Dinamarca quiere reducir el número de “no occidentales”

El proyecto de ley tiene el objetivo de disminuir el "riesgo" de sociedades religiosas o culturales paralelas

La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen. Foto: Flickr.

El Gobierno de Dinamarca anunció, el 17 de marzo, que tomará medidas más exigentes en los barrios más desfavorecidos, con el fin de reducir el número de personas “no occidentales”. El Ministerio de Interior danés ha marcado que la cantidad de residentes de otro origen se limitará a un máximo del 30%, en el plazo de 10 años.

Otro de los motivos que ha llevado a querer reducir el número de “no occidentales”, tal y como ha explicado el ministro del Interior, Kaare Dybvad Bek, es el de que la presencia de estos “aumenta el riesgo” de que haya sociedades religiosas o culturales paralelas.

Dinamarca ha sido uno de los países europeos con las políticas de inmigración más severas, sobre todo desde que la primera ministra socialdemócrata, Mette Frederiksen, llegara al cargo, en 2019. Ahora, el Gobierno también tiene la intención de eliminar el término “gueto” de la nueva legislación para calificar a los barrios más desfavorecidos.

“El término gueto es engañoso. Creo que contribuye a eclipsar la gran cantidad de trabajo que hay que hacer en estos barrios”, expresó el ministro de Interior.

El término “gueto” se había empleado para designar barrios con más de 1.000 habitantes, o que contaban con más del 50% de personas de origen “no occidental”. Además, para que una zona se considerara “gueto” debía tener un 60% de población, entre los 39 a los 50 años, que no tuvieran la Secundaria. “El término gueto es engañoso. Creo que contribuye a eclipsar la gran cantidad de trabajo que hay que hacer en estos barrios”, ha explicado Dybvad Bek.

En Dinamarca, hay 15 barrios que entran dentro del término “gueto”, y otros 25 son calificados “de riesgo”. Además, el 11% de los 5,8 millones de habitantes en el país son de origen extranjero, y, de esos, el 58% son de un país considerado «no occidental».

Los partidos políticos daneses debatirán este proyecto de ley, pero, aunque se espera que sea aprobado, aún no hay una fecha marcada para votarlo.