Feliz Día de la Hispanidad

- PENSAMIENTO - 11 de octubre de 2022
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Cada 12 de octubre se produce una avalancha de críticas a la España de hoy por las supuestas injusticias cometidas en América por la España de ayer. Situación que me aburre cada año un poco más.

El Día de la Hispanidad es la excusa perfecta para que muchos ignorantes de la realidad histórica actualicen sus cuentas de Facebook, Twitter e Instagram con post incendiarios y eslóganes críticos con el papel de España en América. Actividad que permite a sus autores sentirse más comprometidos con la sociedad. De paso, los likes que reciben de otros “ignorantes históricos” les ayudan a sentirse más populares y reforzados en sus incorrectas ideas.

Como la mentira no tiene nada que hacer frente a los datos, aquí van algunos:

En primer lugar, el Descubrimiento de América permitió que se dimensionara el mundo y que el hombre tomara conciencia real de su entidad y tamaño, posibilitando que se lograra una experiencia de plenitud histórica inexistente hasta ese momento.

América para los españoles ejerció una función de síntesis, convirtiéndose el aragonés, el vasco o el castellano, al desembarcar en el Nuevo Mundo, en españoles.

España llevó a América la civilización mediante la imprenta y la universidad. La primera imprenta que se estableció en el continente americano fue en la Ciudad de México, en 1539. Madrid tuvo imprenta en 1556, 17 años después que México. Santander contó con imprenta en 1791, 253 años después que México. Prueba de que América era prioridad para España.

La primera institución de estudios superiores establecida por España en América (el colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco) fue fundada en 1533 en México y estuvo dedicada a la enseñanza del latín ‒la lengua culta‒ a los indígenas. Desde la finalización de la Conquista de México hasta el establecimiento de esta institución pasaron 12 años. Hasta 1551, cuando las dos primeras universidades como tal fueron fundadas, la de México y la de Lima, pasaron 30 años de entonces. Poco tiempo si tenemos en cuenta que Granada fue tomada en 1492 y su universidad fue fundada en 1531, es decir, 39 años después. Otra prueba de que América era para España prioridad.

«Debemos evitar que España sea presentada como el enemigo con el objetivo de crear identidades nacionales en Hispanoamérica».

En este punto, y para evitar deformar la historia, resulta interesante fijar la atención en las primeras universidades establecidas en las colonias inglesas de Norteamérica, Harvard y Yale, fundadas en 1636 y 1701, respectivamente. Es decir, 100 y 168 años después de que la primera institución de estudios superiores fuera fundada por España en América.

Otro dato que tal vez sorprenda es que en 1560 se elaboró la primera gramática quechua, la lengua de los incas, o que en 1571 se redactara la primera gramática náhuatl, la lengua de los aztecas. Antes incluso de que Inglaterra o Alemania contaran con sus gramáticas, España se había preocupado de que las principales antiguas culturas americanas no perdieran sus lenguas y cultura. Muestra, sin duda, de una enorme sensibilidad cultural.

El trato que debía recibir el indígena americano en los nuevos territorios, sin duda, fue un aspecto de enorme preocupación para la Corona. Pronto, la Reina Católica afirmó que los indígenas eran tan súbditos suyos como los castellanos. La propia Isabel, el 12 de octubre de 1504, tres días antes de fallecer, pidió incluir en su testamento un texto en el que mandaba se cuidara al indígena en su ausencia. Y así lo procuró su esposo Fernando con las Leyes de Burgos de 1512, donde se estableció, por ejemplo, que las mujeres indígenas tuvieran derecho a una baja por maternidad y lactancia por un periodo de tres años, la prohibición de que los indígenas llevaran carga a cuestas o la prohibición de que el indígena recibiera maltrato de ninguna clase.

Por su parte, Carlos I, nieto de los Reyes Católicos, ante la duda de que en América se estuvieran produciendo injusticias decidió paralizar temporalmente el proceso de expansión en aquellas tierras para fortalecer, o complementar, la legislación que en este sentido ya existía y para procurar su cumplimiento. Leyes, todas estas, consideradas el origen de los derechos humanos.

En los siglos siguientes, continuó la Monarquía Hispánica interesándose en el buen trato a los moradores americanos. Prueba es La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, con la que entre 1803 y 1814 se vacunó contra la viruela a cerca de 250.000 personas en América y Asia, en lo que fue la primera expedición sanitaria internacional de la historia.

El interés por convertir América en la mejor versión de España no decayó cuando los primeros movimientos independentistas surgieron. Prueba es que en 1912 las Cortes de Cádiz decidieran fundar la Universidad de León en Nicaragua, aun a riesgo de perder la inversión. En este sentido, además, España decidió no establecer su primera línea de ferrocarril en la Península, sino en Cuba, en 1837, la línea La Habana-Güines. También decidió, por ejemplo, que la primera llamada telefónica en español fuera mantenida en La Habana, en 1877, tratando de manera preferente a los territorios americanos en detrimento de los peninsulares.

Sirvan estos datos de la obra española en América exclusivamente como un ejemplo, pues hay muchos más. Sirvan también estas palabras de humilde aproximación para contribuir a desmentir de manera seria las barbaridades que alegremente algunos afirmarán hoy.

Antes de concluir, me gustaría compartir una reflexión. Debemos evitar que España sea presentada como el enemigo con el objetivo de crear identidades nacionales en Hispanoamérica o con el fin de distraer la atención de la sociedad hispanoamericana hacia los propios errores buscando, injustamente, supuestos culpables en el pasado. Si no reaccionamos y nos quedamos impasibles estaremos asistiendo y consintiendo la amputación de una parte nuestra, porque la sangre de España late hoy en 300 millones de corazones hermanos.

¡Feliz Día de la Hispanidad!

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