El papa viaja a Irak para apoyar a los cristianos perseguidos

Francisco alentó a los cristianos a reconstruir la comunidad, comenzar de nuevo sus vidas y enseñar que “el terrorismo nunca tiene la última palabra”

El papa Francisco llega a Irak. Foto: Sede del Vaticano.

La visita del papa Francisco a Irak ha sido histórica, pues ninguno de sus predecesores había viajado antes a ese país. Su objetivo ha sido apoyar a la castigada minoría cristiana. Además, el papa ya se había vacunado y no quiso renunciar al viaje, a pesar de las amenazas de grupos extremistas y de la situación política en Oriente Medio.

Irak es un país musulmán en donde los cristianos son minoría, y aunque estos están desde hace siglos en la región, los católicos sufren una persecución por parte de los islamistas radicales. Hasta 2003, había aproximadamente un millón y medio de cristianos, pero ahora el número está entre 300.000 y 400.000.

El papa Francisco terminó su visita de tres días a Irak con una misa celebrada en Erbil, capital del Kurdistán, a la que acudieron 10.000 fieles. El papa les invitó a no caer en la venganza, aunque haya heridas por la guerra y la violencia.

“Aquí, en Irak, cuántos de vuestros hermanos y hermanas, amigos y conciudadanos llevan las heridas de la guerra y de la violencia, heridas visibles e invisibles. La tentación es responder a estos y a otros hechos dolorosos con una fuerza humana, con una sabiduría humana”, expresó Francisco durante su homilía.

“Que las mujeres sean respetadas y defendidas”, ha declarado el papa.

El domingo, el papa acudió a la ciudad iraquí de Qaraqosh. La mayoría de los cristianos de esa zona tuvieron que huir cuando llegaron los terroristas del Estado Islámico, por lo que el papa les invitó a reconstruir la comunidad, comenzar de nuevo sus vidas y enseñar que “el terrorismo nunca tiene la última palabra”. Durante su discurso, mencionó a las mujeres iraquíes y les envió un mensaje de amor, en el que dejó claro que no solo deben ser respetadas, sino que también tienen que ser defendidas.

En la ciudad de Mosul, Francisco pudo comprobar la destrucción que provocaron los yihadistas y los meses en los que hubo guerra. El papa llegó para el rezo del ángelus a la catedral de la Inmaculada de Qaraqosh, que se encuentra reconstruida después de haber sido quemada por terroristas.

“Ahora es el momento de reconstruir y volver a empezar, encomendándose a la gracia de Dios, que guía el destino de cada hombre y de todos los pueblos. ¡No estáis solos! Toda la Iglesia está con vosotros, por medio de la oración y la caridad concreta”, explicó el papa.

El papa Francisco alentó a “no olvidar quiénes son y de dónde vienen, a custodiar los vínculos que los mantienen unidos y a custodiar sus raíces”, a pesar de que “la fe puede vacilar, cuando parece que Dios no ve y no actúa”. Por ello, hizo referencia a los momentos de conflictos y guerras y a la crisis mundial por coronavirus. “En estos momentos, acuérdense de que Jesús está a su lado”, animó el papa.

Encuentro con el islam
El papa Francisco acercó posturas con el islam, al visitar a una de las figuras más importantes para esta religión, el gran ayatolá Ali al Sistani, con el objetivo de sembrar un mensaje de respeto y entendimiento. Además, este nunca había recibido a un líder de la Iglesia católica.

El encuentro se celebró de manera privada, pero el Vaticano informó de que Francisco había agradecido al gran ayatolá que “levantase la voz en defensa de los más débiles y perseguidos” durante los últimos años de violencia y dificultades. Además, Ali al Sistani le hizo saber a Francisco que los cristianos tienen que poder vivir en paz y “con todos los derechos”.

Los cristianos en Irak
Durante los últimos 15 años, la minoría cristiana ha escapado de la guerra y el terrorismo del país y, según cuenta la ONG cristiana Puertas Abiertas, “los cristianos de trasfondo musulmán son los más propensos a los ataques y otras formas de persecución en Irak”.

La gente que proviene del islam suele guardar su fe cristiana en secreto, ya que sufren mucha presión y es probable que reciban amenazas por parte de sus familiares, los líderes de sus clanes o por la sociedad. Los cristianos convertidos tienen el riesgo de perder sus derechos de herencia o de casamiento, y no se les permite contraer matrimonio con cristianos, pues la ley aún los considera musulmanes.

Dado que los extremistas islámicos siguen activos en Irak, los ataques y secuestros a la gente católica continúa. El Gobierno también rechaza y discrimina a los cristianos de diferentes maneras, ya sea en sus puestos de trabajo o en los puntos de control. Las leyes de blasfemia pueden ser aplicadas para aquellos que difunden el Evangelio.

La persecución que sufren los cristianos en la vida pública y privada no ha cambiado de manera significativa, pero la violencia a la que se enfrentan ha aumentado en 2020. Este es uno de los motivos por los que Irak ha pasado del número 15 al número 11 en la Lista Mundial de la Persecución 2021.