidad fusionada. En este caso, el cliente únicamente debería informar sobre su nuevo número para futuras transacciones. Las tarjetas de débito y de crédito podrían sustituirse por otras con una nueva numeración y la imagen corporativa de la nueva entidad, incluso si las anteriores todavía no han vencido. Ante esto, es necesario que los clientes actualicen sus suscripciones.