El TPI considera el matrimonio forzado un crimen contra la humanidad

El antiguo niño soldado Dominic Ongwen ha sido condenado por secuestro, violación, asesinato y reclutamiento de menores, entre otros delitos, en Uganda, entre 2002 y 2005

En Uganda, las principales razones por las que las niñas abandonan la escuela son los matrimonios forzados o los embarazos a una temprana edad. Foto: Pixabay.

El Tribunal Penal Internacional (TPI) ha tildado esta semana, y por primera vez, el matrimonio y el embarazo forzosos como un crímenes en la guerra. Los ha considerado un delito contra la humanidad, a raíz de la sentencia contra Dominic Ongwen, uno de los comandantes que ejercía estas prácticas.

“El matrimonio es un estado que se adquiere de forma voluntaria y que tiene efectos sociales, religiosos y personales que afectan a la intimidad de la persona. Si la víctima se ve atada de forma ilegítima, ello deriva en estigma social y en la pérdida de su dignidad”, ha asegurado el tribunal. Además, el portavoz del TPI, Stéphane Dujarric, ha subrayado la “necesidad crítica de erradicar la violencia sexual y de género”.

Dominic Ongwen fue un antiguo niño soldado y formó parte de la organización extremista cristiana Ejército de Resiliencia del Señor (LRA), que quería imponer un régimen teocrático. Ongwen ha sido condenado por, entre otras cosas, tortura, secuestro, y asesinato -incluidos recién nacidos-, saqueo, violación y reclutamiento de niños soldados. Ha llegado a realizar 61 crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra, que fueron cometidos en el norte de Uganda, entre 2002 y 2005.

“Esperamos que la condena demuestre al pueblo de Uganda que los autores de los crímenes cometidos en su contra serán responsabilizados, habrá justicia y se abordará el horrible legado de las tácticas del LRA para perpetuar y prolongar la violencia y el abuso”, ha sentenciado el TPI.

Dado el desarrollo de la jurisprudencia durante los últimos años, la violación y las agresiones sexuales pueden suponer genocidio y tortura hoy en día, además de ser parte de la esclavitud sexual o de la prostitución obligada. Desde 2014, la Fiscalía del TPI ha añadido a su trabajo la perspectiva y el análisis de género, con el objetivo de que tenga trascendencia en los delitos que han sufrido las víctimas y sus familiares.

Matrimonios y embarazos forzados en Uganda
Durante años, niñas y mujeres fueron secuestradas y obligadas posteriormente a casarse con combatientes que se rebelaban en Uganda. Fueron regaladas como esclavas sexuales, y si tenían hijos eran preparados para la guerra, en caso de ser varones, y dadas como esposas si eran niñas. En Uganda, los principales motivos de abandono escolar en menores son los embarazos a una temprana edad o los matrimonios obligados.

Entre las condenas de Ongwen, se encuentra haber secuestrado a dos mujeres y después cometer el crimen de “embarazo forzado” en el norte de Uganda. Una de ellas declaró en el juicio de forma anónima, y él se dirigió a ella como una de sus esposas. Sin embargo, en la sentencia consta que el acusado la forzó a mantener sexo “de forma repetida y siempre que Dominic Ongwen quisiera”.

La víctima ha relatado que, en su primer affaire sexual, ella tenía 15 años, y aunque no quería entrar en su tienda de campaña, acabó siendo obligada por varios agentes de seguridad. A pesar de que les comunicó que nunca antes había mantenido ese tipo de relaciones, fue amenazada con un arma, para luego ser abusada. Por las repetidas violaciones que sufría, se quedó embarazada y dio a luz en 2004 y en 2005. La víctima añadió que los integrantes del LRA forzaban también a niñas de entre 11 y 12 años y que “las hacían esposas a edades muy tempranas”.