Navalny, arrestado tras aterrizar en Moscú

El opositor ruso regresaba a su país tras cinco meses internado en Berlín por el envenenamiento que sufrió

Alexey Navalny, durante uno de sus multitudinarios mítines en contra del Gobierno de Vladimir Putin. Foto: Wikimmedia.

Alexey Navalny ha sido arrestado en un aeropuerto de Moscú tras atravesar el control de pasaportes. El opositor ruso ha sido acusado de haber incumplido su régimen penitenciario que le fue impuesto tras el caso Yves Rocher, por el que está acusado de haber robado más de 300.000 euros. Pasará 30 días en prisión provisional. Navalny fue envenenado el 20 de agosto de 2020 mientras viajaba en avión. Tuvo que ser atendido de urgencia en un hospital de la localidad rusa de Omsk y más tarde fue trasladado a Berlín, donde se confirmaba la hipótesis.

Navalny regresaba a su país tras cinco meses internado en Alemania, donde se detectó la presencia del agente nervioso Novichok en su organismo. Navalny, abogado de profesión, siempre ha defendido que fue el Gobierno de su país quien encargó su asesinato y que el propio presidente del país, Vladimir Putin, fue quien dio la orden de llevarlo a cabo. La semana pasada anunció que su intención era regresar a su hogar como era su derecho y que continuaría en su lucha contra Putin. Las autoridades ya le advirtieron de su detención en caso de que regresara, amenaza que se ha cumplido.

Desde que creara su página web para denunciar las actividades corruptas de las grandes compañías nacionales y los políticos del partido ‘Rusia Unida’, liderado por Vladimir Putin, Navalny ha vivido bajo diferentes acusaciones de corrupción e incluso las autoridades han llegado a investigar la validez de su licencia de abogado. Fue encarcelado tras ser acusado de malversación de fondos. Desde 2014, cumple condena por el caso Yves Rocher, en el que él y su hermano Oleg están acusados de haber formado parte de una estafa empresarial que finalizó con el robo de más de 400.000 euros a la empresa mencionada y a otra que se vio envuelta en la trama (lo que añade los 100.000 restantes). Navalny fue condenado a tres años y medio de prisión, pero le fue concedida la libertad provisional. En 2017, los Servicios Penitenciarios de Rusia solicitaron que su plazo se extendiera hasta diciembre de 2020. Amnistía Internacional ya ha denunciado que las dos ocasiones en las que fue encarcelado, las razones presentadas por la Justicia rusa respondían a razones políticas.

«En lugar de perseguir a Navalny, Rusia debería explicar cómo se llegó a utilizar un arma química en suelo ruso», ha denunciado el secretario de Relaciones Exteriores británico. 

La fama en política de Navalny comenzó en 2013, cuando se presentó como candidato a las elecciones por la Alcaldía de Moscú. Ya había militado anteriormente en otro partido, el Yábloko. Sin embargo, la amenaza de ser expulsado de este dinamitó su salida. En 2011, aún sin haber dado el salto a la política en primera línea, animó a sus seguidores (millones en redes sociales) a votar a cualquier candidato en las elecciones presidenciales, que finalizaron con una victoria ajustada de Putin. En los comicios en la capital rusa, Navalny consiguió hacerse con el segundo puesto, tras recibir más del 24% de los votos, lo que le convirtió en la principal figura de la oposición rusa.

En 2017, le fue negada la posibilidad de presentarse a los comicios del próximo año, tras la sentencia de Yves Rocher. Tras su detención, Navalny se enfrenta a la posibilidad de una condena de cinco años, lo que le impediría cumplir su objetivo de acudir a las urnas en las elecciones de 2024 y enfrentarse cara a cara con su rival político, Vladimir Putin.

El opositor ruso permanecerá en prisión provisional hasta el próximo 15 de febrero, cuando se resolverá su situación por vía judicial. Su secretaria de prensa, Kyra Yarmysh, denuncia cómo la vista en la que se decidió su reclusión hasta el mes próximo se hizo sin periodistas para ocultar la falta de pruebas que hay contra Navalny. También, ha tildado como locura la persecución que sufre por parte del presidente, al que ha acusado directamente de haber tratado de asesinarle.

Estados Unidos y la Unión Europea condenan la detención
Tras la detención de Navalny, varios estados han denunciado la injusticia del acto. Desde la Unión Europea, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha exigido a Rusia la liberación “inmediatamente” para asegurar que se preserva su seguridad. Von der Leyen ha denunciado que la detención de políticos de la oposición va en contra de los intereses internacionales del país presidido por Putin. Además, ha anunciado cómo la Unión seguirá de cerca los acontecimientos futuros y continuará con la investigación acerca del intento de asesinato a Navalny. Desde Reino Unido, el secretario de Relaciones Exteriores, Dominic Raab, denunció en sus redes cómo antes que capturar a Navalny, Rusia debería investigar cómo llegó a utilizarse un arma química en su territorio.

También ha denunciado la situación el alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, quien ha tildado como “inaceptable” esta decisión y ha exigido su liberación.

Desde Estados Unidos se suman a las críticas y condenan la situación. Desde el Kremlin, denuncian cómo estas críticas son solo un telón para ocultar lo que han calificado como la “decadencia de las sociedades liberales”. La portavoz de Relaciones Exteriores de Rusia, Maria Zajarova, ha exigido al resto de estados que dejen de desviar la atención de sus asuntos internos y respeten las normas del Derecho Internacional y la soberanía rusa en términos de justicia.

Por el momento, Navalny permanece en una cárcel moscovita, a la espera del juicio. Desde el Gobierno ruso, aún no se investiga la tentativa cometida contra su vida.