El ‘galgo del Metropolitano’ fallece a los 84 años

El Atlético de Madrid y el Málaga C.F. han mostrado sus condolencias por la muerte del exfutbolista y exentrenador Joaquín Peiró.

Joaquín Peiró, como segundo entrenador del Atlético de Madrid.
Joaquín Peiró, como segundo entrenador del Atlético de Madrid. Foto: Picryl

El mundo del fútbol amaneció el 18 de marzo con la noticia de la muerte de Joaquín Peiró, a la edad de 84 años. El que fuera jugador de equipos como Atlético de Madrid, Torino, Inter, Roma y Murcia, también fue entrenador del Málaga C.F.

El palmarés de Peiró destaca por sus participaciones en dos Mundiales con la selección española, dos copas internacionales, una Copa de Europa, una Recopa de Europa, dos ligas italianas, dos Copas del Generalísimo, una Copa de Italia y, como entrenador, una Copa Intertoto.

Como jugador
Peiró comenzó su andadura profesional en el mundo del fútbol en año 1954, cuando el Atlético de Madrid lo fichó, pero no tuvo hueco y se marchó cedido al Real Murcia, con el que consiguió un ascenso y donde conoció a Enrique Collar. De esa asociación surgió el llamado “ala infernal” del conjunto colchonero durante las siguientes temporadas.

Además, en esta época fue cuando le pusieron el apodo del Galgo del Metropolitano, debido a su gran zancada y la velocidad que derrochaba en el césped. Con el Atlético de Madrid jugó 219 partidos y anotó 127 goles, y es con Adelardo, Collar, Mendoça, Calleja y Medinabeytia un jugador histórico en el club. El jugador se retiró en el año 1970, en la A.S. Roma.

Como entrenador
En la etapa como técnico, Peiró es recordado como un técnico “educado” y “honrado”, así lo definian varios compañeros. El que fuera una leyenda del equipo colchonero y por haber jugado en grandes equipos italianos dirigió la época más gloriosa del Málaga C.F. con el que consiguió una Copa Intertoto y ascender a Primera División.

Luego también dirigió al Atlético de Madrid, Granada C.F., Unió Esportiva Figueras, Atlético Madrileño, Real Murcia y Badajoz.

En el Real Murcia también era un emblema, ya que como jugador consiguió un ascenso a Segunda División y fue el último al dirigió.