Zelenski apela a Guernica en su intervención en el Congreso

En su discurso, el presidente de Ucrania ha pedido a tres empresas españolas que dejen de hacer negocios con Rusia

Volodímir Zelenski, en su intervención en el Congreso de los Diputados. Foto: Pool Moncloa/Fernando Calvo.

“Vivimos en abril de 2022, pero parece abril de 1937, cuando el mundo conoció el ataque en una de vuestras ciudades: Guernica”. Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, intervino, el 5 de abril, en el Congreso de Diputados. Su intervención telemática fue aplaudida por todo el Hemiciclo, a excepción de los diputados de la CUP. 

En primer lugar, Meritxell Batet, presidenta del Congreso, le dio la bienvenida con unas palabras en ucraniano. Batet aseguró a Zelenski: “La batalla de Ucrania por su libertad es nuestra batalla”. 

El discurso de Zelenski emocionó a los asistentes, ya que relató lo ocurrido en Bucha, al norte de Kiev, donde Ucrania asegura que los soldados rusos han realizado una masacre. Cuando esta localidad fue liberada por los ucranianos, los vecinos salieron de los refugios y se encontraron cadáveres por las calles, algunos de ellos maniatados. Además, aseguran que se vieron obligados a cavar fosas comunes porque los cementerios de la ciudad no tenían la suficiente capacidad. 

Volodímir Zelenski destacó también el recurso que algunas mujeres ucranianas utilizan: escribir con bolígrafo en las espaldas de sus hijos sus propios datos para que, en caso de que a ellas les pase algo, puedan ser identificados. 

Alusión a tres empresas españolas
Zelenski aprovechó su discurso para pedir a las empresas occidentales que dejen de hacer negocios con Rusia. En este caso, especificó tres empresas españolas: Maxam, Sercobe y Porcelanosa. Esta última utilizó su cuenta de Twitter para asegurar que, desde que empezó el conflicto, la compañía había bloqueado todas sus transacciones con Rusia. Durante el mes de marzo, sus relaciones con Rusia supusieron el 0,009% de las ventas de la empresa (197.000 euros). Además, confirma haber realizado envíos de ayuda humanitaria y sanitaria a Ucrania. 

Un patrón emotivo
No es la primera vez que el presidente ucraniano hace referencia a un hecho histórico. Es un recurso habitual en sus intervenciones. Zelenski escoge un evento histórico conmovedor para el país al que se dirige. Por ejemplo, cuando intervino en el Congreso de Estados Unidos, comparó lo que está ocurriendo en Ucrania con Pearl Harbor y nombró la caída de las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001. A la hora de hablar a la población de Israel, se refirió al Holocausto. En el caso de Alemania, aludió a Ronald Reagan y su discurso frente al Muro de Berlín.

Guernica, un bombardeo famoso internacionalmente
En su discurso ante el Congreso de los Diputados, Zelenski emocionó con una alusión a la historia española: el bombardeo de los ejércitos alemán e italiano a la población de Guernica (Vizcaya), durante la Guerra Civil española, el 26 de abril de 1937. La Legión Cóndor mostró el apoyo al bando sublevado liderado por Francisco Franco y la ayuda nazi fue un factor clave de la derrota republicana. Según los datos, registrados en el ataque causó 1.654 muertos y 889 heridos. Guernica fue un objetivo clave para Franco, pues allí se encontraban fábricas de armas y era un centro clave en el País Vasco. 

La caída de 30 toneladas de bombas sobre la localidad vasca ha quedado en la memoria de los españoles como una de las mayores tragedias de la historia reciente de España. Pablo Ruiz Picasso se encargó de plasmar el horror. La Exposición Internacional de París, de 1937, presenció, por primera vez, la obra surrealista encargada por la República al pintor. Actualmente, está en el Museo Nacional Reina Sofía (Madrid). El lienzo expresa la agonía del bombardeo, mediante un claroscuro marcado gracias a la gama de grises. 

‘Guernica’, obra de Pablo Ruiz Picasso.

En cuanto a la iconografía, las dos mujeres que encuadran la imagen reflejan el sufrimiento: la de la derecha, por el fallecimiento de su hijo; y la de la izquierda, por el fuego que le quema. En la parte inferior del cuadro, se encuentra un personaje masculino, tumbado en el suelo y con un brazo amputado. El toro, recurrente en la iconografía de Picasso, está aturdido por lo que ocurre a su alrededor y dialoga directamente con el público, al ser el único personaje que mira al espectador.