La nueva capilla de la UFV, una obra llena de sentido

Los arquitectos Felipe Samarán y Emilio Delgado y el padre Florencio Sánchez, L.C. presentan el proyecto del padre Marko Ivan Rupnik, cuyas obras se prevé que finalicen en diciembre de 2023

Con motivo de la construcción de la nueva capilla de la UFV, cuya obra se espera que finalice en diciembre de 2023, se puede tener la ocasión de contemplar cómo un espacio vacío puede albergar vida en mitad de un campus universitario. Felipe Samarán, director del Grado en Arquitectura de la UFV; Emilio Delgado, director de obra; y el padre Florencio, L.C. fueron los encargados de presentar, el 15 de noviembre, los detalles de un proceso que arrancó en 2013, cuando el P. Marko Ivan Rupnik, sacerdote jesuita y artista, aceptó recibir el doctorado honoris causa por la UFV. En ese encuentro, surgió una amistad y el proyecto de construcción de un templo cuyas obras se encuentran en marcha en la actualidad.

De izda. a dcha., los arquitectos Emilio Delgado y Felipe Samarán, el padre Florencio Sánchez, L.C. y Rocío Solís, coordinadora del Instituto Newman. Foto: A. C.

El padre Florencio Sánchez, L.C. ha explicado que, en 2013, cuando la Legión de Cristo estaba pasando por una grave crisis se había propuesto un doctorado honoris causa a una persona que lo rechazó. Sin embargo, cuando se le propuso al artista Marko Ivan Rupnik este lo aceptó durante una visita muy especial: “Hubo un contacto, una comunión, un Encuentro con mayúscula con la comunidad de estudiantes y profesores que hizo que al proponerle hacer la capilla ocurriera un milagro”. Han pasado nueve años desde entonces, pero cuando se le preguntó por qué había aceptado, reveló: “Estabais sufriendo mucho”. Pasaron muchos años hasta que tuvo una idea clara a la que dar forma: “Rupnik es más teólogo que artista, y después de mucha meditación nos mostró dos textos que inspiran la obra”.

En primer lugar, el Libro de los Proverbios del Antiguo Testamento, que se asemeja a las listas de tuits, pues son como citas cortas de varios temas. Una de estas citas habla de la sabiduría, que es precisamente uno de los atributos de Dios Creador: “La sabiduría ha edificado una casa con siete columnas en medio de los hombres… Si alguno es simple véngase a comer”. El padre Florencio explicó que es como si Dios, haciendo una tienda en medio de los hombres, les invitara a entrar en su banquete. “¡Qué mejor que poner una iglesia dedicada a la sabiduría en medio de un campus!”, expresó. Dios quiere entrar en diálogo con las cosas que pasan en la universidad y se trata de dar forma arquitectónica a la “tienda del desierto”.

En segundo lugar, la Carta a los Hebreos del Nuevo Testamento. Lo que hacen los cristianos cuando celebran misa recuerda a lo que hacían los judíos cuando iban al templo a ofrecer un sacrificio. El sacerdote inmolaba la víctima en el altar. Había un velo y detrás estaban las piedras de la Alianza que Dios dio a Moisés, las Tablas de la Ley, en un arca que iban transportando. Significaban la presencia de Dios, sublime y omnipotente. Pero no podía entrar nadie, solo el sumo sacerdote, una vez al año, para proclamar el Sancta Sanctorum. La carta dice que Cristo ha roto el velo del Templo y ya la presencia de Dios no está tras el velo, sino en la humanidad de Jesús. Por eso, cada vez que se celebra la eucaristía, la Iglesia se une al Cielo donde Cristo está resucitado ofreciéndose por la salvación de los hombres: “Se presentó Cristo a través de una tienda mayor… no fabricada por manos de hombres, no de este mundo, y penetró en el santuario una vez para siempre… no con sangre de víctimas, sino con su propia sangre”. Así, “a la tienda de los hombres corresponde también una tienda en el Cielo en donde Dios celebra las cosas de los hombres y cada vez que hay misa se conecta la tierra al Cielo”, afirmó.

En cuanto a los mosaicos, la idea es ilustrar la capilla por fuera con ellos para que inviten a entrar a la gente que pase por delante. Son 11.000 personas las que pasan diariamente por el campus de la UFV. “La capilla es como un libro abierto en medio del campus proclamando una verdad que invita a todos a adentrarse en ella”, concluyó.

La capilla da sentido al campus
Para el director del Grado de Arquitectura de la UFV, Felipe Samarán, lo primero es saber conectar la idea con la forma, y recalcó que lo que parece perdido en las primeras versiones suele ser lo que permite evolucionar. Confesó que lo importante es que la construcción valga la pena para todos, quienes entren en la capilla y quienes pasen de lejos, quienes entiendan mucho de arte o liturgia y quienes solo conozcan que 1+1 es igual a 2. Le golpeó una entrevista con Javier Fesser sobre el enfoque de su cine, le dijo que cuando hacía una película tenía un guion y después lo materializaba, pero un documental le exigía primero ir a ver algo y después adaptarse a ello, costaba menos dinero, pero exigía más esfuerzo entenderlo.

 

Felipe Samarán: “La capilla da sentido al campus, actuando como patrón geométrico y morfológico”.

Algo parecido le ha ocurrido a Samarán: “Ha sido un proceso de trabajo largo, yendo y viniendo a Roma, hasta que decidí rendirme”. Por lo tanto, siempre propone a sus alumnos escuchar antes para que se produzca un cambio en el interior. Cuando se preguntó qué quería que pasara en un rectángulo de 700 metros cuadrados con una capilla y un centro de formación en la fe para reuniones de congresos, pastoral, mentorías… supo que tenía que ir unido, que había que educar las miradas de los que iban a mirar. Además, en la arquitectura, el lugar geográfico donde se sitúa el templo no es baladí. Las iglesias católicas se orientan hacia el sol, hacia Oriente.

Al principio, se concibió la forma de la capilla como la de un óvalo y poco a poco se fue adaptando a la forma de la parcela, también el espacio para el centro de formación en la fe se fue integrando en el templo. De la misma manera, se buscó que tuviera más altura que el polideportivo para ganar luz, y así fue como se llegó a la conclusión de que toda la Creación era pregón. Felipe Samarán se preguntaba continuamente: “¿Seremos capaces de hacer una biblia en piedra?”. Fue durante un viaje a Auschwitz cuando comprendió que el templo también era Semina Verbi, o sea, la semilla que el ser humano va encontrando en su camino y le da información sobre algo mayor, no trata de que salga el brote, sino que espera a que la semilla germine y vaya creciendo sola.

Otro de los aspectos que comprendió es que si la luz se ponía en el lugar adecuado la sombra que proyectaba cobraba sentido. A su juicio, el templo da sentido al campus actuando como patrón geométrico y morfológico. Junto con ello, comentó algunas claves relevantes:

  • El acceso principal se da a través del baptisterio y la capilla penitencial, ya que la otra intuición de Rupnik es entrar a la Iglesia a través del bautismo y la penitencia.
  • El altar es el epicentro y está sobre la tierra formado por láminas de arena compactada.
  • El Sagrario habita dentro del espacio sagrado como un templo dentro del propio templo.
  • Al aire libre habrá una capilla de aforo ilimitado, simulando un bosque de almendros y álamos blancos para reproducir el paso del tiempo entre los árboles y las estaciones.
  • La sede de la sabiduría es la Virgen que acoge al Niño en brazos hasta que le llega su crecimiento, como metáfora del acompañamiento que realiza el docente sobre el estudiante hasta que está preparado para salir fuera de los brazos del campus.
Tres sentidos en la obra de Rupnik

El director de la obra calificó a Rupnik como una persona “fascinante” por la catarsis vital que vivió en medio de su carrera artística, al plantearse el sentido de su propuesta. Pasó a hacer un arte diferente que promovía una figuración inteligible con una conexión más directa entre la representación y su carácter simbólico, encontrando inspiración en la iconografía oriental. Por eso, el espacio litúrgico va más allá de la celebración, requiere de un preludio y una continuación, no se agota con el fin de la liturgia propiamente dicha. Emilio Delgado explicó que esto tiene que ver con que dicho espacio litúrgico pueda realizarse de cualquier manera, provocar una interpretación individual de lo trascendente y que lo pueda realizar cualquier persona orientado a la veneración. Por ejemplo, la Iglesia Iesu de San Sebastián está muy despojada de toda figura o en la Playosa de Argentina se puede ver una sombra de la cruz solo en un momento determinado del día: “Rupnik parece que llena el espacio con personas y sucesos, según concibe cada lugar”, expresó.

Además, propuso tres claves para acercarse a su obra:

El sentido escatológico tiene que ver con aquello que hace referencia al final, a la Jerusalén celeste, un camino con una direccionalidad. “Es lo escatológico lo que permite entender la capilla como un conjunto y no una suma de fragmentos”, aclaró. Por tanto, se trata de un espacio consecutivo, contiguo y continuo. La representación así entendida es diferente y los elementos van contando algo en su todo, la arquitectura lo hace con espacios, cuando el exterior se diferencia del umbral, la asamblea del presbiterio, etc. También convoca a gente distinta que convive junta y los mensajes están conectados uno al lado de otro. Lo continuo dota de sentido.

En el sentido de la transfiguración, la capilla es dinámica. Cuando aprendió que toda capilla por pequeña que fuera debía representar el cosmos transfigurado en la Jerusalén celeste, comprendió que se enfrentaba a un reto, y que precisamente el icono podía darle las claves. Recordó que la arquitectura tradicional de los templos no presenta visiones hacia el exterior, ni siquiera del paisaje, por eso, se han petrificado plantas en capiteles y la luz es de vidriera para poder cambiarla. Así, el espacio no está quieto, sino en movimiento, y el culmen es la eucaristía.

En el sentido de la presencia, la capilla es orgánica. Tiene que ver con las imágenes que dotan de vida al espacio. Es a través de esa mirada cuando se produce un encuentro con lo trascendente, y entonces los lugares están a la espera, conteniendo la tensión antes y después de la eucaristía. Rupnik explica el mosaico como si en la figura del santo pudiera quedarse impresa la llamada de lo que ha sucedido dentro.

Emilio Delgado: “La comunidad es la piedra viva que soporta todo el espacio arquitectónico”.

Hay algunos ejemplos que concretan esta propuesta. En el Hospital Beata María Ana de Madrid esto ocurre dentro de una estructura circular en torno al presbiterio. Además, es posible sentirse acompañado con las figuras de los obispos en la Capilla de la Sucesión de la Conferencia Episcopal. “Todos tienen caras parecidas a la de Cristo buscando esa continuidad en la manera de representarlos”, señaló. De alguna manera, los límites arquitectónicos se disuelven haciendo que la figuración introduzca el movimiento. Además, en la sala capitular de la Catedral de la Almudena se ve cómo la escena acompaña el discurso y se establece una relación directa entre las imágenes enfrentadas en diagonal, nunca hay una imagen aislada sin diálogo. “La finalidad del amor es que dos sean uno”, concluyó como resumen de todas las cuestiones planteadas.

Finalmente, explicó que se pretende que la tienda de tela cubra a la asamblea y se encuentre con el exuberante ábside de 15 metros que recoge el mensaje iconográfico de Rupnik. La primera piedra fue el símbolo de cómo “el proyecto se edifica realmente sobre piedras vivas, ya que detrás hay toda una comunidad” que soporta el espacio arquitectónico.