El legado de Trump: cuatro años para la historia de Estados Unidos

El 45º presidente estadounidense pone en juego su puesto tras una legislatura de victorias y derrotas tanto dentro como fuera del país

El presidente de Estados Unidos ha mantenido una campaña electoral anormal debido a su convalecencia por Covid. FOTO: Gage Skidmore.

Donald Trump juró su cargo en las escalinatas del Capitolio de Washington D.C., el 20 de enero de 2017, y se convirtió en el 45º presidente de Estados Unidos. Se iniciaba así una de las legislaturas más mediáticas de la historia estadounidense, tras una campaña electoral en la que el magnate logró imponerse a Hillary Clinton, la candidata demócrata, gracias a la victoria en los colegios electorales (a pesar de la derrota en el número total de votos).

Han sido cuatro años marcados por el muro con México, las fake news, los acuerdos bilaterales, las relaciones entre estados, Twitter, el supremacismo blanco y las protestas del Black Lives Matter. Cuatro años de mejora en la economía y de caídas al final por la Covid-19. Cuatro años, de reducción del paro, de America first (primero América) y de controles migratorios. Cuatro años que terminan este martes, a la espera de saber si la pareja Trump-Pence tiene otros cuatro más en la recámara o son sustituidos en la Casa Blanca por Joe Biden y Kamala Harris.

Guerra comercial con China
Durante su primera campaña, Trump aprovechó la situación nacional y enfocó su discurso a conectar con los sentimientos del electorado. Bajo el lema Make America great again (Hacer América grande de nuevo), se encontraba el rumbo de la estrategia a seguir por el candidato a presidente: reforzar los productos nacionales, debilitar a los competidores internacionales. Es uno de los legados que deja Donald Trump: la batalla comercial con China, el gran competidor en el mercado global.

“Lo estamos elevando (el PIB) del 1% al 4%. Y de hecho creo que podemos superar el 4%. Creo que puede llegar al 5 o al 6%”, prometía Donald Trump

En su Presidencia, Trump acusó al Gobierno de Xi Jinping de haber llevado a cabo prácticas desleales durante años, que fueron castigadas en forma de aranceles por un valor del 50.000 millones de dólares. La respuesta del país asiático llegó en forma de 126 productos arancelados, pero destaca uno en especial: la soja. Este es el principal producto exportado por Estados Unidos y la implementación de aranceles sobre ella suponía un golpe para la economía nacional. El conflicto se mantuvo, a pesar del intento de mediación de la Organización Mundial del Comercio. La escalada continuó hasta el punto álgido: cuando Google dejó, por orden del Gobierno de Estados Unidos, de prestar servicios al gigante tecnológico chino Huawei. Actualmente, el conflicto continúa, pero se mantiene pausado. La nueva Presidencia puede ponerle fin.

Crecimiento económico
Al postularse como presidente, una de las grandes promesas de la Administración Trump fue un crecimiento anual del PIB. Al ser preguntado por el objetivo, el candidato contestaba que buscaba ser ambicioso: “Lo estamos elevando (el PIB) del 1% al 4%. Y de hecho creo que podemos superar el 4%. Creo que puede llegar al 5 o al 6%”.

El portal de verificación de noticias Polifact analizó 100 promesas electorales del presidente. Entre ellas, se encontraba el crecimiento del PIB prometido, promesa que ha sido incumplida, pues este nunca ha superado el 3% (este es el mejor dato de la legislatura, en el año 2018). A pesar de ello, las cifras han mejorado hasta este año, cuando la crisis del coronavirus provocó una caída del 9% del Producto Interior Bruto y lo retrotrajo a niveles de la Gran Depresión. Además, el paro nacional se ha reducido durante su legislatura, o, al menos, así era hasta la llegada de la Covid, gracias, en parte, a las bajadas de impuestos.

Relaciones internacionales durante la era Trump
El presidente ha tenido luces y sombras en este aspecto. Desde que tomó las riendas de la nación, las relaciones internacionales de la era Trump han mejorado en terrenos donde sus predecesores fallaron y se han convertido en inexistentes o peores en lugares donde Estados Unidos tenía aliados.

Variando entre el aislacionismo y la intervención en conflictos exteriores, la era Trump tiene varios aspectos a destacar. El primero es la renegociación o ruptura de acuerdos históricos, como el Acuerdo de París sobre el cambio climático, del que se hará efectiva la marcha de Estados Unidos el día 4 de noviembre. En lo relativo al comercio, la negociación del Nafta (tratado de libre comercio con Canadá y México) ha sido uno de los leitmotivs de la política exterior del presidente, que ha admitido en más de una ocasión “que preferiría negociar por separado con ambos”. Otra de las grandes promesas fue el muro con México, del que se dijo que evitaría la entrada de inmigrantes y que cubriría la mitad de la frontera, al encargarse la naturaleza del resto. En este primer mandato, unos 451 kilómetros de esa barrera han sido reparaciones de la anterior infraestructura.

Sin embargo, Oriente Medio ha sido una de las victorias de la Administración Trump en estos cuatro años. El presidente es el primero en cuatro décadas que no inicia una guerra en su primer mandato. A pesar de las posibilidades vislumbradas a inicios de este año de un conflicto con Irán, debido al asesinato del general Solemaini, finalmente no se llegó a una lucha armada. Si se mueve la mirada a Israel, Trump ha colaborado a normalizar las relaciones del Estado judío con países musulmanes vecinos, entre los que destacan Arabia Saudí y Sudán.

Conflictos raciales: el conflicto interior para la próxima legislatura
Las protestas del movimiento Black Lives Matter han supuesto un desafío en la política interior estadounidense. Tras la muerte de George Floyd a manos de un policía, las calles de todo el país acogieron multitudinarias protestas que, en algunos casos, tornaron en violentas. El conflicto que supuso ahondó en una de las acusaciones más repetidas contra Donald Trump: las que le tachan de racista y principal apoyo a los grupos supremacistas blancos.

A la espera de los resultados, el próximo presidente electo deberá hacer frente a la continuación de este problema. Trump termina la legislatura sin soluciones en este aspecto y a la espera de nuevas revueltas.