La Comisión Europea presenta el nuevo pacto de migración y asilo

El acuerdo busca alcanzar el equilibrio entre la responsabilidad y la solidaridad de los países miembros

Noticia redactada por Cristina Camacho y Nuria Usero

La Comisión Europea ha expuesto este miércoles su propuesta para un nuevo pacto migratorio basado en la solidaridad de los estados. Bruselas ha decidido también eliminar las cuotas obligatorias para el reparto de refugiados estipuladas en la propuesta anterior y a las que algunos de los miembros se oponían -defendían una asignación de refugiados según la economía, la población y el paro de cada país-. 

La Unión Europea busca tener una política común y coherente en materia de migración y asilo. La comisaria de Asuntos Internos, Ylva Johansson, manifestó: “la migración ha sido y será siempre parte de nuestras sociedades”. Por ello, han basado el nuevo pacto en tres pilares: la protección de la frontera exterior, incrementar las expulsiones de irregulares y crear un nuevo mecanismo de “solidaridad flexible”. 

“Hay países que nunca van a aceptar las cuotas migratorias”, declaró el vicepresidente de la Comisión, Margaritis Schinas

La Comisión ha presentado el incremento del retorno de los migrantes irregulares a sus países de origen como el elemento central del planteamiento. Para ello, y con la intención de ayudar a aquellos miembros que están en primera línea de llegada de migrantes, como España o Italia, han propuesto la implementación de “contribuciones flexibles”: cada país, según criterios como el PIB o la población, deberá contribuir en las gestiones para la repatriación de un porcentaje de los migrantes. Los países solo tendrían que aceptarlos en su territorio en el caso de que esta repatriación no fuera posible. El  vicepresidente de la Comisión, Margaritis Schinas, reconoció que “hay países que nunca van a aceptar” las cuotas migratorias, por lo que la solidaridad flexible es la mejor solución.  

El reparto equitativo entre responsabilidad y solidaridad pretende ser obligatorio para los estados miembros de la Unión Europea para que, en el momento de congestión, los países ayuden a estabilizar el sistema. Según el comunicado, la institución quiere garantizar el cumplimiento de las obligaciones humanitarias. 

Relacionado con la protección de la frontera exterior, Bruselas ha remarcado la necesidad de colaboración con los países de origen de los migrantes para poder llevar a cabo las repatriaciones. La UE intentará promover esta colaboración con su política de visados, de manera que a mayor colaboración las medidas serán más favorables y a menor colaboración, más restrictivas. 

Ylva Johansson define el nuevo pacto como una solución no ideal, pero sí pragmática y capaz de conseguir un consenso. 

La chispa de Moria
El campo de refugiados de Moria, en la isla de Lesbos y el más grande de Europa, era el hogar de casi 13000 migrantes -de los cuales, aproximadamente 6000 son menores-. El pasado 9 de septiembre, un incendio arrasó el campo y obligó a todas las personas que vivían allí a huir a las carreteras cercanas. Aunque los refugiados han sido realojados en otro campo, los problemas de insalubridad y escasez de recursos siguen latentes y han servido de incentivo a los dirigentes de la UE para llevar a cabo el nuevo pacto de migración y asilo, aplazado durante meses por la pandemia. 

“Moria es un recordatorio de que se nos ha acabado el tiempo, no hay que hacer las cosas a medias”, concluyó Margaritis Schinas.